Volkswagen toma ventaja en el pulso judicial por el fraude de las emisiones

El fabricante alemán solo ha sufrido hasta el momento un revés en la vía civil


redacción / la voz

Casi 30.000 gallegos tienen un coche marcado con etiqueta del dieselgate. En España son más de 700.000 los afectados. Hay quien ni siquiera lo sabe, porque las cartas de llamada a revisión firmadas por Tráfico y Volkswagen todavía están llegando estos días a los usuarios. Mientras la mayoría aún no tienen claro si llevar o no a arreglar el coche al taller, los hay ya que deciden acudir a la Justicia, con un resultado, por ahora, poco esperanzador para sus reclamaciones.

El servicio jurídico de Volkswagen está completamente volcado en afrontar estos procedimientos, y el éxito le acompaña.

En España se han dictado ya media docena de sentencias a favor de la marca germana y tan solo una que condena a la multinacional.

El Juzgado de Primera Instancia número 1 de Quart de Poblet (Valencia) emitió el pasado 10 de noviembre la última sentencia publicada por los tribunales civiles españoles. Desestimó la demanda de la propietaria de un Audi A1 que alegó haber adquirido el coche «bajo la convicción de que tenía como característica esencial la de cuidar el medio ambiente, cuando en realidad se ha demostrado que tenía instalado un software que alteraba los datos de emisiones contaminantes». La conductora pedía una indemnización, pero el juez rechazó su reclamación.

Argumentos coincidentes

La sentencia argumenta que la compradora adquirió el coche sin mostrar «interés alguno por las emisiones». «Como la empresa tenía el vehículo en stock, ese mismo día le hizo una oferta y ella la aceptó, acordándose el pedido a continuación», explicó la resolución, que asegura que la adquiriente únicamente se preocupó del modelo, de la rapidez en obtenerlo y del precio final. «No se ha acreditado que el comprador sea una persona con especial preocupación por el medio ambiente y que en el momento de adquirir el vehículo buscase algo más que un medio de transporte», dice el documento judicial.

Las otras cinco resoluciones que desestimaron las reclamaciones de los usuarios con los mismos argumentos prácticamente que el juzgado de Quart de Poblet fueron dictadas el pasado 19 de mayo (Juzgado de Primera Instancia número 1 de Torrelavega), el 13 de junio (Juzgado número 3 de Zaragoza), el 29 de julio (Juzgado número 1 de Valencia), el 21 de septiembre (Juzgado número 59 de Madrid) y el pasado octubre (Juzgado de Valencia).

La media docena de victorias judiciales de Volkswagen inclina por el momento la balanza a favor de la multinacional, aunque la única sentencia dictada en contra (la de Valladolid), deja aún entreabierta la vía civil.

Continúan las demandas

Esta última, recurrida ya por la representación letrada de Volkswagen ante la Audiencia Provincial de Valladolid, fue emitida el pasado octubre por el Juzgado de Primera Instancia número 12 de la capital pucelana y determinó que la firma infringió sus «deberes de buena fe» y atentó contra «la confianza del consumidor», al introducir en algunos de sus vehículos diésel el mencionado software que permitía vulnerar los límites medioambientales establecidos por la Unión Europea sin que lo detectaran los bancos de pruebas.

Todos los modelos afectados son aptos para circular en España y pasar la ITV, pero el temor de los propietarios a que el paso por el taller reste prestaciones al vehículo, o a que un cambio de legislación, en materia de emisiones, deje a estos coches al margen de la ley, está moviendo a los consumidores gallegos a reclamar judicialmente.

El Juzgado de Primera Instancia número 3 de Vigo tramita una treintena de denuncias presentadas a través del gabinete de abogados Balms. «Seguimos con mucha fuerza y trabajando a diario sobre este tema, aún a estas alturas hay afectados que se están enterando de que su vehículo está implicado, se quedan perplejos al recibir la carta de Volkswagen junto con otra de la DGT», dice el bufete.

 El sector cierra el 2016 con un récord de llamadas a revisión

Los coches, como cualquier otro producto, tienen fallos y su detección es objeto de continuas llamadas a revisión por parte de los fabricantes. Dice el sector que es una tendencia que va en aumento, porque las marcas realizan una esfuerzo cada vez mayor para extremar las mediciones de sus controles de calidad. Eso es lo que explica que desde principios de año se hayan producido un total de 322 avisos de revisiones en la industria en toda Europa. Estos datos se contabilizan a través de un índice denominado RAPEX (Sistema de Alerta Rápida), puesto en marcha por la Comisión Europea.

Los fabricantes aseguran que este dato también es un indicador de que el mercado se está manteniendo fuerte. «Tal y como están las cosas actualmente, las compañías están teniendo especial cuidado en buscar todos y cada uno de los defectos que pudieran tener sus vehículos, al tiempo que se están teniendo que enfrentar a los reguladores», afirman.

¿La parte negativa? Que esta vigilancia por parte de las marcas también influirá en que el año cierre con un número récord de llamadas a revisión.

Llama la atención que el 51 % de las alertas se hayan notificado desde Alemania. Y es que los casos de Volkswagen, con los motores diésel; y General Motors, con los problemas en el motor de arranque, han sacado a la luz los posibles defectos con los que los coches salen de fábrica.

Entre los casos más recientes y llamativos, por volumen de afectados, destaca Toyota. En octubre llamó a la revisión de otros 5,8 millones de airbags defectuosos de la marca Takata instalados en sus vehículos, acusados de provocar muertos y heridos en todo el mundo. De ellos, 1,47 millones están instalados en coches vendidos en Europa. Y ya son 23,1 millones los airbags retirados.

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