Ferrol, respaldo clave en la estrategia de Navantia en Australia

La firma española selló ocho encargos en el país en 19 meses, todos con ayuda de la factoría gallega


La Voz en Sídney

Ferrol es una pieza clave en la estrategia de Navantia en Australia, país en donde en los últimos 19 meses ha firmado al menos ocho contratos. Toda la estructura de la compañía pública española -con presencia en la ría de Ferrol, la bahía de Cádiz, Cartagena y Madrid- es necesaria para que la filial se desarrolle en las antípodas, pero muchos de los trabajos precisos para la presentación de las ofertas y también para dar soporte a las tareas rutinarias en los centros que tiene Navantia en el país se llevan a cabo desde la factoría gallega. «La asistencia técnica es clave», explica Francisco Barón, máximo responsable de Navantia en Australia. Por ello, insiste en poner en valor la trascendencia de las obras captadas en el país, aunque no supongan la construcción en los talleres de las plantas en España. «Australia es buenísima para Navantia y en particular para Ferrol», afirma, al mismo tiempo que añade que, aunque implica una fuga de recursos del astillero gallego hacia las antípodas, «los beneficios son incuestionables».

En este sentido, recuerda que la mayor parte de los dos megabuques encargados en el 2007 por la Marina australiana a los astilleros públicos españoles se realizó en Ferrol, lo que implicó que un gran número de personas asumieran responsabilidades sobre este programa, algunas de las cuales lo hacen ahora en el país. Además, una gran parte de la cadena de producción necesaria para mover los programas navales desde sus inicios, cuando arrancan los concursos, se nutre de personal del astillero ferrolano, que aporta trabajos de ingeniería, de planificación y de desarrollo de buena parte de la documentación precisa. 

Fabricación y mantenimiento

Juan de la Cueva, responsable comercial de Navantia en Camberra, explica que, desde octubre del 2014 hasta mayo del 2016, la empresa logró tres contratos para el diseño preliminar de buques -dos de los barcos logísticos y uno de las futuras fragatas-, sendos pedidos para el mantenimiento de los megabuques y del sistema de control de plataforma de estos navíos, un encargo para la gestión de la construcción de los destructores y, por último, los contratos de los barcos de aprovisionamiento en combate (uno para la fabricación y otro para el mantenimiento). «Toda la empresa funciona, y en particular Ferrol, como apoyo para todo», afirma este ingeniero gaditano, que trabaja en la oficina que abrió recientemente la empresa en Camberra. También defiende los beneficios que está generando Navantia Australia para su matriz. «Para muchas cosas somos una ventana para Australia, de la que los suministradores y contratistas de Navantia pueden acabar beneficiándose», sostiene, ya que empresas que han vendido equipos o sistemas para los buques de las antípodas pueden incrementar esa cuota de negocio en los futuros programas.

Aunque admite que tanto técnicamente como en la parte de gestión, la compañía pública, con presencia en Melbourne, Adelaida, Sídney y Camberra, requiere mucho apoyo de España, recalca que «trabajar con clientes extranjeros hace que la empresa se vuelva más eficiente».

Barón afirma que personal del astillero ferrolano de ingeniería, compras, planificación, calidad y producción, entre otros departamentos, cooperan habitualmente con Navantia Australia. Insiste en que «el cliente manda», y la tendencia actual de los distintos países, entre ellos Australia, es la de desarrollar su industria propia, de ahí que proliferen los contratos para diseñar y fabricar buques en sus respectivos territorios. Pero subraya que, si se consigue convertir en un suministrador estable, como está sucediendo en Australia, también pueden surgir oportunidades para construir en sus factorías, lo que sucedió el pasado mayo, cuando Navantia resultó ganadora del concurso para la fabricación de los dos buques logísticos que se harán en Ferrol.

Firmas que elevan la competitividad en las antípodas

«Hace menos de diez años que empezó a ser visible la presencia de empresas españolas en Australia y muchas de ellas son jugadores globales que van cambiando la percepción de lo español. Si antes eran absolutamente desconocidas, ahora son percibidas como actores eficientes que han introducido competitivad en el mercado australiano». El que así se expresa es Manuel Cacho, embajador de España en el país, quien atribuye a Navantia el haber desempeñado un significativo papel en ese escenario.

Ante las perspectivas que abre para los astilleros españoles el concurso para la fabricación de nueve fragatas, admite que la «competencia es muy dura», pero compromete todo el respaldo institucional a la empresa.

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