El campo se enchufa al vehículo eléctrico

La multinacional John Deere presentará en febrero el primer tractor 100 % eléctrico del mercado


redacción / la voz

Los ganaderos van camino de convertirse en los principales ecologistas. El cuidado del medio ambiente se ha convertido en una prioridad para la gran mayoría de las explotaciones agroganaderas gallegas. No en vano, una parte importante de las ayudas que reciben en el marco de la política agraria común (PAC) europea, están condicionadas a la puesta en marcha de prácticas respetuosas con el entorno. Este aspecto cobrará todavía mayor relevancia a partir del año 2020, momento en el que Bruselas pondrá sobre la mesa nuevas normas de juego para los distintos sectores productivos.

Los fabricantes de medios de producción dirigidos al trabajo en el campo no son ajenos a este creciente interés por el medio ambiente y, de hecho, llevan años investigando para ofrecer productos cada vez más respetuosos con la naturaleza. El último ejemplo tiene como protagonista a la multinacional estadounidense John Deere -probablemente la empresa de maquinaria agrícola más conocida del mundo, creada en Illinois en 1837- que ya está trabajando en la fabricación del primer tractor 100 % eléctrico del mundo.

El anuncio ha generado una gran expectación en el sector. Y eso que el prototipo no se presentará de forma oficial hasta el próximo 26 de febrero, en el marco del SIMA 2017 (Paris International Agri Business Show), el principal certamen agrícola que se celebra en Europa. La innovación tecnológica de John Deere se denominada SESAM -Suministro de Energía Sostenible para Maquinaria Agrícola, por sus siglas anglosajonas- y cuenta con dos motores eléctricos de 150 caballos de potencia cada uno, que son alimentados por un conjunto de baterías que, en total, tienen una capacidad de almacenamiento de 130 kilovatios.

Esta potencia resulta suficiente, apuntan desde la sede europea de la compañía en la localidad alemana de Mannheim, para cuatro horas de trabajo en el campo o bien para 55 kilómetros de autonomía, a una velocidad máxima de 30 km/h, si su uso se realiza por carretera. Todo ello con tan solo una carga de tres horas a un enchufe de la red eléctrica convencional.

Al parecer, el aparato está diseñado para que un motor se emplee en la conducción y el otro en el mantenimiento de la toma de fuerza y el sistema hidráulico, necesarios para la utilización de distintos aperos, si bien también pueden funcionar de forma conjunta. Al tratarse de un motor eléctrico, no sólo se eliminan totalmente las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera sino también todo el molesto ruido de este tipo de motores diesel. «No produce emisiones ni prácticamente ruido, una ventaja significativa durante el trabajo nocturno o cerca de áreas residenciales», señala la dirección europea de John Deere.

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