madrid / la voz

Los seis grandes bancos españoles -Santander, BBVA, Caixabank. Bankia, Sabadell y Popular-, los que controlan alrededor del 70 % del negocio financiero en el país, se embolsaron hasta septiembre una media de 36 millones de euros al día. En total, los beneficios netos acumulados al cierre del tercer trimestre frisaron los 10.000 millones (9.845 en concreto), apenas 500 por debajo de los que se anotaron en el mismo período del pasado año. Y lo hicieron tirando de operaciones extraordinarias, en un entorno difícil para el negocio bancario, donde los bajísimimos tipos de interés asfixian sus márgenes y siembran de dudas la sostenibilidad futura.

Así, por ejemplo, el espectacular incremento del beneficio del BBVA (del 64,3 %) pierde fuelle si se obvia el impacto contable negativo (de 1.840 millones) que tuvo el pasado año en sus cuentas la puesta «a valor razonable» del 25 % del banco turco Garanti. Excluyéndolo, los 2.797 millones acumulados este año se traducirían en una caída del 0,6 % respecto al 2015. También Santander, que ha vuelto a ser el líder en ganancias pese a que estas han caído un 22,5 %, ha notado el efecto de los extraordinarios: en negativo el coste de la reestructuración laboral y en positivo, el tirón de su negocio en Brasil.

Los últimos en presentar sus cuentas hasta septiembre fueron los catalanes Caixabank y Sabadell, y el Popular, que ayer cerraron la ronda de resultados con evoluciones dispares. Así, frente a las malas cifras de la entidad que preside Ángel Ron, Caixabank y Sabadell salvaron los muebles, con más o menos facilidad.

Caixabank ganó 970 millones, lo que supone una discreta caída del 2,6 % respecto al mismo período del pasado año en el que se contabilizaban los efectos extraordinarios de la integración de Barclays. El grupo, centrado actualmente en cerrar la adquisición del portugués BPI, ha registrado un ligero incremento (del 0,3 %) en su cartera de crédito sano. Menos positiva es la evolución del margen de intereses que, pese a superar los 3.080 millones, es casi un 7 % menos que en el 2015.

El efecto del «brexit»

En lo que respecta al impacto del brexit, mientras que el Santander (Reino Unido, su mercado principal, aporta el 19 % de los resultados del grupo) cree que es pronto para cuantificarlo, el Sabadell sí estima que la aportación del TSB, su filial británica, a los resultados del grupo caerá entre en 5 y un 10 % este año por la devaluación de la libra. El consejero delegado, Jaume Guardiola, señaló ayer que el efecto en el resultado consolidado del banco será del 3 %, aunque no impedirá alcanzar el objetivo de beneficio previsto para este año: en torno a los 800 millones de euros.

Respecto al margen de intereses, la integración del TSB lo ha disparado un 29 %, hasta los 2.890 millones, mientras que sin el británico el avance sería de casi el 6 %. En la comunidad, donde opera como Sabadell Gallego ha sumado 19.100 clientes más y ha alcanzado el liderazgo en la financiación ICO a empresas y pymes, con una cuota de mercado del 34 %.

El Popular espera cerrar el ERE la próxima semana

El consejero delegado del Banco Popular, Pedro Larena, confirmó ayer, durante la presentación de los resultados del tercer trimestre, que el banco espera cerrar la próxima semana las negociaciones con los sindicatos sobre el expediente de regulación de empleo (ERE) en el que la entidad está inmersa, y que supondrá la salida de casi 2.600 trabajadores, unos 400 de ellos en Galicia.

«La próxima semana terminarán las negociaciones y todo va bien», señaló, destacando que las «condiciones actuales son razonables y generosas, tanto en cierre de oficinas como en las categorías en las que podemos aplicar el ERE sin hacer daño».

De hecho, la entidad redujo en un 10 % su pretensión inicial de personal incluido en el ajuste, así como de oficinas. Larena subrayó que el banco «ya ha hecho todo el esfuerzo que podía hacer», en referencia a la mejora en las condiciones del ERE y del número de afectados.

Recordó que en lo que va de año ya han salido del banco con prejubilaciones 231 trabajadores y se han cerrado 43 oficinas, aunque este ejercicio concluirá fusionando 302 sucursales, «las que no sean rentables o tengan perspectivas de no serlo», apostilló.

«Popular es un bancazo»

Larena se estrenó ayer en sus primeros resultados como consejero delegado asegurando que «Popular es un bancazo», pese a que las cuentas de la entidad hasta septiembre no han sido buenas: su beneficio neto acumulado se quedó en 94 millones, después de destinar a provisiones todos los beneficios de este trimestre y del pasado. Ello se traduce en un desplome del 66,1 % respecto al 2015, cuando ganó 278 millones.

Pese a admitir que cerrarán el año con unas pérdidas de 2.000 millones, el primer ejecutivo destacó la fortaleza del modelo de negocio (centrado en las pymes), que le permitirá mantener su «independencia» y eludir cualquier fusión no liderada por la entidad.

El salario bruto medio anual por trabajador subió un 0,7 % en el 2014, hasta situarse en 22.858,17 euros brutos. No obstante, el sueldo más frecuente (el que perciben un mayor número de empleados por cuenta ajena) fue de 16.490,8, con una diferencia entre ambos de casi 6.400 euros. Esta brecha se ha reducido con respecto al año anterior, cuando el salario más frecuente rondaba los 15.500 euros. Según la encuesta de Estructura Salarial 2014 publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la diferencia entre el salario medio y el más habitual se debe a que hay muchos más trabajadores con sueldos bajos que con sueldos altos.

Según ese estudio, en Galicia la retribución media se sitúa en los 20.195,89 euros años, la tercera más baja del país, solo por delante de Canarias y Extremadura.

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La gran banca española gana 36 millones cada día