Galicia ha perdido casi la mitad de sus trabajadores jóvenes en un decenio

En el 2007 tenían empleo 498.800 menores de 35 años; ahora solo 257.300

En la pérdida de empleo joven influyen factores económicos y demográficos
En la pérdida de empleo joven influyen factores económicos y demográficos

santiago / la voz

La mejoría del mercado laboral con la recuperación económica no ha servido para tapar el gran drama al que se enfrenta la comunidad gallega: la constante pérdida de ocupados en la población más joven, es decir, por debajo de los 35 años. Una sangría con múltiples causas, en la que actúan factores económicos pero también demográficos. Y que se refleja de forma inequívoca en los datos de la encuesta de población activa (EPA). Según el INE, en el tercer trimestre del 2007 habían trabajando en la comunidad gallega 498.800 menores de 35 años. Nueve años más tarde, casi una decenio después, la cifra desciende a 257.300 ocupados. Esto significa que, en ese período, la comunidad ha perdido el 40 % de sus trabajadores jóvenes. Nada más y nada menos que 202.300 ocupados, lo que se traduce en un mercado laboral no solo más pequeño, sino mucho más envejecido.

Desde hace ya tiempo, políticos y economistas vienen discutiendo sobre las causas de este problema. Indudablemente, hay un factor demográfico, una falta de relevo generacional en las diferentes cohortes de edad. Dicho de otra forma: no es un problema de que se hayan marchado los jóvenes, sino que no han nacido. Este es un argumento de índole estructural, de largo plazo, y no imputable a la gestión de la crisis y, por tanto, con menor coste electoral. El número de personas de entre 16 y 35 años que viven en Galicia, según los datos del INE, ha caído en 196.700 desde el año 2007, lo que supone una reducción de casi el 30 %. Una sangría que algunos académicos ya han bautizado como un tsunami.

Un segundo factor, también demográfico, es la reciente emigración de los jóvenes, bien a otras comunidades, bien al extranjero, en búsqueda de un futuro laboral que el mercado interno es incapaz de brindar. Una realidad más relacionada con la crisis. Mientras los menores de 35 años se van, el mercado laboral gallego es incapaz de atraer inmigrantes. En este caso, estamos también ante un problema que no solo afecta al que se marcha, sino también al que se queda y, desanimado, deja de buscar trabajo. Los últimos datos de la EPA muestran que hace nueve años, antes de que estallara la crisis, la tasa de actividad de los menores de 35 años era del 73 %. Esto significa que algo más de siete de cada diez jóvenes participaban de forma activa en el mercado de trabajo, o por estar ocupados o por buscar empleo de manera activa. En el 2016, esta tasa ha caído hasta el 66 %, el mínimo histórico. Un porcentaje que, en realidad, revela algo dramático: pese a la recuperación económica, uno de cada tres gallegos de entre 16 y 35 años está fuera del mercado laboral.

El descenso de algo más de 200.000 ocupados jóvenes desde el arranque de la crisis se explica también porque hay más jóvenes en el paro. Desde entonces hasta ahora, el desempleo entre los menores de 35 ha repuntado en 26.800 personas, lo que supone un crecimiento del 35 %.

Los datos de la EPA muestran cómo el brutal desplome de la población activa se concentra en los más jóvenes, mientras que crece en edades superiores. Esta es otra de las consecuencias de la crisis y de la reforma laboral del 2012: ha contribuido a envejecer el mercado de trabajo. Un fenómeno mucho más acusado en algunas comunidades como la gallega. Un problema del que viene advirtiendo desde hace tiempo el Foro Económico de Galicia. Uno de sus miembros, el profesor Patricio Sánchez, recuerda que «la recuperación económica no está sirviendo para frenar la pérdida de población».

La transición hacia un nuevo modelo productivo

En una sociedad marcada por las nuevas tecnologías, la pérdida de población joven y muy cualificada dificulta la transición hacia un nuevo modelo productivo. El cuadro macroeconómico de los Orzamentos gallegos para el próximo año prevé que la economía crecerá un 2,5 % en el 2017, lo que supondría encadenar cuatro años con el PIB al alza, si bien implicaría una desaceleración de la economía.

El plan estratégico diseñado por la Xunta estima que el año que viene se crearán unos 20.000 puestos de trabajo. De cumplirse el objetivo, la tasa de paro cerraría el ejercicio en el 15,6 %, dos puntos menos que la actual. La nueva hoja de ruta trazada por la Administración gallega pasa por cuidar el motor industrial, donde hay luces y sombras, como la deslocalización de la producción de la industria del automóvil al norte de Portugal.

Reducir la dependencia de dos gigantes como Inditex y Citröen pasa por generar más clase media empresarial e industrial que innove y exporte. Hay en marcha un plan hasta el 2020, con 50 millones de euros de inversión prevista, y cuyo objetivo es incrementar las exportaciones un 25 %, de forma que al finalizar el próximo lustro la aportación del sector exterior al PIB gallego alcance el 40 %.

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