La industria forestal gallega recupera los niveles de negocio previos a la crisis

Las empresas facturaron casi 2.000 millones, con 80.000 familias vendiendo madera

Industria maderera Industria maderera

Santiago / La Voz

Pocos sectores sufrieron con una mayor crudeza el brusco pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Pero la industria gallega de la madera y el mueble ha vuelto a los niveles de facturación previos a la crisis. Un objetivo que no hace mucho tiempo parecía impensable. El dato no es baladí porque se trata de un sector que engloba a unas 3.000 empresas, genera 70.000 puestos de trabajo y su actividad representa el 3,5 % del producto interior bruto (PIB) de la comunidad gallega.

En una veintena de comarcas aporta gran parte de la actividad económica. Los últimos datos actualizados por la Confederación Gallega de Empresarios de la Madera (Confemadera) revelan que las industrias de la madera y del mueble cerraron el 2015 con una facturación global de 1.941 millones de euros, un 11,2 % más que en el ejercicio anterior en lo que constituye el mejor dato desde que se inició la crisis.

La primera transformación

El síntoma más inequívoco de la consolidación de la mejora está en que todas las ramas de la cadena de valor de la madera incrementan su actividad. En la industria de primera transformación, por ejemplo, lo hacen los aserraderos y los rematantes, cuyas facturaciones, respectivamente, cerraron el pasado año en 424 y 306 millones de euros, los mejores registros desde el año 2008. Especialmente significativo es lo sucedido con la industria de tablero y de pasta, que alcanzó unas ventas de 835 millones, su mejor registro desde el 2007. Si bien es cierto que este dato obedece al tirón que ejercen dos gigantes como Finsa o Ence, también muestra una tendencia de mejora en la pequeña y mediana empresa englobada en esta rama de actividad. Además, el mueble logra crecer en facturación después de encadenar ocho años de descensos consecutivos en las ventas. El pasado año se alcanzaron los 386 millones de euros.

La mayor actividad industrial ha tenido a lo largo del último año un impacto directo en los propietarios de parcelas forestales. Se estima que en Galicia hay unos 700.000, lo que da cuenta de la fragmentación en la titularidad de la tierra. Pero el pasado año vendieron madera 80.000 familias, lo que les reportó unos ingresos de unos 300 millones de euros, un 14 % más si se compara con el dinero obtenido en el 2014. Los datos facilitados por el sector forestal muestran que el volumen de cortas con destino industrial alcanzó el último año los 8,25 millones de metros cúbicos, dato superior al registrado en el 2008, y el mejor de la serie desde el año 1996. De hecho, los incrementos en la corta son extensibles a todas las especies de madera: eucalipto (19 %), coníferas (1,5 %) y frondosas (7,5 %).

En un contexto marcado por la crisis de rentabilidad de las actividades agroganaderas, la explotación del monte está llamada a jugar un papel determinante en el desarrollo económico del medio rural y en la fijación de habitantes. Y ello pasa por trabajar para tener explotaciones forestales más grandes y rentables. El economista y expresidente de la Xunta Fernando González Laxe recuerda que un tercio del monte gallego es improductivo, un porcentaje muy superior al que se registra en otros países como Finlandia (12 %), Austria (14 %), Suecia (18 %) o Estados Unidos (20 %). Una realidad que está relacionada con la estructura minifundista de la propiedad.

El 50 %, madera gallega

Pese a ello, la mitad de la madera que se corta en España proviene de los montes gallegos. Y Galicia es, junto a Cataluña y a la Comunidad Valenciana, una de las principales exportadoras de productos de madera. En el 2015 las ventas al extranjero rozaron los 580 millones, un 2 % más que en el 2014.

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