El Santander busca ahora vías para resarcir a los accionistas del Popular

Cambia el discurso una semana después para frenar la huida de clientes y las demandas

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madrid / la voz

Exactamente una semana después de comprar el Popular por un euro, a través de una subasta exprés, y de que Ana Botín descartara posibles compensaciones a los pequeños accionistas que vieron reducirse a cero su inversión, el Banco Santander cambió ayer su discurso y anunció que está estudiando posibles «soluciones» para los inversores que son clientes de la entidad y que fueron a la ampliación de capital del pasado año.

El vicepresidente de Santander España, Juan Manuel Cendoya, en una entrevista en la cadena Cope, recordó que el Mecanismo Único de Resolución (MUR) «contempla que las acciones se amorticen, lo que implica que pierden su valor. Esto es una decisión de las autoridades, previa a que el Santander compre el banco». Agregó, sin embargo, que la entidad va «a analizar bien todas las soluciones que se pueden tomar con los pequeños accionistas que son clientes del banco y que fueron a la ampliación de capital de hace un año. Creo que una vez que acabemos todo el proceso de análisis, en los próximos días podremos ser más concretos sobre esta cuestión».

Cendoya destacó que la presidenta, Ana Botín, ya había dicho en la presentación de la operación que se analizarían las posibles vías para compensar a los pequeños accionistas del Popular, aunque lo cierto es que ella se limitó a desviar la responsabilidad de la pérdida del valor de las acciones al BCE, que fue el que determinó la inviabilidad del banco, y a señalar que el Santander no había recibido ninguna garantía pública frente a posibles demandas de los perjudicados, una eventualidad que estaba ya recogida en el precio de compra.

Lo que sí destacó Botín fue que los clientes eran la prioridad del banco, y así se les recordó a los responsables de las oficinas el viernes pasado en una comunicación interna, en la que se especificaba que lo principal era «no perder clientes». Por ello, el anuncio de ayer, abriendo la puerta a un posible resarcimiento, obedece al doble objetivo de evitar una fuga de clientela descontenta y a desactivar el frente judicial, esquivando la avalancha de demandas que se avecina.

Plantilla doblemente afectada

Cabe recordar que hace un año en el Popular había en torno a 60.000 pequeños accionistas gallegos y, aunque actualmente no hay cifras oficiales, el número podría haberse reducido a la mitad. Los que han resultado doblemente perjudicados en el proceso de resolución y venta del banco son los trabajadores, ya que, según cálculos sindicales, entre el 70 y el 75 % de la plantilla es accionista y acudió a la ampliación del 2016, «además de venderla a los clientes».

Aunque el Santander no ha concretado aún cuáles podrían ser las soluciones para los pequeños accionistas (sí ha trascendido que ofrece refinanciar tres años a quienes pidieron créditos para ir a la ampliación), otras entidades aplicaron en el pasado fórmulas diversas de compensación. Bankia, por ejemplo, tras la sentencia del Supremo que sostenía que salió a bolsa sobre unas cuentas falsas, decidió reintegrar la inversión (más un 1 % de interés anual) a los minoritarios que compraron en julio del 2011.

También Abanca resolvió el enorme descontento de los preferentistas ofreciéndoles soluciones personalizadas, por ejemplo a través de depósitos, con lo que puso fin a los litigios y mantuvo la clientela, mientras que el Sabadell también resarció con diferentes ofertas comerciales a los afectados por las cuotas participativas de la CAM.

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