Galicia potenciará las especies forestales propias para impulsar la economía rural

La Xunta aprueba la revisión del Plan Forestal, que se ha incumplido desde hace 25 años

Las exportaciones de madera Las exportaciones de madera

Santiago / La Voz

Galicia es una potencia forestal, pero podría serlo mucho más. Ocupa el primer puesto en la exportación de madera, cuenta con 3.000 empresas y el empleo directo e inducido que genera esta actividad engloba a 70.000 personas. Sin embargo, un tercio de sus montes, unas 700.000 hectáreas, son improductivas para las industrias. La superficie forestal gallega se ha mantenido invariable a lo largo de los últimos 13 años. Y ello se explica, en parte, porque desde 1992, de forma sistemática, se viene incumpliendo el Plan Forestal de Galicia, aprobado por la unanimidad de todos los grupos hace ahora casi un cuarto de siglo y que preveía invertir en el monte para reordenarlo y hacer su explotación mucho más rentable.

En aras de desatascar esta situación y actualizar los principios que inspiraron aquel proyecto a largo plazo, el Gobierno gallego aprobó ayer la revisión del plan con unas directrices que han sido consensuadas con expertos y agentes del sector. Pendiente de su aprobación definitiva a lo largo del verano y de que se concrete la dotación presupuestaria, el nuevo plan pretende actuar sobre algunos de los aspectos más descuidados las últimas décadas. Su vigencia será de 20 años. 

Un millón de castiñeiros

En primer término, tal y como explicó ayer el presidente Feijoo durante su comparecencia, la estrategia pasa por aumentar la superficie arbolada ocupada por frondosas caducifolias, mediante la plantación y regeneración del castiñeiro, el carballo y la cerdeira. Se prevé la plantación de hasta un millón de castaños y, por vez primera, el proyecto de la Administración autonómica abre la puerta a que se mantenga o se reduzca la superficie arbolada ocupada por el eucalipto, un asunto que se debatirá también con la industria. Incrementar la extensión de superficie de monte público y fomentar la organización activa de montes vecinales forma parte de la estrategia pensada para dinamizar la economía del monte y, en consecuencia, fijar población en el medio rural.

«Con este novo plan queremos achegar un modelo de monte actualizado, aceptado pola sociedade, con vocación de permanencia, sustentable e que achegue valor engadido», subrayó ayer el máximo mandatario gallego.

La Xunta advierte que revisa un plan de 1992 que ha cumplido una función, pero que precisa actualizarse. La nueva estrategia pretende que la contribución de la cadena de la madera al PIB crezca y ello pasa, indefectiblemente, por corregir la estructura minifundista de la propiedad. En Galicia, uno de cada cuatro habitantes es propietario forestal, y el pasado año cortaron madera 70.000 gallegos, lo que les reportó una facturación cercana a los 300 millones de euros. 

Con incentivos fiscales

Para aumentar la rentabilidad de la explotación de las parcelas e invertir en la reordenación de los montes, el Plan Forestal de Galicia de 1992 preveía una inversión anual equivalente al 3 % del presupuesto autonómico. Una previsión que no se cumplió ni en la era Fraga ni en la legislatura del bipartito, marcada por la holgura presupuestaria; y mucho menos en la etapa de Feijoo, condicionada por un intenso desplome de los ingresos y duros ajustes en las cuentas públicas. Precisamente, uno de los aspectos sobre los que incide el nuevo plan revisado que impulsa ahora la Xunta es el desarrollar incentivos fiscales que faciliten la inversión privada de particulares o de empresas.

A lo largo de este verano se irá conociendo cómo se desarrolla un plan que es clave para el medio rural gallego y para el conjunto de la economía de esta comunidad. Hay mucho en juego.

A la espera de que se actualicen los datos del 2015, el último balance del ejercicio anterior revela que la facturación conjunta de la primera transformación de la madera (rematantes, aserraderos, tablero y pasta) ascendió a 1.386 millones de euros, lo que supuso un incremento del 12,7 % en comparación con el 2013. A esto hay que sumar el siguiente eslabón, es decir, lo comercializado por los negocios de mueble y carpintería. Su facturación se elevó hasta los 358 millones de euros.

Pero es en el análisis desagregado a nivel local donde se aprecia la importancia económica que tiene el sector forestal en mucho ayuntamientos gallegos.

El Instituto Galego de Estatística (IGE) - en su informe Analise da cadena forestal madeira de Galicia- destaca el papel relevante de esta industria en las economías locales. Según el informe, este sector representa el 30 % de las industrias asentadas en 52 ayuntamientos de entornos rurales. 

Importancia estratégica

Por ejemplo, supone más del 50 % del empleo industrial en ayuntamientos del interior como pueden ser los de Alfoz, Coles, Piñor, Pontedeva, Quintela de Leirado o Sarreaus. En comparación con otros sectores, el peso del forestal y transformador de la madera en la economía gallega representa el 9,9 % del valor añadido industrial y el 12,4 % de todo el empleo industrial.

Contribuye también al desarrollo de las regiones costeras gallegas gracias al tráfico de madera, productos derivados, pasta y papel a través de 12 de los 18 puertos de Galicia. Cabe destacar la importancia de la madera en los puertos de Laxe, donde supone el 100 % del tráfico total, y en los de Ribadeo y Burela, donde representa entorno al 86 %. En Marín y Pontevedra la pasta de papel aporta casi el 21 % del movimiento total.

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