Chalés en Miño por solo 106.000 euros en las primeras subastas de Martinsa

La liquidación de la promotora obliga a saldar 22 pareados en la macrourbanización


redacción / La Voz

Veintidós chalés pareados, con un precio de partida de solo 106.390 euros, y un piso de una habitación disponible por menos de 36.000. La primera venta judicial de viviendas de Martinsa-Fadesa en la macrourbanización de Miño deja alguna ganga interesante para los cazadores de chollos inmobiliarios. La promotora avanza en su liquidación (iniciada hace ahora dos años) con una subasta notarial de viviendas en Costa Miño Golf, publicitada esta semana a través del Boletín Oficial del Estado.

Los chalés a la venta tienen todos una superficie de 180 metros cuadrados, de los que 126 corresponden a la vivienda, 33 al garaje y unos 21 al porche. Cuentan, además, con un pequeño jardín privado que oscila entre los 270 y los 345 m2, en función de la vivienda que se escoja. Todas las casas están hipotecadas, con préstamos que en su día asumió la Sareb, aunque las cargas se cancelarán con la venta y se entregarán libres al comprador. Este, en cualquier caso, tendrá que asumir los gastos derivados de la adjudicación, así como las cuotas del IBI o de la comunidad de propietarios posteriores al inicio de la liquidación de Martinsa. Gastos adicionales que, según las estimaciones de la administración concursal, rondarán los 820 euros, a los que habría que añadir otros 1.177 en concepto de plusvalía municipal.

Las pujas ya se pueden presentar en el portal de subastas del BOE, donde también están accesibles los detalles de cada activo (que asimismo se pueden consultar en la web de la liquidación de Martinsa). Para poder hacer una oferta, previamente será necesario realizar un depósito equivalente al 15 % del precio de partida (unos 16.000 euros), que se devolverá una vez concluida la subasta, que se cerrará el día 30 de este mes.

Además de los chalés, sale a la venta un bajo de un dormitorio de 45 metros cuadrados en la misma urbanización, con un precio de partida de 35.810 euros.

Las viviendas de Miño forman parte de unos lotes mucho más amplios, formados por casi 290 activos repartidos por todo el país, entre los que se incluyen casas ya rematadas, otras aún en fase de construcción y suelos. Entre los inmuebles ya terminados destacan promociones en la Comunidad de Madrid (Móstoles y Arganda del Rey), Castilla-La Mancha, Murcia, Canarias y Andalucía (Huelva y Almería).

Se trata de un paso más en el proceso de liquidación de la compañía, tras las ventas y subastas directas organizadas por la administración concursal en los primeros meses.

En cualquier caso, estas pujas no agotan, ni de lejos, la bolsa de activos de Martinsa-Fadesa, que aún tiene más bienes pendientes de saldar, incluidas otras viviendas en la macrourbanización de Miño. Y es que, como constaba en el plan de liquidación de la compañía, aprobado en el 2015, la promotora contaba en Galicia con 450 activos, entre inmuebles y suelos, que se valoraron en 105 millones de euros. Más de la mitad (242) corresponden a Costa Miño Golf, con una tasación de 23,2 millones de euros.

Si Miño es la principal bolsa de bienes de la promotora en la comunidad, no es, sin embargo, la que según sus cálculos le reportará más ingresos, ya que el medio centenar de parcelas industriales que posee la compañía en O Pino fueron valoradas en 60,7 millones de euros. 

Una liquidación dilatada

Aunque el plazo genérico para una liquidación es de un año, los administradores de Martinsa ya avisaron desde un inicio que no veían factible cerrar el proceso en ese plazo, porque ello implicaría inundar el mercado de activos en un momento en el que el sector inmobiliario todavía estaba curando sus heridas, lo que podía provocar un nuevo hundimiento de los precios. El proceso podría llegar a su fin este mismo año, aunque no depende solo de los liquidadores, sino también de las negociaciones con los acreedores que, en caso de que queden bienes sin vender, tendrán que aceptar un reparto de activos con los que saldar las deudas pendientes.

Martín inicia otra aventura inmobiliaria, tras ser eximido de cualquier culpa en el hundimiento de la promotora

Fernando Martín, el empresario que compró Fadesa para crear un gigante inmobiliario y que en vez de eso tuvo que gestionar, sin éxito, el mayor crac empresarial de la crisis, se resiste a jubilarse del ladrillo. Consumada la liquidación de la empresa que lo catapultó a la fama, el madrileño ha iniciado un nuevo proyecto, mucho más modesto, con la sociedad Apolodoro Investments, que según los datos recabados en el Boletín Oficial del Registro Mercantil fue fundada en julio del año pasado en Madrid. En esta empresa, dedicada a la compraventa de bienes inmuebles, tiene como socio a un promotor de la localidad onubense de Lepe, Juan Manuel Reyes González.

A la espera de ver la suerte que corren sus nuevos negocios, lo cierto es que Martín respirará mucho más aliviado después de que la administración concursal de Martinsa-Fadesa lo haya eximido de nuevo de toda culpa en el proceso que llevó al concurso y posterior liquidación de la compañía. En su informe, los tres expertos que gestionan el desguace de la promotora concluyeron que los gestores de la empresa no tuvieron responsabilidad directa en las causas que llevaron a la firma a la insolvencia, una valoración que luego fue refrendada por el juzgado que supervisa el proceso, lo que evita al empresario cualquier responsabilidad por el mismo.

En el caso de que el concurso se hubiese declarado culpable (algo muy inusual), los administradores se habrían enfrentado a la inhabilitación para ese cargo y podrían haber sido condenados a responder con su patrimonio por la parte de la deuda que no se pueda satisfacer con la liquidación de la empresa.

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