El coche gallego sin conductor cumple un año con 75.000 kilómetros rodados

El vehículo de PSA, fabricado y equipado en Vigo, avanza con la meta puesta en el 2020

El vehículo autónomo El vehículo autónomo

vigo / la voz

Es el gran sueño de la automoción y está a menos de un lustro de ser una realidad al alcance casi de quien quiera. Porque el vehículo autónomo llega para democratizar la tecnología, facilitar la conducción y salvar muchas vidas en la carretera.

La carrera del coche sin conductor es imparable, y Galicia sigue marcando hitos cuando se cumple un año de la salida de Vigo del vehículo autónomo del grupo PSA -fabricado en la planta de la ciudad olívica y equipado con la tecnología del Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG)- y su exitosa llegada a Madrid.

Fue la primera vez que un coche sin piloto circulaba por tramos abiertos de autopistas y autovías en España. Y lo hizo durante 600 kilómetros hasta completar el viaje.

Pero la hazaña no ha quedado ahí. Desde entonces, el Citroën C4 Picasso (en realidad son dos las unidades que están circulando experimentalmente) ha cruzado Europa, pasando por París, Berlín y Ámsterdam. Han sido 75.000 kilómetros de rodaje, sin accidentes ni mayores incidencias «más allá de la toma del control del volante en los tramos de carretera que hacían inviable la conducción autónoma», según explican los ingenieros del CTAG.

Solo para que el coche haya podido hacer el viaje entre Vigo y Madrid, el equipo investigador tuvo que cartografiar en 3D de alta resolución todo el recorrido. Mientras, en el CTAG, los técnicos se encargaron de instalar en el coche los módulos de GPS (que ofrece máxima precisión en la localización), radares, cámaras y sensores, para que el vehículo sepa en todo momento dónde está y qué es lo que sucede a su alrededor. 

Haciendo historia

Fue el primer hito, pero las investigaciones y los ensayos continúan, porque el objetivo último es conseguir que de la conducción sin manos, que es la versión que se está probando en estos momentos, se dé el salto a la conducción sin ojos, en la que el usuario podrá apartar la vista de la carretera. Pasos para alcanzar la gran meta: la conducción sin cerebro, en la que el ocupante delegará por completo la toma de decisiones al vehículo.

«Todos los constructores están trabajando en este campo de manera muy intensa, pero tenemos la suerte de que uno de los líderes en este tipo de tecnologías es PSA», explican los investigadores gallegos.

En los laboratorios del CTAG se siguen buscando y probando sensores de alta precisión y escáneres de la máxima resolución sobre los vehículos de ensayo. «Para nosotros son unos laboratorios rodantes equipados con sensores y actuadores que nos permiten controlar la dirección, los frenos, y la aceleración de manera automática, hasta delegar la conducción al coche», explican los científicos. Y añaden: «Centramos todos los esfuerzos en el puesto de conducción para poder hacer experimentos con usuarios normales y ensayar diferentes soluciones que luego vamos desarrollando».

Carlos Tavares, el presidente de PSA, ha fijado el 2020 como horizonte para el lanzamiento del coche autónomo. «En CTAG trabajamos con mucha intensidad y podemos decir que Galicia es una de las regiones de Europa punteras en innovación de tecnologías para el coche autónomo y el coche conectado», dicen los investigadores. 

La mayoría de los fabricantes tendrán sus modelos listos para la circular de forma autónoma en 5 años

La experiencia gallega en conducción autónoma es pionera en Europa y avanza lo que se está preparando en los laboratorios de ensayo de los principales constructores de coches.

Algunos no quieren esperar y ya ofrecen a los conductores más impacientes modelos como el Mercedes Clase E o el Tesla Model S en versión autónoma, capaces de circular por tramos de autopista sin que el conductor tenga las manos en el volante, aunque no sin quitar la vista de unas carreteras que no están preparadas para los coches sin conductor.

Pero no todo son buenas noticias. Hace unos meses, uno de estos coches de Tesla acabó empotrado en los bajos de un camión cuando circulaba en modo piloto automático.

El accidente se cobró la primera víctima de la conducción autónoma, toda una señal de alerta en un momento en que las necesidades de este tipo de vehículos empiezan a preocupar a los responsables de los trazados de carreteras, autopistas y autovías por las que circulan.

Ese es otro debate que está sobre la mesa. Pero mientras los Gobiernos se lo toman con calma en cuanto a las infraestructuras, los fabricantes van revelando sus apuestas.

Además del Clase E, Mercedes también ha presentado el impresionante prototipo F-015, un espectacular salón con ruedas capaz de manejarse completamente solo (de momento, solo en circuito cerrado). Se trata de una previsión de lo que pueden ser los coches del 2030, cuando los vehículos cumplan un papel más de escenario de vida en el que trabajar, ver cine o dormir, que de medio de transporte.

Ford se marca un plazo mucho más corto: cinco años. En el 2021 quiere tener listo su coche autónomo, que no equipará volante ni acelerador ni freno. Para ello, la marca ha duplicado la plantilla que trabaja en el proyecto en sus instalaciones de Silicon Valley (California).

Pronto habrá frutos también de la alianza Renault-Nissan. Así los resumía hace poco su presidente, Carlos Ghosn: «En el 2016 lanzaremos la versión 1.0, con el piloto automático para autopista; en el 2018 llegará la 2.0, que sumará la función de adelantamiento y cambio de carril; y en el 2020 la 3.0, con el guiado automático en ciudad».

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