El crédito entre particulares fluye en Galicia

El «crowdlending» ya financia un centenar de pymes gallegas y quiere llegar al millar en tres años


redacción / la voz

Ser prestamista es una forma muy antigua de ganar dinero. Ahora se llama crowdlending, que es lo mismo que prestarse dinero entre particulares (peer to peer, o P2P); y en Galicia resurge con fuerza asociada a dos fenómenos imparables: la economía colaborativa y el comercio electrónico.

Su misión es hacer fluir el crédito especialmente para pymes con el dinero de inversores que buscan alta rentabilidad para su dinero (hasta un 8 %). Este producto lleva meses en el mercado gallego, en donde ha financiado un centenar de negocios, y llegará al millar en el plazo de 3 años, según las estimaciones de las plataformas líderes en el sector.

¿Cómo funcionan? Para pedir un préstamo, el solicitante debe registrarse en una plataforma de crowdlending, decir cuánto dinero necesita y para qué; y aportar información del negocio para analizar su perfil de riesgo.

La plataforma tramita la solicitud, asigna un nivel de riesgo (que determina el tipo de interés) y, si se cumplen los requisitos, publica el crédito en su marketplace. Es entonces cuando los inversores empiezan a aportar el capital del préstamo.

Entre las plataformas más veteranas en Galicia está Funding Circle, lanzada en Reino Unido en el 2010. Opera en 5 países y ha financiado más de 17.000 empresas por valor de 1.900 millones en 5 años. En España ha captado préstamos para 220 pymes, 30 de ellos en Galicia, por 16 millones de euros (con 3.100 inversores registrados).

Dinero rápido y transparente

Francisco Sierra, director general de Funding Circle, explica que sus planes pasan por financiar con 50 millones a 700 pymes de la comunidad gallega hasta el 2020. «Nuestro objetivo es convertirnos en un referente de financiación para los pequeños empresarios gallegos», afirma. «Los beneficios del crowdlending todavía no son conocidos, nuestros préstamos son más rápidos, transparentes y sencillos de obtener que en la banca tradicional. Además, no consumen riesgo bancario y son flexibles, así que son perfectos para el empresario gallego», asegura el directivo.

Eloi Noya es cofundador y director de desarrollo de negocio de LoanBook, una plataforma creada en el 2012, que ha sobrepasado los 10,5 millones de euros otorgados a pymes españolas y, en este momento, financia más de 20 nuevas operaciones al mes por un valor aproximado de 1 millón de euros.

«Proponemos una práctica financiera más transparente y sostenible, en la que los costes de financiación se fijan de forma objetiva, en base a la oferta y la demanda que suscita cada operación», dice. Aclara que «no somos un inversor de último recurso, nos complementamos con la banca» afirma.

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José Antonio Portuela, pyme financiada. «Es una financiación sin peajes, no te están llamando todo el rato para vender seguros o tarjetas»

José Antonio Portuela es el propietario del concesionario oficial de Subaru y SsangYong en Vigo, y uno de los empresarios gallegos pioneros en apostar por el sistema de financiación a través de plataformas crowdlending, en su caso, Funding Circle.

«Soy muy atrevido», asegura. Pero la iniciativa ha salido bien. «Mi negocio es peculiar, tiene un endeudamiento alto, por el tipo de producto que comercializo, pero muy bajo riesgo, porque si yo mañana cierro, la marca me recoge los coches y la financiación se cobra. En 5 años hemos multiplicado nuestra facturación. Nuestros problemas son de liquidez. Pero antes del 2016 los bancos lo ponían muy difícil y a mí me ha servido para sacar un proyecto adelante», explica.

José Antonio Portuela reconoce que el interés que paga por el crédito es más elevado, pero asegura que las contraprestaciones son numerosas. «El banco te ofrece un interés más bajo, pero todo son peajes. Al final ese 3 % que te venden acaba siendo un 5 o más. Con el crowdlending no hay peajes, no te están llamado cada dos por tres para venderte un seguro o una tarjeta», afirma.

El empresarios pone en valor otras cualidades del sistema de préstamo entre particulares, que recomienda claramente: «Es más fresco y rápido. Te piden los datos de balance de tu empresa, cuánto dinero quieres y para qué. En 15 o 20 días se hace una ronda de inversores. En mi caso, mi deuda la cogió toda un inversor institucional».

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Rubén Bastón, inversor. «Permíteche crear a túa propia carteira de inversión e, ademais, coñecer a historia do teu diñeiro»

Rubén Bastón tiene 33 años y es experto en márketing on-line, además de músico e inversor a través de plataformas de financiación entre particulares. Su experiencia, además de satisfactoria desde el punto de vista económico, despeja muchas dudas sobre el riesgo que supone el crowdlending para quienes desconfían de la suerte que pueda correr su dinero. «O punto de partida para min foi a ausencia de intereses que da a banca tradicional por o diñeiro en depósito», afirma el inversor, natural de Bueu (Pontevedra).

«Os bancos invisten por ti, mentres que o crowdlending te permite a posibilidade de montar a túa propia carteira de investimento e, ademais, sabes a historia do teu diñeiro: a quen vai destinado e para que», explica. Bastón ha probado distintas plataformas, y actualmente está operando a través de LoanBook. «Ten máis oferta, é máis fácil de usar, ofrece más posibilidades de escoller e prazos máis breves», cuenta.

El joven prestamista ha participado en 30 rondas de financiación, porque prefiere repartir la inversión para reducir los riesgos. «Hai impagos, eu teño dous retrasos por iso é bo diversificar», aclara. Explica que el retorno que ha recibido ronda entre el 6 y el 7 %, claramente por encima de lo que ofrece un banco tradicional. «Hai que ser regular para acadar rentabilidade. Cada fin de semana entro no marketplace e meto algo de cartos, en función dos proxectos», cuenta.

Una fórmula regulada por la CNMV para cubrir necesidades de circulante

El crowdfunding es una herramienta cada vez más popular para conseguir financiación.

En España las cifras demuestran que el crecimiento de este modelo es imparable ya que los 10 millones de euros de créditos alcanzados en el año 2012 se quedan pequeños en comparación con los 100 millones que se captaron en el 2015 a través de esta vía, según un informe de la Universidad de Cambridge en colaboración con la asociación española de crowdfunding.

El problema es que, hasta hace apenas unos meses, este sistema surgido de la economía colaborativa vivía en un limbo legal. Este tipo de prácticas eran alegales hasta que en abril del 2015 el Congreso de los Diputados aprobó la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, que regula este modelo de financiación participativa, y solicitó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ejerciera como órgano supervisor, una condición impuesta por el Senado.

El regulador se puso entonces manos a la obra para empezar a otorgar licencias.

Tope, 2 millones de euros

El préstamo entre particulares está también regulado en la ley 5/2015, del 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial.

Esta normativa establece cuánto dinero puede pedir un solicitante a través de una plataforma y el importe máximo que se puede invertir.

Según la regulación vigente, un prestatario no puede solicitar más de 2 millones de euros por plataforma, aunque si su proyecto va dirigido exclusivamente a inversores acreditados, el importe podrá ser de hasta 5 millones de euros.

Por otro lado, la ley distingue entre dos tipos de inversores, los acreditados y los no acreditados. Los primeros no tienen límite de inversión, pero los segundos no pueden invertir más de 3.000 euros en un proyecto ni más de 10.000 euros en una misma plataforma de préstamos.

Según la plataforma Zank, el 93 % de los ahorradores que invierte en préstamos son hombres con una edad comprendida entre los 31 y los 45 años. «Un inversor tipo en la plataforma tiene al menos 2.000 euros invertidos en más de 20 préstamos de diferentes prestatarios», dice.

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