Los ganaderos gallegos pierden más de 75 millones de euros en doce meses sin cuotas

Al exceso de producción, que ha hundido los precios, se suma un frenazo en el consumo de leche


redacción / la voz

La desaparición de las cuotas lácteas ha resultado desastrosa para el campo gallego. De hecho, desde que se eliminaran estos mecanismos de control de la producción hace poco más de un año, las granjas acumulan unas pérdidas de más de 75 millones de euros.

Esta cifra es el resultado de multiplicar los casi tres millones de toneladas de leche producidas durante este período por el rendimiento económico obtenido tras su venta. Cantidad esta que resulta claramente negativa dado que el precio pagado por la industria -que osciló entre los 27,9 céntimos del mes de abril y los 28,8 céntimos de diciembre- ni siquiera alcanzó para cubrir los costes de producción que se estiman en 31 céntimos por litro para la mayoría de establos.

Bien es cierto que este último parámetro varía sustancialmente de unas granjas a otras en función de aspectos tan diversos como la base territorial, los sistemas de manejo del rebaño, el volumen de producción o las cargas financieras. Pese a todo, existen estudios de costes, algunos de ellos elaborados por el propio Ministerio de Agricultura o la Interprofesional Láctea (Inlac) que elevan la horquilla de costes medios de producción hasta los 35 céntimos. Si se tomara como referencia esta cifra, las pérdidas de las granjas gallegas se incrementarían hasta los 190 millones.

Detrás de esta delicada situación se encuentra un desplome progresivo de los precios en origen que ronda el 30 % en apenas dos años y que parece provocado, de forma principal, por la eliminación de los topes de producción y por el aumento desmesurado de la producción en el conjunto de Europa. Esta se situó por encima del 5 % durante el primer trimestre del año en el conjunto de la UE, siendo especialmente significativo en países como Holanda o Bélgica, donde rondó el 20 %, e incluso en Irlanda llegó a superar el 30%. Paradójicamente, y pese a encontrarse entre las diez principales regiones productoras de Europa, Galicia apenas aumentó su producción un 2% en este período.

Por si esto no fuese suficiente, han coincidido en el tiempo otros factores como el descenso del consumo mundial, un frenazo significativo de las importaciones chinas de leche en polvo y la prórroga del veto ruso a los productos lácteos europeos que han propiciado un fuerte desequilibrio entre la oferta y demanda de leche. Esta circunstancia ha desplomado los precios y puesto contra las cuerdas a un buen número de granjas incapaces de alcanzar los umbrales mínimos de rentabilidad con las actuales cotizaciones en origen.

Se da la paradoja de que las granjas más dimensionadas con también las más están padeciendo la actual situación de crisis. La mayoría de estos negocios se ven obligados a imputar en los costes de producción de cada litro las amortizaciones de las costosas inversiones realizadas durante los últimos años. Un reciente estudio de Feiraco establecía en algo más del 12 % lo que representaba este concepto en los gastos totales de las ganaderías. 

Y las granjas endeudadas

Se calcula que la deuda media de una granja gallega de tamaño medio, solo con entidades de crédito, sobrepasa con facilidad los 120.000 euros. Construcción y mejora de instalaciones, compra de maquinaria y adquisición, en su día, de mayores derechos de producción son los conceptos por los que más se han endeudado los establos de la comunidad en los últimos ejercicios.

Con esta situación no resulta extraño que la morosidad de los ganaderos haya crecido más de un 40 % en los dos últimos años, según reconocen fuentes del propio sector. Fábricas de piensos, comerciales veterinarias, talleres y empresas de trabajos agrícola son los que más están notando estos retrasos en los pagos. De hecho, algunas de estas compañías se han visto obligadas a abandonar su actividad por este motivo.

El peor arranque de la última década: el litro cae de 28 céntimos

La publicación de los datos sobre el volumen de entregas de leche y liquidaciones del mes de abril constata que la situación, lejos de haber tocado fondo, sigue empeorando. El precio de la materia prima ha vuelto a bajar y se sitúa ya en Galicia por debajo de los 28 céntimos.

Esta cantidad supone cerrar el primer cuatrimestre del año con un precio medio liquidado al productor de 28,35 céntimos por litro en lo que viene siendo el peor arranque del año, en cuanto a cotizaciones, de la última década. Todo ello en los días en los que se cumplen nueve meses de la firma del acuerdo para la sostenibilidad del sector lácteo que pretendía poner en marcha mecanismos que permitiese mejorar la situación de los productores.

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