El textil gallego se despliega para atacar el segmento alto del mercado en España

Manoli Sío Dopeso
m. sío dopeso REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

La crisis del negocio multimarca lanza a las principales firmas a abrir tiendas propias para ganar imagen y volver a posicionarse

24 may 2016 . Actualizado a las 10:51 h.

El comercio de moda vuelve a la senda del crecimiento. Después de cerrar el mejor año desde el inicio de la crisis, con una subida de ventas del 5,1 %, (dato del 2015 de la Asociación del Comercio Textil) el sector ha recuperado el optimismo, que se plasma en la oleada de aperturas que protagonizan las grandes cadenas en las principales ciudades españolas. Tirando de esa ofensiva está el gigante Inditex, pero el resto de la industria de la moda gallega no se queda atrás.

La crisis de los establecimientos multimarca, que prácticamente han desaparecido de las calles comerciales, obliga al sector a conquistar el mercado al que se dirigen, que se sitúa en el segmento medio-alto, con aperturas propias. Pero los empresarios explican que no es solo una cuestión de mercado, sino de imagen. La nueva tendencia pasa por poseer una sola flagship store (tienda bandera) en el centro de la ciudad en la que centrar los esfuerzos, en lugar de varios establecimientos. Esta nueva estructura permite concentrar la inversión y convertir esa tienda en espacio de referencia de la marca.

Las principales firmas del sector están protagonizando un nuevo despliegue selectivo que tiene su epicentro en la milla de oro de la capital madrileña. Noy hay ninguna otra comunidad cuyas firmas tengan tanta presencia en calles como Serrano, Ortega y Gasset, Hermosilla, Claudio Coello o Jorge Juan. Allí llevan ya años Verino, Domínguez, Carrera o Nanos, además de todas las divisiones del grupo fundado por Amancio Ortega. Y a ellas se han ido sumando Bimba y Lola, Purificación García, Patricia Avendaño o Mascó. Caramelo y Alba Conde son las últimas en llegar. 

Clientes extranjeros

«Estar en Madrid supone un esfuerzo económico importante. Pero te da visibilidad en el corazón de la moda. Es una estrategia de negocio, se trata de sembrar para recoger», explica José Antonio Conde, el fundador de Confecciones Esquío, que acaba de inaugurar la tienda insignia de la marca Alba Conde en el madrileño barrio de Salamanca. «Estamos muy satisfechos. Una parte muy importante de las ventas que estamos haciendo es a clientes extranjeros», explica Conde, que utiliza este nuevo establecimiento como un «medidor» de la acogida que tendría su colección de moda en distintos países. 

La guerra no está en el precio

El empresario lalinense Florentino Cacheda se ha marcado el objetivo de tejer una red de 30 tiendas propias en España en el plazo de tres años. Va ya por la número 14. Este año abrirá seis (la próxima, en Valladolid, en el mes de agosto), y cinco más en el 2017. «La bajada de las tiendas multimarca en el mercado nacional la estamos supliendo con tiendas propias», explica el diseñador.

Es una apuesta arriesgada, pero Cacheda la explica con su particular ironía: «Confío en el mercado español, no sé si es optimismo, que veo las cosas con ilusión, o mera necesidad de vender» dice. Como la mayor parte del sector gallego, Florentino se posiciona en el segmento medio-alto. «Lo nuestro no es lo barateiro que se hace en China. Buscamos el producto de calidad. Nos apartamos de la guerra de precios, nuestra guerra es quién lo hace mejor», asegura.

También la coruñesa Caramelo ha recuperado su presencia en el mercado español. La compañía puso en marcha a finales del 2015 su establecimiento insignia en Madrid.

Con la nueva tienda, que se encuentra también en el barrio de Salamanca, el grupo gallego da un paso más en su nueva etapa recuperando posiciones en España. La compañía, que preside Felipa Jove, hija de Manuel Jove (principal accionista de la empresa), cuenta con nuevos establecimientos en León y San Sebastián.