La jubilación media de los autónomos gallegos roza el umbral de la pobreza

El 80 % de los autoempleados se retiran con pensiones que no llegan al salario mínimo

Las pensiones en Galicia Las pensiones en Galicia

redacción / la voz

Emprender está de moda. España vive un auténtico bum, incentivado con la tarifa plana de 50 euros (los seis primeros meses). Pero, aviso a navegantes: conviene no perder de vista lo que ocurre al final de la vida laboral de un autoempleado, porque la situación económica en la que quedan la mayoría de los jubilados autónomos se parece mucho a la pobreza.

La realidad resulta desmoralizadora -especialmente en Galicia- para quienes ansían por fin unas vacaciones pagadas cuando llegue el ansiado retiro.

Los trabajadores gallegos por cuenta propia son de los pocos de España cuya pensión media apenas supera los 600 euros. Concretamente, y según los datos de la Seguridad Social actualizados al cierre del pasado febrero (los últimos disponibles), su paga media es de 605,14 euros. No llega ni al salario mínimo interprofesional (707,70 euros), frente a los 1.070,53 de media que cobra un jubilado del régimen general, es decir, que ha trabajado por cuenta ajena.

Estos ingresos medios, por 14 pagas anuales, dan como resultado una cantidad anual de 8.460 euros, muy cerca del umbral de pobreza en España, que el año pasado fue de 8.011 euros. 

Comparación odiosa

La comparación entre las pensiones que reciben del Estado ambos colectivos refleja una distancia de 465 euros mensuales que tiende a crecer, ya que, mientras en los últimos siete años los jubilados del régimen general han elevado en casi 200 euros de media sus ingresos mensuales, el incremento para los autónomos en este mismo período se ha limitado a 80 euros al mes.

Además, la prestación media de un autónomo es la más baja de todas las que están en vigor en relación con otros colectivos (mar, carbón o agrario).

La clave de la limitada pensión que le queda a un jubilado que ha trabajado la mayor parte de su vida por cuenta propia está en lo que ha aportado al Estado. Según datos de la organización ATA, el 87 % de los autónomos españoles (el mismo porcentaje para Galicia) cotizan por la base mínima de 893,10 (la tasa está congelada hasta que el Gobierno apruebe unos nuevos Presupuestos del Estado). 

La cuota justa

Supone una cuota mensual de unos 267,03 euros, una suma que no garantiza una jubilación digna, pero que para la mayoría de los autoempleados resulta la única accesible para poder hacer frente a todas las cargas que conlleva un negocio.

A la espera de que el Parlamento saque adelante la ley de medidas urgentes para favorecer a los autónomos, entre las que se encuentra la tan demandada cotización de una forma más acorde con sus ingresos reales, a día de hoy solo tienen dos opciones para evitar este escenario de pobreza: elevar la base de cotización o retrasar cada vez más la edad de marcharse para casa.

De momento, este contexto de franca desventaja frente al régimen general no ayuda mucho a la consolidación del colectivo de trabajadores autónomos en Galicia, donde las políticas de estímulo al emprendimiento parece que no son suficientes para evitar que se destruyan puestos de trabajo.

Según la organización de autónomos UPTA, en enero del año pasado, Galicia contaba con un total de 215.746 trabajadores por cuenta propia. Al cierre del ejercicio ese número había bajado hasta los 215.446 afiliados. Esto es, 300 menos que cuando comenzó.

El 90 % de los emprendedores menores de 40 años cotizan por la base mínima

El espíritu emprendedor es el origen de todo negocio, y más si hay ayudas para ponerlo en marcha. Solo en Galicia, la tarifa plana de 50 euros de cuota durante seis meses ha lanzado al ruedo del trabajo por cuenta propia a más de 60.000 autónomos (un millón en toda España), desde su puesta en marcha en febrero del 2013.

Pero la buena disposición y las ganas de comerse el mundo chocan con la dura realidad de las tasas, las cotizaciones y los impuestos. Y es que el 80 % de los nuevos emprendedores no superan los dos años de actividad.

En general, en España, el 86 % de los trabajadores por cuenta propia cotizan por la base mínima. Pero este porcentaje crece incluso hasta el 90 % cuando se trata de los autónomos con edad inferior a los 40 años. En el lado contrario del espectro, una minúscula minoría cotizan por una base tres veces mayor a la mínima, según datos de la federación ATA.

De acuerdo con una encuesta realizada por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), una de las principales preocupaciones de este colectivo son las pensiones, tal y como han declarado el 41 % de las personas preguntadas. Sin embargo, este dato varía según la edad, ya que para los mayores de 55 años supone su principal preocupación, mientras que los menores de 35 años consideran el futuro de las pensiones una cuestión secundaria.

Otro dato de la encuesta: el 28 % de los autónomos creen que su situación es muy mala. A ellos se une otro 56 % que califican como malo el estado de su negocio. De hecho, el 86 % de los sondeados reconocen que las ventas han disminuido y solo el 14 % aseguran que han aumentado.

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