La conflictividad laboral vuelve a Alcoa con una huelga en junio para exigir una revisión salarial

La plantilla cobra lo mismo desde el 2015 y reclama un alza


redacción / la voz

La plantilla de la fábrica de Alcoa en A Coruña, unos 400 trabajadores, acordaron ayer en asamblea ir a la huelga los días 1, 2 y 3 de junio en protesta por la negativa de la compañía a avanzar en las negociaciones del convenio colectivo. Nazario Arias, vicepresidente del comité de empresa, detalló que las conversaciones arrancaron a principios de año y que el progreso ha sido nulo. Los representantes sindicales reclaman una revisión de los salarios del 2016 y de este 2017, pues están congelados desde el 2015, de al menos el IPC más un punto. Esto haría que los sueldos de la plantilla subieran el año pasado un 2,6 % (el índice de precios al consumo fue de un 1,6 %) y este, por encima del 3 % (el indicador cerró abril en el 2,6 %).

Pero «cada vez que hablamos de IPC, la dirección lo hace de absentismo, no quieren ni oír hablar del tema», relató Arias. De este modo, el avance en las negociaciones del convenio, que regirá para los ejercicios 2016 y 2017, «es ninguno» y «después de 15 reuniones no aceptan nada». Por tanto, y en opinión del comité, la mesa del convenio «está bloqueada». Ni para delante ni para atrás.

Así las cosas, los sindicatos convocaron ayer a los trabajadores a dos asambleas, una para el turno de mañana y otra para el de tarde. Y la plantilla votó a favor de convocar una huelga los tres primeros días de junio, que caerán en jueves, viernes y sábado. El trámite se hará formal hoy y en las próximas semanas se fijarán los servicios mínimos para mantener en funcionamiento la fábrica de aluminio primario durante esos días de huelga.

La conflictividad laboral regresa así a la planta de Alcoa en A Coruña tras un año de relativa calma. La crisis reciente más grave, que hizo temer a los empleados por sus puestos de trabajo, se remonta a finales del 2014. Entonces, la dirección de la multinacional puso sobre la mesa un expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción para toda la plantilla. Reaccionó de ese modo a la primera subasta que organizaba el Ministerio de Industria para adjudicar los incentivos a las industrias para reducir su tarifa eléctrica. Alcoa no consiguió los que quiso y amenazó con cerrar A Coruña. En una segunda convocatoria de puja logró su objetivo económico y retiró el ERE. Pero la plantilla no ha vuelto a vivir tranquila. Porque esa subasta se celebra con periodicidad anual y siempre planea sobre sus cabezas la amenaza: si los incentivos eléctricos no son suficientes, la fábrica se cierra. 

La venta, en barbecho

Para más inri, Alcoa encargó hace un año a Goldman Sach que buscase inversor o comprador para sus plantas españolas -además de en A Coruña, posee instalaciones en San Cibrao y Avilés-. De esa operación nada más ha vuelto a saberse.

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