Inversores chinos preparan un nuevo desembarco en la alimentación gallega

El fondo Cederlake tantea opciones de compra en el sector pesquero y agroindustrial


Redacción / La Voz

Hace exactamente una semana, el grupo pesquero chino Shanghai Keichuang Deep Sea Fisheries depositó 61 millones de euros por la conservera viguesa Hijos de Carlos Albo. Es la última de una serie de inversiones procedentes del gigante asiático en empresas gallegas. Y todo apunta a que no será la última.

El fondo chino de capital riesgo Cederlake Capital planea desde hace una semanas sobre nuevos objetivos de inversión en la industria alimentaria gallega, de la mano de OnetoOne, un banco de inversión que asesora sobre operaciones de compraventa.

«Las conversaciones transcurren con la máxima cautela y confidencialidad» afirman fuentes en contacto con el fondo asiático, que evitan dar nombres de las empresas objetivo de Cederlake. «La opciones de compra se están tanteando en el sector pesquero y agroalimentario», se limitan a aclarar.

El «éxito» que ha supuesto para los ya antiguos dueños de Albo la venta de la conservera, y «la seriedad» demostrada por el holding comprador «están ayudando mucho aquí en Galicia a eliminar los prejuicios sobre la inversión china», aseguran estas fuentes.

Hasta ahora, la gran industria ha sido el principal objetivo de los magnates asiáticos, que han centrado sus adquisiciones en la calderería pesada, la construcción naval y la conserva.

Cederlake, el fondo lanzado a finales del 2015 por exejecutivos de bancos de inversión de Morgan Stanley, Carlyle y Goldman Sachs, busca operaciones en Galicia valoradas en no más de 100 millones de euros, para invertir en compañías de alimentación a las que daría entrada en el mercado asiático.

Abastecer al mercado chino

Según OnetoOne, en declaraciones recogidas en el portal digital Capital-Riesgo, «el imparable crecimiento de la clase media china hace que los consumidores chinos demanden cada vez más variedad, sofisticación y calidad en productos como la carne, pescado o lácteos, lo que ha provocado la búsqueda en el exterior para poder abastecer la demanda».

Desde el año 2014 se han sucedido en España distintas operaciones que, aunque pequeñas o medianas, son una buena muestra del interés de los inversores chinos por la alimentación española. La más relevante ha sido la adquisición del distribuidor Grupo Miquel, cuya facturación ronda los 1.000 millones, por el gigante Bright Foods. Antes Fosun entró con un 20 % en Grupo Osborne y Changyu Pioneer Wine se hizo accionista mayoritario de la bodega navarra Marqués del Atrio.

Además de Albo, en Galicia hay alguna experiencia previa que demuestra el interés asiático por el sector agroalimentario. Por ejemplo, el año pasado, la multinacional de capital chino y angoleño que llegó a Galicia de la mano del magnate Sam Pa (desaparecido desde hace 10 meses por estar supuestamente encerrado en un prisión de Hong Kong) puso el ojo sobre el grupo Coren, con la intención de replicar su modelo de producción en distintos países de Asia y África.

La propuesta que llegó a estar sobre la mesa consistía en un acuerdo de transferencia de tecnología. China Sonangol (actual propietaria del 60 % del grupo de astilleros Rodman) construiría las fábricas y áreas de explotación productiva, y Coren asumiría la labor de formación, tanto de personal especializado como de los diferentes procesos productivos.

Las bodegas de la denominación de origen Rías Baixas también ha despertado el interés inversor chino.

Tres grandes inversiones asiáticas en tres años dejan 300 millones en Galicia

Según Invest in Spain (organismo que depende del Ministerio de Economía y Competitividad) entre los años 2013 y 2015, Galicia fue destinataria de 465 millones de euros de inversión extranjera directa. Por países, China se sitúa en cabeza, con casi 200 millones en este período, a los que hay que sumar alrededor de 100 más en lo que va del 2016.

La primera gran compra de China en Galicia se firmó en el 2013 por 54 millones. Fue la adquisición de Gándara Censa, una calderera pesada, ahora convertida en Citic Censa y centro neurálgico del plan de expansión del consorcio chino Citic Heavy Industries hacia Sudamérica. Dsde entonces ha invertido 94 millones en su empresa gallega.

Otra de las grandes operaciones fue la compra del 60 % del grupo Rodman por parte de la sociedad chino-angoleña China Sonangol, con sede en Singapur.

En el conjunto de España, la inversión china se ha multiplicado por 600 en los últimos 6 años, lo que hace que este país se haya convertido en el principal inversor extranjero en España.

El profesor de IESE Pedro Nueno explica que las compañías chinas que quieren invertir en España están interesadas en todos los sectores: «Se ven adquisiciones en el sector farmacéutico, en automoción, alimentación o en inmobiliario, y la inversión crecerá». Destaca como grandes operaciones lideradas por dinero chino la entrada en Campofrío que ha pasado a estar participada por el grupo chino Shuaghui; la de NH Hoteles, que dio entrada en su capital al grupo HNA; y la venta del Edificio España en Madrid a uno de los chinos más ricos, Wang Jianlin, por 265 millones.

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