Las grandes cadenas apenas controlan una de cada cuatro plazas hoteleras en Galicia

El minifundio de la oferta influye en la profesionalización y limita la promoción de paquetes

La oferta de hoteles en Galicia La oferta de hoteles en Galicia

Santiago / La Voz

Una oferta atomizada, en su mayoría en manos de pequeños empresarios locales, y una escasa penetración de las grandes cadenas. Esta es la radiografía, a grandes rasgos, del mercado de la propiedad hotelera en Galicia, donde solo una de cada cuatro plazas están en manos de los principales operadores. Un minifundio en la oferta que influye en la profesionalización del servicio y complica la obtención de economías de escala, la reducción de costes y, en consecuencia, la posibilidad de ofertar paquetes turísticos más competitivos en precios sobre todo en relación a otros comunidades, donde prima el atractivo de sol y playa. Este desequilibrio, que Galicia viene arrastrando desde hace ya años y que se ha ido corrigiendo, cobra especial relevancia en un contexto como el actual, donde algunas comunidades están apoyando en el turismo su buen desempeño económico. No es el caso gallego.

«Así como temos un control da demanda interna de turistas en Galicia non sucede o mesmo cando falamos dos visitantes estranxeiros: aí collemos pouco», explica el profesor y economista Albino Prada.

Sobreoferta

La sobreoferta de plazas infrautilizadas a lo largo del año en muchos puntos de Galicia tiene que ver, en gran medida, con el mayor peso de los hoteleros independientes, negocios familiares a los que no les importa abrir todo el año al tener mucho menos personal contratado. «Las grandes cadenas están más profesionalizadas y eso tiene que ver con la calidad de la oferta, pero los pequeños establecimientos son familiares y con trato directo, y esto es también apreciado por los turistas», sostiene José Luis Maestro, director de Competitividad en Turismo de Galicia.

En el mapa de la propiedad hotelera de la comunidad gallega asoman realidades bien diferenciadas. Primero, Galicia apenas cuenta con ocho establecimientos de cinco estrellas, de los que cuatro -es decir, la mitad- están en Santiago y pertenecen todos ellos a grandes cadenas, como NH, AC, Eurostars o Paradores.

En segundo lugar, la oferta gallega se divide entre siete grandes ciudades y las áreas con un mayor atractivo turístico, como las Rías Baixas, Rías Altas o el entorno de la comarca compostelana por el Camino de Santiago. En lo que respecta a las áreas urbanas, el grado de penetración de las grandes cadenas es mucho mayor. De hecho, acapara el 50 % de la oferta de plazas en gran parte de las ciudades. Y en algunas, como es el caso de A Coruña, está por encima incluso del 80 %.

Proporción inversa

En algunas zonas de interés turístico, la proporción es precisamente la inversa. En Sanxenxo, que llena todos los veranos y es la localidad costera de Galicia con mayor atractivo, los cuatro establecimientos que hay en la villa -de cuatro estrellas- son propiedad de empresarios locales que están al margen de las grandes cadenas. Se trata de negocios con una alta ocupación en verano, y que pasan luego gran parte de la temporada con una muy baja ocupación. Este es el gran caballo de batalla del sector en Galicia: combatir la desestacionalización. Y ello pasa, inevitablemente, por que Galicia sea capaz de lograr un mayor peso en la captación del turismo extranjero que atrae España, una potencia mundial de sol y playa.

«Precisamente lo que está creciendo ahora en Galicia es el turismo extranjero; somos una comunidad que vende cultura y medio ambiente y eso nos da una ventaja para atraer extranjeros», detalla José Luis Maestro.

Sin embargo, Galicia, además del tipo de oferta hotelera, presenta otros problemas, como es que tiene tres aeropuertos compitiendo entre sí, mientras Porto se ha convertido en el gran aeródromo internacional del noroeste de la península.

La captación de turistas extranjeros es clave por el número de pernoctaciones, por su poder adquisitivo y por su gasto per cápita. Compostela es una ciudad con un tránsito enorme de visitantes por el atractivo de la Catedral y el Camino, pero muchos son visitantes que entran en la categoría de excursionistas: ni siquiera pernoctan y su gasto es muy bajo.

Equilibrio territorial

A escala provincial, la oferta de menor calidad, medida a través de las plazas, se concentra en las provincias de Lugo y Ourense, con una clara mayoría de hoteles de una y dos estrellas. La oferta de ambas provincias es cuantitativamente inferior a la existente en el eje atlántico, sobre todo en Rías Baixas y las ciudades del entorno de la AP-9.

«Solo en Sanxenxo, por ejemplo, hay más plazas hoteleras que en la provincia de Lugo», recuerda Francisco González, presidente del Clúster Turismo de Galicia.

El desarrollo de una oferta y unos servicios en el interior de Galicia, en zonas de alto valor como puede ser la Ribeira Sacra, entre otras, es uno de los flancos donde puede crecer el sector gallego, pero el atractivo paisajístico y de naturaleza es un valor que ofrecen también otras comunidades o regiones próximas a Galicia.

Sesenta mil plazas, incluyendo toda la oferta reglada como pensiones y cámpings

Galicia tiene una oferta equivalente a 60.000 plazas, incluyendo todas las categorías de hoteles, pensiones y cámpings; es decir, lo que se conoce como oferta reglada, una cifra que es más del doble de lo que contabilizaba ahora hace dos décadas. Y que da cuenta de la expansión y del crecimiento del sector turístico. Los expertos coinciden en señalar que el sector hotelero no es solo una herramienta o un recurso que permite la explotación de un destino turístico, sino que es un atractivo en sí; esto es, que se trata de un recurso determinante a la hora de competir con otras áreas. Fruto del tipo de oferta que existe en la comunidad gallega se dan también unas particularidades en la demanda hotelera en la comunidad gallega y que es, fundamentalmente, nacional. Por tanto, esta es, en ocasiones, desintermediada. Esto significa que un cliente arregla directamente con el hotel y a veces lo hace de manera informal.

Nueva estrategia

En aras de reducir la dependencia del turismo nacional y corregir la desestacionalización y la sobreoferta hotelera infrautilizada gran parte del año, la Xunta elevará hasta 13,2 millones en el 2016 su gasto en promoción de Galicia fundamentalmente en mercados internacionales con el fin de atraer un perfil de visitante de mayor poder adquisitivo.

El objetivo es dirigirse al mercado inglés, francés, italiano y alemán e incluso asiático, pero ello pasa por emprender cambios en la oferta. «Debemos trabajar en el producto diferenciado y específico, porque lo que atrae a un chino no es lo mismo que busca un americano. Olvidemos ya la vieja fórmula de todo vale para todos», sostiene Francisco González, presidente del Clúster Turismo de Galicia.

Los empresarios del sector recuerdan que los principales focos turísticos de la comunidad gallega tienen una oferta hotelera que, ahora, se encuentra sobredimensionada, y advierten de que eso desencadena que las empresas no puedan cobrar lo mismo que en otros destinos.

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