PSA arrastra a Portugal a ocho nuevas multinacionales que van a trabajar para la planta de Vigo

Por primera vez un lanzamiento no trae proveedores a Galicia


vigo / la voz

La automoción gallega vive una situación inédita en los 58 años de presencia en Vigo del constructor de coches francés PSA (antes Citroën). En este tiempo, la multinacional ha fabricado 32 modelos diferentes y con la asignación de cada proyecto, poco a poco, Galicia fue conformando uno de los mayores parques de proveedores de componentes de España, hoy constituidos en un clúster (Ceaga) con más de 100 firmas multinacionales y locales.

Ahora, la factoría gallega tiene un calendario completo de nuevos lanzamientos hasta el 2020 (una nueva gama de furgonetas Peugeot, Berlingo y Opel y un todocamino de Peugeot en tres versiones). La inversión de más de 600 millones de euros en este multiprograma industrial garantiza el futuro de la planta, pero no el del parque de proveedores instalados en Galicia, que se enfrenta a la mayor crisis desde su constitución.

PSA, todo barato

Es la primera vez que un lanzamiento de PSA en Vigo no capta la instalación de nuevos proveedores en suelo gallego. El motivo es que todas las multinacionales, ocho en total hasta ahora, que llegan captadas por los nuevos proyectos han elegido Portugal para instalarse, lo mismo que ha hecho el constructor galo, al elegir Maia para fijar su sede financiera para todo el sur de Europa y África.

Empresarios del sector que piden anonimato por su dependencia del fabricante dicen que no hay alternativa. «PSA ha antepuesto el criterio del coste por encima de todo, y para un fabricante la diferencia entre instalarse en Portugal y en Galicia supone millones de euros de ahorro en suelo, que es la mayor inversión, pero también en costes laborales», explican.

La llegada de multinacionales al norte de Portugal que, en otra época, estarían instalándose en suelo gallego, cerca de la planta viguesa de PSA, es incesante.

«Siempre será mejor que los proveedores de Citroën se asienten en Portugal que en Marruecos, somos la alternativa más próxima a Galicia», indica el alcalde de Valença, Jorge Salgueiro Mendes.

Solo en este municipio limítrofe con la comunidad gallega, la inversión de la industria auxiliar de la automoción hasta el 2018 asciende a 30 millones de euros, con una decena de nuevos proyectos, tanto por ampliación de plantas ya existentes como para la ubicación de nuevas factorías, confirma el gobierno local de esa localidad.

Valença capital del motor

Ese es el emplazamiento preferido por los nuevos inversores, por su proximidad a Vigo. En sus polígonos, ofertados por debajo de 20 euros el metro cuadrado, han puesto la primera piedra los nuevos proveedores de PSA: la multinacional japonesa Howa, especializada en la fabricación de componentes textiles y espumas para los aislamientos térmicos y acústicos del interior del vehículo, y la francesa Eurostyle, dedicada a los moldes por inyección de plástico. La inversión de cada una de ellas es de 10 millones de euros y suman 170 nuevos empleos creados solo en el arranque.

En Mangualde, junto a la planta portuguesa de PSA, el grupo español Antolín invertirá cuatro millones de euros en una nave de 14.000 metros cuadrados para la producción de asientos para los nuevos modelos de Vigo.

A estos se suman los 50 millones de euros en Vila Nova de Famalicão comprometidos por la multinacional de neumáticos Continental; los 36,7 millones anunciados por la asiática Sakthi para una nueva planta en Maia; y los 24,9 millones del proveedor francés Eurocast en Arcos de Valdevez.

Y lo mejor, para los vecinos portugueses, aún está por llegar. Concretamente, 250 millones de euros, hasta el año 2020, en once proyectos de inversión promovidos por multinacionales de componentes de automoción, según datos del Ministerio de Economía luso.

Si se compara el desarrollo de la industria auxiliar de la automoción a uno y otro lado de la frontera, la conclusión es preocupante. La evolución del ritmo de captación de proveedores (para PSA, fundamentalmente) por parte de Portugal es directamente proporcional a la debilitación de la inversión extranjera del sector en Galicia.

Un ejemplo: en el año 2005, el número de auxiliares del grupo que preside el portugués Carlos Tavares asentadas en el norte luso se reducía a 10. Hoy ya hay casi medio centenar a pleno rendimiento (la mitad, de matriz gallega); y su peso en los nuevos lanzamientos pasará del 6 % actual al 25 %.

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