Los compromisos de Pemex en Galicia se quedan en el pozo

La crisis de la petrolera deja en vía muerta el tercer flotel y amenaza el pago de los otros dos en construcción


vigo / la voz

Petróleos Mexicanos (Pemex) está metida en un pozo de complicada salida. Sus debilitadas finanzas, que al final le ha costado el puesto de director general a Emilio Lozoya, preocupan y generan incertidumbre en Galicia.

Hay motivos para ello. La petrolera que un día simbolizó la prosperidad mexicana acumuló al cierre del 2015 pérdidas de 20.000 millones de dólares (18.700 millones de euros). Es el doble de todo el año anterior y el peor resultado de su historia. Vapuleada por la crisis del crudo y con una producción en declive, la compañía busca salida en los ajustes de presupuesto, el despido masivo y el rescate estatal.

La misión ha sido encomendada a José Antonio González Anaya, un funcionario experto en reestructuración financiera y en aplicar duras políticas de ahorro. Es pronto para saber en qué medida los recortes que se acometan al otro lado del Atlántico pueden afectar a Hijos de J. Barreras, el astillero participado mayoritariamente por Pemex (controla el 51 %), a través de su filial PMI Comercio Internacional, desde finales del 2013. Hace unos meses, la petrolera, aún dirigida por Lozoya, desmintió los rumores de venta, aunque admitió la existencia de alguna oferta.

Poco después, coincidió con la botadura de uno de los dos floteles adjudicados a Barreras y Navantia; y ante el presidente de la Xunta, la compañía mexicana anunció en Vigo la inmediata adjudicación de una tercera unidad a su astillero. Fue en septiembre del 2015 y nada se sabe a día de hoy.

«Si con Lozoya estaba difícil, con los cambios y los recortes, ese proyecto se da ya por perdido», afirman fuentes de la industria naval viguesa. Otras voces de analistas mexicanos cuestionan la veracidad del anuncio. «Desde junio del 2015 hasta hoy, Pemex solo ha sacado dos licitaciones, una del servicio de alimentación para plataformas petrolíferas, y la otra de compresión de gas», explican.

«Nadie quiere floteles»

Estas fuentes alertan de que la preocupación, para el naval gallego, no debería limitarse a si Pemex va a hacer una tercera licitación de flotel. «Deberían empezar a preguntarse si Pemex va a tener capacidad para afrontar el pago de las dos unidades que están en construcción», advierten desde México.

La propia petrolera anunció el año pasado su intención de vender los dos floteles antes de la entrega, prevista para la segunda mitad de este año. Pemex llegó a tener la oferta en firme de una naviera noruega, sin embargo, fuentes conocedoras de esas negociaciones aseguran que la caída del precio del crudo y de la actividad extractiva ha echado abajo esa operación. «Nadie quiere comprar un flotel ahora mismo», aseguran.

Desde junio del 2015 hasta hoy, Pemex solo ha sacado dos licitaciones, ninguna de buques

Solo dos buques construidos de un total de 21 anunciados

El próximo mes de septiembre hará 4 años que la petrolera mexicana Pemex desembarcó en Galicia con la promesa de rescatar al sector naval de la profunda crisis en la que estaba sumido.

En este tiempo, la compañía ha llegado a comprometerse a construir hasta 21 buques en astilleros públicos y privados de la comunidad, una carga de trabajo suficiente para generar 4.000 nuevos empleos. Pero la realidad, a día de hoy, se resume en dos floteles en construcción, uno en el astillero vigués Barreras y el segundo, en Navantia Ferrol (aunque ni siquiera de forma íntegra) que dan empleo a un millar de personas.

El 19 de septiembre del 2012, de una tacada, la compañía mexicana, que en aquel momento dirigía Juan José Suárez Coppel, se comprometió a construir en Galicia dos floteles, 14 remolcadores y una base logística, con una inversión de 380 millones de dólares (casi 300 millones de euros).

Un año después, el 16 de diciembre del 2013, en su segundo desembarco, ya como propietaria del astillero Hijos de J. Barreras (adquirió el 51 % por 5 millones, 2 de ellos financiados por la Xunta), y bajo la nueva dirección de Emilio Lozoya, Pemex anunciaba otra andanada de buques, cuatro más a añadir a los anteriores, con una inversión superior a los 300 millones de euros, con carga de trabajo suficiente para 1.400 nuevos empleos. Y el pasado mes de septiembre, la petrolera sumaba a sus promesas un tercer buque hotel.

Solo los dos floteles están en proceso de construcción.

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