Evo prescindirá en primavera de los servicios informáticos de Abanca, ubicados en Galicia

La separación la está desarrollando un equipo de exempleados de la propia entidad gallega

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redacción / la voz

Evo Banco es, desde hace ya casi dos años, una entidad financiera autónoma, con sus nuevos dueños (el fondo estadounidense Apollo), consejo propio y dirección en Madrid. Sin embargo, aún queda un nexo que lo une a quien fue su origen en el año 2012: los servicios tecnológicos se llevan desde Galicia. Evo nació como una filial de Novagalicia Banco (la actual Abanca) para dar salida al negocio no estratégico fuera del noroeste, y con la clara intención de encontrar un comprador a medio plazo.

La entidad fue vendida a Apollo en una operación que le reportó al banco gallego 60 millones de euros. La separación entre las dos entidades se hizo oficial en el 2014, pero con un contrato para que Novagalicia llevara esos servicios tecnológicos durante cinco años, por un montante que no se detalló. Se tutelan desde la sede tecnológica de Novagalicia en el polígono de Pocomaco (A Coruña), un centro informático para la banca puntero en Europa.

Ese calendario se ha adelantado ahora y, según explican fuentes conocedoras de la operación, Evo tendrá sus propios servicios informáticos en primavera, entre marzo y abril. Desde hace varios meses se está trabajando en esa segregación efectiva y definitiva, el último lazo que le quedaba con el territorio en que nació, aunque las mismas fuentes no han precisado si el cambio en los plazos establecidos -el contrato debía durar hasta diciembre del 2018- conllevará alguna contraprestación económica para la actual Abanca, la que estaba llevando esos servicios con personal propio y de empresas subcontratadas.

La operación

Es un grupo de informáticos independientes, en su mayoría gallegos, el que se está encargando de realizar esa separación. Son, a la vez, extrabajadores de la propia Abanca. Es decir, gente que ya conocía el entorno en el que se podían mover. No es algo nuevo esa relación de ida y vuelta: el actual consejero delegado de Evo, el lucense Enrique Tellado, fue en su día el número tres de Caixa Galicia, de Novacaixagalicia y de la propia Novagalicia Banco. De ahí salió en el 2012 y volvió al sector financiero ya en Evo. En el caso de esta segregación son alrededor de una docena de personas las que están detrás de la operación.

¿A qué obedece ese movimiento de Evo? A ahorros que quiere realizar un banco al que le está costando sacar rendimiento de su modelo de poca red, mucha presencia on-line y cero comisiones. El año pasado perdió 86 millones de euros y en este, de momento -hasta junio-, las pérdidas van por los 5. La entidad pactó hace unas semanas con los sindicatos un ERE para 135 trabajadores, de una plantilla que ronda los 600. Cuenta con una red de 70 sucursales, que también se verá reducida. No tiene presencia en Galicia -aunque está habilitada por la Xunta para cobrar impuestos autonómicos-, y teniendo en cuenta este ajuste, no parece que vaya a entrar a corto o medio plazo.

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