«El GPS del mundo gira hacia Asia»

ECONOMÍA

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El gallego Juan Miranda deja la dirección del Banco Asiático de Desarrollo tras codearse con gobiernos de medio mundo. Regresa a casa después de 40 años de carrera internacional

27 abr 2017 . Actualizado a las 10:40 h.

Salió de Busto, una aldea de Visantoña (Mesía, A Coruña) cuando apenas contaba 15 años, siguiendo los pasos de unos padres que ya se habían pateado Francia y Alemania y cuya siguiente etapa era el Reino Unido. «Soy un hijo de la emigración, como ahora lo son muchos jóvenes gallegos», dice. Está por ver si alguno de todos ellos llega hasta donde lo ha logrado él, Juan Miranda, uno de los economistas gallegos con mayor proyección internacional... pero a 11.800 kilómetros de distancia de su casa. Miranda, un desconocido en su tierra, es director general del Banco Asiático de Desarrollo, una entidad que opera como agencia regional de desarrollo con aportaciones privadas y públicas, y que mueve unos 30.000 millones de dólares al año, con 3.000 empleados.

España es un socio minoritario y hasta a él mismo le sorprende que un tipo de esta esquina de Europa se haya sentado en un lugar preferente de este organismo multilateral. Ha estado en dos etapas, la primera en los noventa y la otra desde el 2004. El 30 de junio, adelanta, deja su cargo y volverá a casa tras 40 años de trayectoria profesional internacional. «Añoro el Dépor y la familia, ¿o al revés?», dice con cierta retranca. «Pero también echo de menos el ruido del río Eume, los Ancares, el 25 de Xullo, la gaita...».

Su historia viene de lejos. En tiempo y espacio. Tras regresar sus padres a España, Miranda siguió en el Reino Unido, donde estudió Economía en la Universidad de Reading, especializándose en el mundo agrario. De ahí pasó a la redacción de The Economist, publicación de referencia en el mundo financiero. «Fui el primer gallego», dice con cierto orgullo. De ahí saltó ya al Banco Asiático de Desarrollo. Fue el primer español. Esa etapa en la organización se cerró en 1989 cuando le llamó «alguien a quien todo el mundo quería parecerse entonces, y de quien hoy todos reniegan: Mario Conde». Montó la delegación en Hong Kong de Banesto, el primer banco español que ponía una pica en Asia. Pionero de nuevo.