Galicia inicia la salida de la crisis con 11.000 empresas menos

Las comarcas urbanas situadas en el eje atlántico concentran casi la mitad de todo el tejido industrial

El cierre de empresas gallegas El cierre de empresas gallegas

santiago / la voz

La más larga crisis económica desde la democracia ha metido un considerable mordisco en el tejido empresarial de la comunidad gallega. Según los últimos datos actualizados por el Instituto Galego de Estatística (IGE), de la semana pasada, Galicia contabilizaba en el 2008, justo al inicio de la recesión, 210.119 empresas. Seis años después, la cifra se sitúa 198.808. En algo más de un lustro de profunda contracción de la actividad económica, la comunidad ha perdido 11.300 compañías.

El grueso del tejido destruido se corresponde con autónomos y micropymes que operan en mercados locales, con bajo componente innovador y sin presencia en los mercados exteriores. En el inicio de la recesión eran negocios vinculados a la construcción, pero a medida que la crisis fue avanzando y el consumo de los hogares se resintió por el auge del paro, fueron bajando también la persiana comercios y negocios de hostelería.

Estas son las claves del sector empresarial poscrisis:

Desequilibrio territorial

Los datos divulgados por el IGE muestran, una vez más, el profundo desequilibrio que existe entre la franja costera y la Galicia interior en cuanto a dinamismo y actividad económica. Cinco comarcas del eje atlántico (Ferrolterra, A Coruña, Santiago, Pontevedra y Vigo) concentran prácticamente la mitad de todas las empresas de Galicia: 98.781 de las 198.808 que se contabilizaban al cierre del 2014. Si se toman solo las comarcas de A Coruña y Vigo, suman 65.075, cifra equivalente a un tercio del total.

Dos motores

Las dos principales ciudades del norte y del sur de Galicia y sus respectivas áreas de influencia concentran más de la mitad de todo el valor añadido bruto que se genera en la comunidad. Y ello tiene mucho que ver con la presencia de Inditex al norte y de Citroën al sur, dos gigantes que son los que permiten también a Galicia mantener unas cifras de exportación notables. En A Coruña hay una especialización también en el ámbito de empresas de asesoría jurídica y consultoría financiera, mientras que en el área de Vigo destaca también el sector de los mayoristas de pescados y mariscos.

Santiago, menos afectada

Los datos del IGE muestran que, a lo largo de la crisis, Santiago y su comarca han perdido un 2,4 % de su tejido empresarial, porcentaje muy inferior a la media gallega y al del resto de comarcas urbanas. Con menor vocación industrial y muy dependiente del sector público - que agrupa a uno de cada cinco ocupados-, los negocios de hostelería de la capital gallega y su entorno han aguantado mejor las embestidas de la crisis gracias al tirón del Camino. En Compostela, el sector servicios representa más del 70 % de toda la actividad económica.

Los riesgos del interior

En la salida de la crisis, Galicia afronta un problema: gran parte de sus comarcas dependen de sectores productivos sobre el que se posan las sombras. En el caso de las costeras, por los problemas en los topes de captura de pescado. Sin embargo, existe un mayor desarrollo industrial que con la leche. Galicia produce más de la mitad de toda la leche del Estado, pero solo tiene el 8 % del empleo. Xallas, Ordes, Arzúa, Barcala, entre otras muchas, son comarcas que dependen de la viabilidad futura del sector lácteo, amenazada ahora por los bajos precios de la leche en origen. Hasta 22 comarcas de la comunidad, más del 40 % de las existentes, tienen una especialización productiva en el sector primario: agricultura, ganadería, pesca o silvicultura.

Los nuevos retos

Junto a la mejora de las infraestructuras de comunicación, la estrategia de desarrollo del rural pasa, indefectiblemente, por resolver un problema endémico y estructural: la base de la propiedad minifundista de la tierra, lo que impide a los negocios aumentar su base territorial. Este es el gran freno que tiene el sector forestal gallego, llamado a jugar un papel dinamizador en el medio rural y a ser un elemento clave en la fijación de población. Un tercio del bosque gallego es improductivo para las industrias. Y en cambio solo hay cinco comarcas que tengan una especialización productiva en la madera: Betanzos, O Sar, Lugo, Pontevedra e Tabeirós-Terra de Montes.

Raquitismo empresarial

Tanto en la Galicia interior como en la franja atlántica, la comunidad gallega presenta un grave problema de estructura empresarial. El grueso del tejido está dominado por empresas minúsculas, lo que explica que Galicia sea ahora capaz de tirar menos del empleo que la media española. Según los últimos datos actualizados por el IGE, de las 198.808 empresas, 127.738 -es decir, el 64 %-, no tienen asalariados. Y solo cien tienen más de 250 trabajadores. Esto es lo que explica que, mientras el PIB avanza y se trabajan más horas, se siga perdiendo productividad respecto a la media española. Galicia presenta un déficit de 1.200 empresas exportadoras en relación al peso que tiene su economía en el conjunto del Estado español.

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