Christine Lagarde será juzgada por el caso Tapie

 La directora gerente del Fondo Monetario Internacional fue imputada por su presunta «negligencia» en la indemnización millonaria concedida por Francia al empresario

Colpisa
París

La Corte de Justicia de la República (CJR) ordenó ayer la apertura de juicio oral contra la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, por presunta negligencia en la indemnización de 404 millones de euros concedida al empresario Bernard Tapie cuando era ministra francesa de Economía. Lagarde anunció que recurrirá la decisión ante el pleno del Tribunal Supremo galo y el FMI le renovó su confianza.

Los instructores de la CJR, competente para juzgar a los gobernantes por los delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, no han seguido el criterio de la fiscalía, que en septiembre se había pronunciado a favor del archivo del caso. Los jueces le reprochan no haberse opuesto ni recurrido el laudo de 404 millones de euros, incluidos 45 millones por perjuicio moral, otorgados por una comisión arbitral a Tapie en el 2008 para liquidar el viejo litigio que le enfrentaba al banco Crédit Lyonnais por la reventa de la firma Adidas en 1994.

Los magistrados sospechan que el arbitraje fue un simulacro organizado con el aval del poder de la época en pago de favores políticos al magnate. El Tribunal de Apelación de París juzgó en febrero que la concesión de la indemnización estaba viciada por fraude. El pasado día 3 condenó a Tapie, a su esposa, sus empresas y sus liquidadores judiciales a devolver los 404 millones recibidos.

«En interés del Estado»

Lagarde reafirmó ayer que siempre actuó en este caso «en interés del Estado y con respeto a la ley». Formaba parte entonces del Ejecutivo de Nicolas Sarkozy, por quien Tapie había llamado a votar en las presidenciales que ganó en el 2007.

Ministra de Economía del 2007 al 2011, Lagarde fue imputada en agosto del 2014 por negligencia en la gestión de fondos públicos con resultado de malversación para una persona privada, cargo penado con un año de prisión y 15.000 euros de multa. En el caso también están inculpados, entre otros, el jefe del gabinete ministerial de Lagarde en el 2007 y actual presidente de Orange, Stéphane Richard, y el propio Tapie, en ambos casos por estafa en banda organizada.

El FMI, a través de su portavoz, Gerry Rice, mantuvo la confianza en la capacidad de su directora gerente de «asumir eficazmente sus funciones». Lagarde, cuyo mandato concluye en julio, se ha declarado abierta a una reelección. El ministro de Finanzas, Michel Sapin, opinó que puede permanecer en su puesto porque «es presunta inocente».

Entre la política y los negocios

Bernard Tapie (París, 1943) es una de las mayores fortunas del país y también uno de los personajes públicos más salpicados por casos judiciales. Comenzó vendiendo televisores en los años sesenta, para después ser piloto de carreras, cantante, presentador, actor, presidente de un club de fútbol, empresario y político. Rico y excéntrico compró los castillos del dictador africano Bokasa y el Olympique de Marsella, llevándole a ganar la Copa de Europa de fútbol.

Compaginaba sus negocios con el inició de su carrera política. Obtiene escaño de diputado y en 1992 el presidente François Mitterrand crea un ministerio a su medida, el de las Ciudades, pero le exige que cese todas sus actividades empresariales. Es en este contexto en el que Tapie vende en 1993 Adidas al banco Crédit Lyonnais, que, a su vez, lo revende obteniendo unas fuertes plusvalías. Tapie denuncia el caso y en el juicio consigue que se le reconozca una indemnización de 135 millones de euros cuando Lagarde era ministra de Nicolas Sarkozy, su íntimo amigo.

Nunca llegó a recibir esa suma, tras la anulación en una sentencia. En el 2007 Tapie apoya la candidatura de Sarkozy que le lleva a ocupara el Elíseo. En el 2008, el presidente conservador resucita la antigua demanda del empresario permitiendo que un tribunal arbitral vuelva a tratar el caso. A partir de ahí las zonas oscuras se multiplican. Indemnización desproporcionada y ¿favores políticos?

El tercer dirigente golpeado por los escándalos

Los escándalos de sus tres últimos directores han golpeado el prestigio del Fondo Monetario Internacional. La designación de Christine Lagarde, tras la renuncia de Dominique Strauss-Kahn en el 2011 por un escándalo sexual, parecía ser una garantía de estabilidad. Su imputación por el caso Tapie acabó con esa ilusión.

Dominique Strauss-Khan

Escándalo sexual. Cuatro años después de su llegada Al FMI, DSK terminó su mandato esposado ante un tribunal de Nueva York acusado de violar a una empleada de un hotel. Un acuerdo millonario con la camarera Nafissatou Diallo cerró el litigio. Pero su escabrosa vida sexual lo llevó de nuevo ante la Justicia, esta vez francesa, acusado de proxenetismo en las orgías que él y sus amigos montaron. El pasado junio fue absuelto por ese caso, pero cuatro meses después se abrió una investigación contra él por estafa y desvío de capitales en un fondo de inversión luxemburgués. Sus problemas con la justicia acabaron con las aspiraciones políticas de la que era la esperanza del socialismo para llegar al palacio del Elíseo.

Rodrigo Rato

Corrupción. Rato abandonó el cargo en noviembre del 2007 antes del fin de su mandato, que había comenzado en junio del 2004. Once años después de que dejara de ser el vicepresidente económico de Aznar, la foto entrando detenido en un coche acabó con la imagen del «artífice del milagro económico» de los noventa. Se le han ido acumulando los problemas judiciales con varias causas judiciales por su etapa al frente de Bankia: la polémica salida a Bolsa del banco, las tarjetas black, los sobresueldos, el posible amaño de contratos. Además, está imputado por la presunta ocultación a Hacienda de su patrimonio millonario.

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