La fibra óptica se come el cobre

Las principales operadoras de telecomunicaciones ofrecen el último grito en tecnología de banda ancha a cerca de un millón de hogares y empresas gallegas


redacción / la voz

Cuando lean esto, Federico Rey habrá dicho adiós al cobre antediluviano por el que circulaban a trancas y barrancas los datos de su línea de ADSL y habrá estrenado ya la nueva red de fibra óptica, con la que podrá navegar a una velocidad de vértigo de hasta 300 megas. Los trabajos, desarrollados por Telefónica, no fueron complicados. No fue preciso abrir zanjas ni nada parecido, sino que la empresa aprovechó los postes que salpican la pista que conduce a la vivienda para instalar el nuevo tendido. Dentro de los cables ya no hay cobre, sino fibra óptica. Este cambio de tecnología para el cliente es gratuito, no así el abanico de servicios que se abre con la renovación.

Reciclar el cableado aéreo es el modo de llevar a las casas dispersas las tecnologías de banda ancha de última generación. Aunque tampoco es que la casa de Federico Rey esté en la montaña lucense ni nada parecido. En realidad está en A Corveira, una parroquia de Culleredo, a un tiro de piedra del centro de la ciudad de A Coruña. Pero es que, de momento, la fibra óptica no se alejará demasiado de las grandes urbes, porque el criterio que aplican las telecos para desplegar redes de última generación es el de población.

En las ciudades se abren zanjas, solo se aprovechan los tendidos aéreos para prestar servicio a las casas situadas en las zonas más dispersas, explica Anselmo Montero, coordinador de instalaciones y mantenimiento de Telefónica en A Coruña.

Además de esa compañía, en Galicia también están desplegando la tecnología FTTH (siglas en inglés de fibra hasta el hogar) R, Vodafone y Orange. Entre todas suman 900.000 puntos de suministro operativos.

La que más clientes tiene es la operadora presidida por José María Álvarez-Pallete, que empezó a renovar el cableado de cobre en Galicia hace dos años y cuenta con medio millón de abonados a la fibra óptica, según datos de esta teleco.

El objetivo de la operadora es llevar la FTTH a todas las poblaciones con más de 1.000 habitantes en el 2020. En la actualidad está trabajando en el área metropolitana de A Coruña, en los concellos de Cambre, Culleredo y Oleiros, y en sus planes para este año se encuentra Betanzos. La inversión prevista para este 2016 es de 53 millones.

La expansión no implicará, de momento, la eliminación de los tendidos de cobre, estos convivirán con la fibra hasta que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) autorice el apagón de las centrales tradicionales, algo que se hará de forma paulatina En Galicia han dejado de funcionar dos, una en el entorno de Santiago y otra en el de A Coruña. 

R, la pionera

La cablera gallega R es la pionera en la extensión de fibra en Galicia, pues lo ha hecho desde el inicio de su actividad, esto es, hace quince años. Según datos facilitados por la compañía, cuenta con red con este tipo de tecnología en 101 concellos y con cerca de 194.000 clientes particulares y 38.000 empresas. En la actualidad, trabaja en el entorno de Vigo y en los cascos históricos de Lugo, Ourense y Santiago. La inversión realizada hasta el momento por R en el despliegue de líneas FTTH suma 8,2 millones.

Vodafone empezó el despliegue en Galicia en el 2013 y se ha centrado en Vigo, A Coruña, Ferrol, Ourense, Pontevedra y Santiago. A 31 de marzo pasado contaba en la comunidad con 88.000 unidades inmobiliarias (viviendas y empresas) conectadas a la fibra. La operadora británica no desagrega el gasto realizado en la comunidad en extender líneas FTTH, solo explica que en los últimos tres años ha invertido cerca de 10.000 millones en toda España, incluyendo la adquisición de Ono

El último en aterrizar

Orange está aterrizando en Galicia. Empezó el despliegue a finales del 2015 y ambiciona dar servicio a finales de este 2016 a 300.000 hogares, de los cuales 60.000 ya tienen fibra óptica a su disposición, aseguran fuentes de la empresa. Están en las ciudades de Vigo, A Coruña, Ourense, Santiago, Pontevedra, Ferrol y Narón, y pronto se sumará también Lugo. La inversión realizada hasta el momento asciende a 10,2 millones.

La llegada de la fibra óptica y el principio del fin de las líneas de cobre supone todo un disgusto para los amantes de lo ajeno, pues el nuevo material no vale nada en el mercado. El año pasado desaparecieron 66 kilómetros de cable de cobre de Telefónica. La fibra, fabricada con cristal de silicio, precisa menos mantenimiento y es inmune a las interferencias. Emite datos mediantes haces de luz, no de electricidad. 

Telefónica tiene que compartir su red salvo en 66 urbes, entre ellas Vigo

Durante los próximos tres años, Telefónica está obligada a abrir su red de fibra óptica a la competencia, salvo en 66 ciudades españolas, una de ellas en Galicia, Vigo. Así lo ha acordado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en su regulación definitiva sobre los mercados de banda ancha. En el resto del territorio, deberá tener disponible en el plazo de 18 meses una oferta mayorista de acceso virtual a su red de fibra óptica (NEBA local) para las compañías que quieran alquilarle la infraestructura. La CNMC deberá aprobar este precio o, en su caso, modificarlo.

Telefónica no está conforme con esta regulación, aunque tendrá que acatarla. 

Los despliegues de la Xunta

El despliegue de fibra óptica es una iniciativa de las operadoras para satisfacer a sus clientes. Pero la modernización tecnológica de Galicia no empezó así. Según datos facilitados por la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega), en el 2010 había 786.000 gallegos sin acceso a Internet. Entonces, la Xunta lanzó el primer plan de banda larga, dotado con 130 millones (27 de ellos de la Xunta). En colaboración con los operadores Iberbanda, Telefónica y R, consiguió extender a casi toda la comunidad accesos de al menos 2 megas a través de redes fijas, sin hilos o vía satélite; y que el 50 % de la población disfrute de velocidades de hasta 200 o que la fibra óptica esté en 101 concellos.

Amtega tiene en marcha el nuevo plan de banda larga 2020 para proporcionar servicios de 30 y 100 megas a toda a población. La tecnología dependerá de las ofertas que presenten las empresas. Está convocada una primera tanda, dotada con 3,4 millones, para desplegar redes de 100 en 115 polígonos industriales. Las subvenciones no superarán el 65 % del coste total del proyecto.

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