Telefónica, agencia de colocación de élites

La Voz

ECONOMÍA

Una extensa nómina de expolíticos y diplomáticos han pasado por la multinacional tras dejar la primera línea

10 feb 2016 . Actualizado a las 18:57 h.

Rumoreado desde noviembre, confirmado anteayer de forma oficiosa por el líder de su partido, pero en stand-by hasta que se cierre un pacto de Gobierno, para no entorpecerlo, el anunciado fichaje de Trinidad Jiménez por Telefónica será, cuando se haga oficial, el último de una larga lista de retiros dorados que la operadora de César Alierta ha ofrecido a políticos, diplomáticos e incluso miembros de la realeza.

Una política que se ha intensificado en los últimos años y que tiene su máximo exponente en Iñaki Urdangarin. Cuando en el 2006 se encendieron en la Zarzuela las primeras alarmas sobre las prácticas del Instituto Noos, cuya limpieza analiza estos días la Audiencia Provincial de Palma, comenzaron las presiones para que el entonces duque de Palma abandonara el entramado empresarial. No fue un salto al vacío. En junio de aquel año, Telefónica Internacional anunciaba su fichaje como consejero, un puesto que le permitía seguir residiendo en Barcelona para, ya en el 2009, ser trasladado a Washington. Un exilio que lo alejaba de España antes de que estallara el caso Noos -destapado oficialmente dos años más tarde, tras el registro a las oficinas- y en unas condiciones privilegiadas. Escandalizado por las versiones que le atribuían un sueldo anual superior al millón de euros, en una de sus declaraciones ante el juez Castro Urdangarin trasladó que solo cobraba 350.000 euros. La compañía, eso sí, se hacía cargo del coste de la vivienda.

La relación laboral se rompió en agosto del 2012, cuando, apenas un mes después de renovar su contrato, el ex duque de Palma solicitaba una «excedencia temporal» en la operadora. Según la versión que él mismo dio al magistrado, Telefónica le habría facilitado «un dinero para volver a España». «No sé si fueron 200.000 euros», explicó.