Jubilados gallegos a dos velocidades

La cifra de pensionistas que cobran más de 2.000 euros al mes se ha multiplicado por seis en plena crisis, mientras aún el 25 % perciben menos que el salario mínimo

La pensión media La pensión media

REDACCIÓN / LA VOZ

La estructura de las pensiones de jubilación en Galicia ha mudado de forma notable en los últimos diez años, en los que se ha vivido el pico más alto del crecimiento económico para sufrir a continuación la más profunda crisis que se recuerda. El cambio se advierte en los tramos de cuantía mensual: crece por arriba y se estrecha por abajo. Los últimos datos de la Seguridad Social, de cierre del mes de marzo, revelan que el número de jubilados -se excluye aquí el resto de prestaciones, como las de viudedad o de incapacidad, mucho más bajas- que perciben más de 2.000 euros al mes se ha multiplicado por seis en el último decenio: de 5.200 ciudadanos a más de 33.000 en la última nómina.

Es el tramo que más crece. En el 2006 apenas suponían el 1 % de todas las pensiones procedentes del trabajo, cuando ahora están ya cerca del 8 %. Un salto muy relevante que también explica por qué el desembolso que tiene que hacer el Estado en Galicia para cubrir estas prestaciones sigue creciendo mes a mes. Suponen ahora unos 402 millones cada mes; si se suman el resto de pensiones la cifra se va por encima de los 570 millones.

Sin embargo, ese crecimiento de los jubilados con mayor poder adquisitivo no puede ocultar otra realidad: la de que Galicia sigue teniendo -con Extremadura- las prestaciones más bajas del Estado. Porque en ellas pesan mucho aún los gallegos de más de 65 años que perciben menos de 650 euros al mes, es decir, los que están por debajo del salario mínimo interprofesional, una barrera que mide bien los niveles de pobreza. Detrás de ese umbral se encuentran hoy casi 125.000 gallegos que trabajaron para contar con un retiro pagado, pero que este apenas les da para poder vivir. Suponen algo más del 25 % de todos los jubilados (467.000 en el mes de marzo). Con todo, hay otra realidad: ese tramo se está estrechando, porque hace diez años eran más del doble aquellos que se encontraban en esa situación.

La explicación del fenómeno está clara: en los últimos años se han retirado del mercado laboral trabajadores gallegos con unas rentas salariales más altas, lo que les ha permitido entrar con pensiones más altas. Un ejemplo claro son los trabajadores de banca; Galicia es uno de los territorios en los que más prejubilaciones en este sector se han visto. Mientras, los que ya estaban cobrando, los jubilados en los años 90, por ejemplo, lo hacían con una nómina mucho menor.

Diferencias este-oeste

Las pensiones a dos velocidades no es una cuestión solo de tramos entre los que más ganan y los que menos. En Galicia también se ve entre el oeste y el este, entre la comunidad bañada por el Atlántico (las provincias de A Coruña y Pontevedra) y el resto (Lugo y Ourense). Porque aunque Galicia aparece siempre a la cola en lo que atañe a las prestaciones sociales, lo cierto es que no hay un comportamiento homogéneo. Se ve bien en las altas de nuevas jubilaciones. Un ciudadano que ha trabajado en alguna de las provincias atlánticas y que se retiró entre enero y marzo de este año ha cobrado de media unos 1.280 euros (1.296 en Pontevedra, 1.275 en A Coruña). Los nuevos jubilados del occidente gallego están ya cerca de converger con la media española (1.350 euros al mes). En cambio, en Ourense apenas percibirá mil euros. Una brecha que lleva años sin corregirse y que va a más.

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