Habrá despidos masivos en la banca, sí o sí

El Banco de España no ha informado claramente a la ciudadanía de si hay entidades en crisis

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redacción / LA voz

El sector financiero español está doliente, lo que demuestra que con el entierro de las cajas de ahorros no se acabaron los problemas. En una coyuntura económica que sigue parada -excepto en el sector turístico y cierto repunte de las exportaciones-, con el ladrillo que se le atraganta a la propia Sareb -el banco malo, que acaba de poner a la venta 5.000 viviendas sin acabar y que no es capaz de gestionar- y con tipos de interés oficiales a cero, a los bancos españoles no les queda más remedio que fusionarse para ganar tamaño y rentabilidad. No tienen otro camino que reducir a la mínima expresión su estructura. Este proceso, de acuerdo con cálculos del sector, puede desembocar en el cierre de 9.000 oficinas y el despido de entre 30.000 y 35.000 personas. En el mes de abril, el Santander le propuso a los sindicatos el recorte de su personal en su división España en un 5 %; este mes Caixabank anunció que reducirá su red en 600 oficinas entre el 2015 y 2018, lo que lleva aparejada la eliminación de 3.000 empleos, y hace diez días Liberbank -fruto de la fusión de Cajastur-Banco CCM, Caja Cantabria y Caja Extremadura- acordó la salida de 1.000 empleados a través de bajas voluntarias e incentivadas, que se sumarán a otras 500 salidas pactadas en septiembre.

El jueves, el Banco Popular anunció una ampliación de capital de 2.500 millones, que no ha sido aplaudida en los mercados financieros.

Según fuentes del sector, antes de decidir pedir esta estratosférica cantidad de dinero al mercado -solo en dos días su valor en Bolsa cayó en 1.700 millones- un miembro de la familia Del Valle, accionista de referencia de la entidad, llamó a la puerta del Sabadell, La Caixa y Santander para saber si había alguna posibilidad de acometer una operación corporativa. Si hubiese sido así, habría sido mucho más fácil explicar la ampliación de capital. Pero «la respuesta -indicaron las mismas fuentes- fue negativa porque primero se debe de acometer el saneamiento y después ya se analizarán futuras operaciones». La ampliación defendida por Ángel Ron demuestra que la situación en el sector financiero es dura.

Todavía quedan muchas incógnitas por despejar por parte de los bancos. Por ejemplo, queda por saber cuál es el camino que seguirán Bankia y BMN -¿juntos o por separado?- y también faltan por despejarse las dudas sobre las posibles operaciones corporativas a desarrollar por instituciones como Bankinter, Sabadell o La Caixa, cuya prioridad es la internacionalización.

Pero mientras el sector se la juega en esta batalla que no ha hecho más que comenzar, el Banco de España no ha informado a la opinión pública claramente de si en España hay o no entidades sumidas en una profunda crisis, qué camino les obligará a adoptar y cómo afectará a la clientela.

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