Navantia firma en días el contrato de los dos barcos para Australia

Beatriz García Couce
beatriz couce FERROL / LA VOZ

ECONOMÍA

JOSÉ PARDO

Los astilleros de Ferrol fabricarán íntegramente los buques, que reportarán cuatro años de trabajo

29 abr 2016 . Actualizado a las 18:47 h.

Australia vuelve a situar a los astilleros ferrolanos en la punta de lanza internacional de la industria naval militar. En los próximos días -algunas fuentes apuntan a que podría producirse ya a mediados de la semana siguiente-, la Armada de las Antípodas firmará con Navantia el contrato de construcción de dos buques de aprovisionamiento de combate, que se fabricarán íntegramente en Ferrol. Suponen el gran espaldarazo para unas factorías -que apelan a la confidencialidad con el cliente y declinan confirmar este extremo- de las que ya han salido otros navíos para la Marina australiana, en concreto los dos megabuques basados en el Juan Carlos I. Ingenieros y personal de las plantas locales están destinados en el país guiando el proceso de construcción de los nuevos destructores, por lo que la relación con Ferrolterra es muy estrecha.

Con la rúbrica de este contrato, el naval ferrolano se sacude el síndrome de Noruega. Un país que, a principios de los 2000, encargó a la antigua Bazán la construcción de cinco fragatas, un contrato que proporcionaron diez años de carga de trabajo en Ferrol y tendió unos lazos entre ambos países que supusieron un abultado intercambio económico. Por ello, cuando, a finales de esa década, abrió otro concurso para la fabricación de un barco logístico, la factoría militar gallega partió como favorita, pero en diciembre del 2011 llegó el jarro de agua fría. La coreana Daewoo se hizo con el pedido. Ahora, Navantia se toma la revancha y por partida doble, ya que el encargo australiano es para la fabricación de dos buques.

La compañía pública española compitió en el concurso con el modelo del Cantabria, el barco logístico más moderno de la flota española. Es un tipo de buque destinado al suministro de víveres y combustible al resto de las unidades en la mar, además de contar con otros medios, como dependencias sanitarias, para prestar otro tipo de apoyo. De hecho, la integración del Cantabria en la flota australiana durante casi un año fue uno de los puntos fuertes de la propuesta de Navantia, ya que permitió a las autoridades militares comprobar la operatividad del buque y sus prestaciones. Una vez culminada la misión, todas las valoraciones realizadas por los altos cargos del Ministerio de Defensa del país fueron positivas con respecto al barco, decantándose claramente por esta opción.