Australia garantiza cuatro años de trabajo a una comarca aún dependiente del naval

Navantia firma con el país la fabricación de dos barcos que se harán íntegros en Ferrol


Ferrol / La Voz

Australia vuelve a apostar por el made in Ferrol para sus buques militares. El Gobierno de las Antípodas acaba de firmar un contrato para la construcción de dos barcos de aprovisionamiento de combate, que garantizan tres millones de horas de trabajo y proporcionan ocupación para cerca de 2.000 empleos durante cuatro años. Es la luz al final del túnel para los astilleros de la ría ferrolana, que logran así el encargo de mayor importe desde el 2007, cuando también la Armada australiana le adjudicó un pedido para la fabricación de dos megabuques, basados en el Juan Carlos I español, y el diseño, la asistencia técnica y la transferencia de tecnología para la construcción de tres destructores en el país. La obra que llenará de actividad las gradas y talleres de la antigua Bazán está presupuestada en cerca de 430 millones de euros (646 millones de dólares australianos) y permitirá la vuelta masiva al astillero de las compañías auxiliares, que llegaron a emplear a 3.800 trabajadores en el bum del sector mientras que ahora apenas llegan a los 1.500. Devuelve la esperanza en la creación de empleo a una de las comarcas que presenta una tasa de paro de las más altas de Galicia y una de las más elevadas del país.

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Navantia Ferrol se adjudica su mayor contrato en nueve años El naval ferrolano coge aire gracias a la Marina australiana. Desde las antípodas llega un contrato que permitirá a los astilleros tener carga de trabajo para los próximos cuatro años.

El presupuesto de la obra incluye el mantenimiento futuro de los navíos, que están basados en el Cantabria español, un tipo de barco destinado a suministrar víveres y combustible al resto de las unidades de la flota.

La firma del acuerdo fue dada a conocer en el comité de estimaciones del Senado de las Antípodas. La construcción de los barcos fuera del país en un momento en el que el naval australiano está en crisis e incluso se habla del posible cierre de un astillero en Williamstown ha desatado una agria polémica política en Australia.

El vicealmirante Tim Barrett justificó la contratación de Navantia como constructor de los dos buques logísticos por la reducción de los plazos de entrega que ofrece la empresa española, que pondrá a disposición de la Marina de las Antípodas el primero de los navíos en el 2019 y, el segundo, un año después. Y no es esta una cuestión menor, ya que los actuales buques logísticos del país -el HMAS Success y HMAS Sirius- precisan ser sustituidos con urgencia. Así, el Sirius únicamente puede ser utilizado actualmente como suministrador de combustible, pero no de víveres o municiones. Los astilleros de las Antípodas necesitarían acometer inversiones para poder construir barcos de la envergadura de los ahora contratados, otro de los factores que ha jugado en contra de la industria nacional.

Barrett también subrayó que la oferta española, que se impuso a la de la coreana de Daewoo, era «sustancialmente más barata» que fabricar los barcos en la industria nacional.

Desde ahora y hasta dentro de un año, Navantia desarrollará la ingeniería de los buques, cuyo proceso de fabricación en los talleres comenzará en torno a junio del 2017.

Parte del sistema de combate, las comunicaciones y las grúas a bordo serán suministradas por empresas de las Antípodas.

Relaciones exitosas

La satisfacción de las autoridades australianas con los barcos construidos en Ferrol, así como el trabajo realizado por el equipo destinado en distintas ciudades del país -Navantia tiene oficinas en Adelaide, Melbourne, Sídney y Canberra- para guiar la construcción de los destructores, junto con la oferta competitiva presentada por los astilleros españoles han sido algunos de los factores que han hecho decantar la balanza a su favor. Pero Navantia ya partió en el concurso con un plus adicional, puesto que, gracias a la colaboración entre las Marinas española y australiana, el Cantabria se integró durante un año en la flota del país, lo que permitió a las autoridades conocer en detalle su operatividad y prestaciones.

 Un contrato que está llamado a enlazar con las futuras fragatas F-110 españolas

En el naval ferrolano ya se habla de cambio de ciclo. Aunque la antigua Bazán entregará el próximo verano el flotel para la petrolera mexicana Pemex, lo que traerá consigo un bajón sustancial en la ocupación, ya que únicamente quedará en fabricación el Buque de Acción Marítima (BAM), de pequeñas dimensiones, las previsiones que tiene por delante el astillero ferrolano son de incrementar sustancialmente su cartera de pedidos. Para ello, el Gobierno central tiene que cumplir sus compromisos y mantener el ritmo de desarrollo del programa de las cinco fragatas F-110 para la Marina española.

Las previsiones que maneja la empresa pública son las de contar con la orden de ejecución de estos buques por parte del Ministerio de Defensa a finales del próximo año. Su construcción se solaparía con la de los dos barcos logísticos para Australia y permitiría despejar carga de trabajo a medio plazo para el naval ferrolano y situarse de nuevo a la vanguardia del mercado de las fragatas.

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