Las horas de trabajo ilegales equivalen en Galicia a más de 17.400 empleos

Gabriel Lemos REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Horas ilegales en la jornada laboral
La Voz

Uno de cada siete asalariados del sector privado sobrepasa la jornada máxima permitida

21 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada semana del año pasado, los asalariados españoles hicieron 6,2 millones de horas extraordinarias a mayores de la jornada habitual pactada con la empresa. De ellas, más de la mitad, casi 3,5, no se pagaron, la cifra más alta desde el comienzo de la crisis, equivalente a cerca de 90.000 puestos de trabajo a tiempo completo. Pero no son estas horas trabajadas de forma gratuita las únicas que evitan que afloren nuevos empleos en un país en el que todavía más del 20 % de la población que quiere trabajar no encuentra dónde hacerlo.

Hay otra medida, todavía más llamativa, que manejan los expertos en el mercado laboral: las horas ilegales. Esto es, el tiempo de trabajo que excede la jornada máxima permitida legalmente, que es el que sobrepasa las 42 horas semanales, esté remunerado o no. Y es que el Estatuto de los Trabajadores recoge que «la duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo será de 40 horas semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual», mientras que las horas extras no pueden superar las 80 al año.

Sin embargo, la realidad es otra. Cada semana del año pasado se hicieron, de media, 9,96 millones de horas por encima de esos límites legales, que supusieron un 2,4?% del tiempo de trabajo total de los asalariados del sector privado -los únicos afectados por esta situación-, según la estadística elaborada a partir de los microdatos de la encuesta de población activa (EPA) por Enrique Negueruela, técnico de empleo. Horas ilegales que permiten atender la actividad habitual de la empresa con menos plantilla y que, si se hubieran cubierto contratando a nuevos trabajadores, habrían permitido aflorar 265.609 empleos a jornada completa (con una media de 37,5 horas semanales), que llegarían hasta los 279.746 si se aplica la jornada media real en España, de 35,6 horas semanales.

Más de un millón de afectados

En total, de los 11,3 millones de asalariados del sector privado en España, más de 1,26 millones realizaron horas ilegales el año pasado para cubrir los picos de actividad en sus empresas. Son uno de cada diez. La proporción es mayor en Galicia, donde casi uno de cada siete trabajadores por cuenta ajena (un 14,6 %) extienden sus jornadas más allá de lo reglamentario.

En el caso de la comunidad, durante el año pasado se realizaron cada semana una media de 655.286 horas ilegales, tiempo de trabajo que equivale a unos 17.474 empleos a jornada completa o, si se opta por la medida de la jornada media real (35,9 horas en Galicia), a 18.254.

Las cifras, eso sí, han mejorado en los últimos cuatro años. El número de horas ilegales trabajadas en la comunidad fue el pasado ejercicio un 20 % inferior a las del 2011, una caída dos puntos superior a la registrada en el conjunto de España. También son menos los asalariados que se ven obligados a estirar sus jornadas más allá de lo que permite la ley, con un descenso del 18 % en España y de más del 24 % en Galicia.

Los gallegos que trabajan más de lo que permite la ley son un 24 % menos que hace 4 años

La Seguridad Social ingresaría dos mil millones más y el paro caería un 6,4 %

El debate sobre las horas ilegales ha trascendido del ámbito académico al debate público y ha llegado incluso al Congreso, donde el PSOE presentó hace poco más de un año una propuesta para intentar acabar con esta práctica laboral en el que cifraba su impacto económico. Según el estudio de los socialistas, tomando como base el salario bruto medio, la Seguridad Social deja de ingresar unos 8.382 euros por cada empleo que no aflora al cubrirse con horas ilegales. Si se multiplica por los 265.609 empleos que se podrían crear en España erradicando esa práctica, el quebranto al erario superaría los 2.200 millones de euros.

Además del coste económico, hay otro social. En un país con más de cuatro millones de parados, un escenario ideal en el que todas las horas ilegales pudieran convertirse en nuevos puestos de trabajo permitiría recortar un 6,4 % el paro registrado en el Servicio Público de Empleo.