Tanto pienso que sueño


El Estado ingresó en Galicia, por el impuesto sobre la renta de las personas físicas, 2.518 millones en el 2016. ¿Le parece mucho? El año anterior ingresó más. El impuesto de sociedades le aportó 1.297 millones: ¿bastante, no? Pues la cifra del 2015 fue mayor. Y aunque estos datos no son los de recaudación, esos los sabremos dentro de unos meses, cuando cada uno de nosotros hayamos hecho nuestras respectivas declaraciones de renta o sociedades, lo cierto es que apuntan maneras. ¿En algo va mejor Galicia? Sí, en IVA, que se incrementó cerca de un 15 %.

Creo que el mapa está claro, y la agencia tributaria nos lo confirma: crecemos por el consumo y las exportaciones. En lo demás, estamos excesivamente debilitados. Hay más empleo, cierto, pero las nuevas incorporaciones lo hacen con salarios bajos, por lo tanto, no alivian las arcas públicas. El sector privado, cargado de microempresas, todavía no se ha recuperado. Y aunque hay casos de éxito como Inditex o Estrella Galicia, los comunes, los mortales, están más centrados en desapalancarse que en invertir. Y si desean hacer esto último, comprobarán que el crédito todavía es coto cerrado para las empresas con dificultades.

Galicia está difícil, muy difícil, para el sector empresarial. Se agradecen los esfuerzos por la internacionalización y la innovación de la Consellería de Economía. Ahora toca esperar que el nuevo director general del Igape, de momento desaparecido, sepa estar a la altura. El éxito reside en dos cosas: buenas ideas y mejores gestores. Con lo primero no se vive, se sueña. Y aunque todos deseamos soñar, lo primero que necesita saber un empresario es cómo va a gestionar el presente.

Al margen de los aciertos o desaciertos del Gobierno gallego, lo que parece evidente es que Galicia está afincada en una segunda liga nacional, en la que también están otros como Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha o Extremadura. O rompemos esta dinámica nacional o, téngalo claro, nos quedaremos en esta posición durante décadas. El traje de Cataluña, Madrid, Navarra o Valencia a nosotros no nos sirve ¿En qué estoy pensando? En una discriminación fiscal positiva hacia las autonomías con un PIB per cápita por debajo de la media nacional. Y no hablo de financiación autonómica, que también lo compro. Pienso, por ejemplo, en impuesto de sociedades, pienso en suelo industrial gratuito, pienso en la fiscalidad local, pienso en las cotizaciones sociales. Tanto pienso que estoy soñando.

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