Galicia, comunidad preferente para China

Es el primer destino español del dinero de grandes «holdings» invertido en los últimos 5 años

Relación comercial entre Galicia y China Relación comercial entre Galicia y China

vigo / la voz

Los primeros chinos que llegaron a Galicia hace ya más de 40 años abrieron restaurantes de comida asiática. Un par de décadas más tarde, las principales ciudades comenzaron a llenarse de bazares chinos. Y con el estallido de la crisis, su dinero pasó a hacerse con bares y restaurantes que quebraron, al tiempo que impulsó la proliferación de cadenas de moda low cost, como Mulaya y Okeysi, por toda la comunidad.

Pero el apetito inversor chino ha ido a más y, en los últimos cinco años ha apuntado a los grandes movimientos corporativos como Citic Censa (calderera de O Porriño), Rodman (grupo de astilleros vigués), Hijos de Carlos Albo (conservera de Vigo) y, en próximas fechas, el Real Club Celta de Vigo y la toma de control de Hijos de J. Barreras, si sale adelante la posible venta del 51 % propiedad de Pemex.

«Llegan para quedarse y hacerse con el know how, la tecnología y la posibilidad de vender los productos made in Spain de alta calidad en el gigante asiático», explican fuentes de la consultora BDO en Madrid.

Dirigidos por el Estado chino

La apuesta de los inversores se ha centrado en sectores estratégicos de la economía gallega, que lo son también para ellos por mandato gubernamental. «Estamos hablando de estrategias de inversión que están dirigidas desde el Gobierno chino. Esto es muy claro en sectores como la energía, las telecomunicaciones, el turismo, la industria alimentaria y el fútbol», explica la consultora de operaciones corporativas. Los datos de operaciones realizadas en España y en Galicia coinciden con esa apreciación de BDO.

La primera gran inversión de China en España llegó en el año 2009, cuando Unicom adquirió el 1 % de Telefónica en una operación valorada en 1.000 millones de dólares. Tras las telecomunicaciones, el turismo (NH y Meliá) y el energético (Madrileña Red de Gas) son los sectores que más capital han recibido. En el mundo inmobiliario consta el desembolso de 360 millones de dólares de Dalian Wanda al Banco Santander que incluye la compra del edificio España. Y destaca también la industria agroalimentaria, con la inversión de 120 millones de dólares que ha supuesto la adquisición del 100 % de la empresa Miquel Alimentació, o los 69 millones de Albo.

Según datos del Ministerio de Economía, las empresas chinas invirtieron en España un 57 % más en el 2015 que el año anterior, convirtiéndola en la tercera economía de la UE preferida por los chinos para realizar grandes inversiones.

Pero el dato más interesante es que Galicia es la comunidad que ha recibido más inversión china en los últimos 5 años: 180 millones, según Datainvex, el portal de datos de inversión extranjera del Ministerio. Pero la cifra es todavía mayor, ya que la suma que convierte a Galicia en el primer destino del dinero chino no contabiliza los 87 millones de la compra de Rodman, ni los 50 millones que ha invertido Citic Censa en las instalaciones de O Porrriño. En todo caso, las demás comunidades siguen a mucha distancia en el ránking. Por detrás de Galicia se sitúan Madrid, con 41,2 millones de inversión desde el 2011, y Cataluña, con 24,5.

Vienen para quedarse

Desde Deloitte Advisory explican que España resulta interesante para el capital asiático porque el PIB está creciendo más que en otros países de la eurozona. «También buscan aprender tecnología y know how a la hora de fabricar determinados productos para ganar cuota de mercado». De ahí, añaden, «que estén interesados en infraestructuras y zonas logísticas bien comunicadas por mar, para dar el salto a Sudamérica y África, y ahí Galicia juega con una gran ventaja», dice la consultora.

«También buscan entrar en el sector agroalimentario para poder comercializar alimentación procesada, como es el caso de las conservas, productos de cuarta gama o incluso que se les fabrique desde España alimentos de marca blanca», aclara.

Los consultores explican que, habitualmente, los empresarios chinos buscan tomar el control de las empresas que adquieren, aunque en ocasiones no les importa hacerse con participaciones significativas en compañías cotizadas. «Exigen varios asientos en el consejo de administración de la firma adquirida para colocar a ejecutivos de su confianza, pero una de sus máximas es mantener al equipo directivo, que es quien conoce de verdad las entrañas del negocio y sabe llevar el día a día», cuentan los asesores de estas grandes operaciones.

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