El empleo autónomo confirma su declive en Galicia, con un déficit de 1.600 afiliados

Los incentivos no funcionan y el saldo negativo entre altas y bajas muestra la fatiga del emprendimiento

Altas y bajas de autónomos Altas y bajas de autónomos

redacción / la voz

Los autónomos son una valiosa especie a proteger. Hay un plan en marcha para hacer que este colectivo, formado en España por 3,2 millones de autoempleados, siga tirando de la economía. Pero mientras la cuestionada ley de medidas urgentes no llega, el colectivo empieza a manifestar claras señales de fatiga en el conjunto del país, pero especialmente en Galicia.

Las políticas de estímulo al emprendimiento (desde la tarifa plana de seis meses a la segunda oportunidad) ya no son suficientes para evitar que se destruyan puestos de trabajo autónomo. Las cifras de afiliación son demoledoras en la comunidad gallega, en donde el saldo entre altas y bajas es el más negativo desde que existen registros.

Con los datos de la Seguridad Social, la Unión Profesional de Trabajadores Autónomos (UPTA) diagnostica una auténtica sangría del emprendimiento en Galicia, en donde el déficit de cotizantes en el año 2016 alcanzó el récord negativo de 1.609 afiliados menos por cuenta propia.

La situación se venía arrastrando ya desde el año 2015, que acabó con un saldo negativo de 518 autónomos. Nada que ver con el 2014, el año del gran bum, en el que el emprendimiento gallego se disparó con 39.130 altas, lo que (descontadas las bajas) aumentó en 2.130 cotizantes el colectivo de autónomos. 

Más necesidad que vocación

La lectura, echando la vista atrás, es desmoralizadora. «Casi el 80 % corresponden a altas en el sector servicios y prácticamente el 30 % tocan el comercio; el resto se divide entre la hostelería, servicios profesionales y otro tipo de actividades complementarias o derivadas de dichos sectores», explica el secretario general de UPTA, Eduardo Abad.

Esta organización insiste en que el colectivo que representa no ha visto llegar la recuperación y, «como sigamos por esta vía, ni se la espera», pues el 65 % de los autónomos se dedican a los servicios. Y, según Abad, mientras no se active el consumo interno subiendo salarios «no tendremos un fortalecimiento de la economía» y de los pequeños negocios.

A lo largo de los años analizados, del 2013 al 2016, el informe observa un crecimiento neto en el número de afiliados de 168.379 en el conjunto de España.

Por eso dice Abad que «la alta rotación en el sistema viene dada, entre otros motivos, porque en la mayoría de los casos se ha emprendido por necesidad y no por oportunidad o vocación». 

Cuotas congeladas

Y esto ocurre con las tarifas que pagan los autónomos, congeladas durante este año, mientras no haya Presupuestos. Si el Gobierno lograr sacar adelante su proyecto de cuentas públicas, la base mínima (por la que cotizan el 80 % de los afiliados) podría incrementarse un 3 %, según las estimaciones que maneja el colectivo profesional.

De momento, la congelación temporal es un pequeño respiro, ya que, según los registros de la Seguridad Social, desde el 2008 hasta ahora la base mínima ha aumentado en 75,9 euros al mes, al pasar de 817,20 a los 893,10 actuales.

Menos suerte han tenido los cerca de un millón de autónomos societarios, que suponen un tercio de los tres millones que forman en total el colectivo de trabajadores por cuenta propia. Para ellos las tarifas han subido un 8 % desde enero, en línea con el alza del salario mínimo.

En el caso de Galicia, este incremento afecta a más de 70.000 trabajadores por cuenta propia, de un total de casi 218.000 afiliados a este régimen laboral.

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