La gallega Ferri prepara un proyecto de drones acuáticos para la Marina de Francia

La compañía elaborará la grúa de recogida y lanzamiento del buque y estudia acometerlo en solitario si logra financiación


vigo / la voz

La compañía Industrias Ferri, de Gondomar, trabaja en un proyecto «pionero» a nivel internacional para construir un dron marino, en el que colaborarían empresas francesas y rusas. La Marina gala sería una de las demandantes de este navío sin tripulación. Así lo confirmaron ayer fuentes de la compañía. Se trataría de un proyecto de «alto nivel», explica la empresa, en el que ofrecerán toda su experiencia para un producto que representa «un mercado en ciernes».

La labor de Industrias Ferri en esta propuesta será la construcción de las grúas de recogida y lanzamiento. Eso en principio. La compañía no descarta llevar a cabo el proyecto en solitario si lograse financiación. En sus instalaciones cuentan con una oficina técnica con la que la empresa pretende orientar el trabajo de sus ingenieros en la innovación.

El proyecto está aún «verde», según explica la sociedad. Industrias Ferri quiere alquilar un buque con el que realizar las primeras pruebas y elaborar así un prototipo. Por ahora solo han llegado a acuerdos de venta, una modalidad por la que no se decanta la empresa por el esfuerzo económico que supone. El carácter de fase inicial en el que se encuentra el proyecto no ha permitido aún repartir de forma específica las tareas que llevará a cabo cada compañía. El trabajo de las mismas sería colaborativo, similar al de una UTE.

La construcción de este buque, que la compañía considera «muy interesante», surge por la apuesta que está haciendo el sector aeronáutico por los aviones no tripulados. La introducción en el mercado de estos drones marinos facilitaría labores tanto en el campo civil como el militar. Este buque no tripulado podría llevar a cabo labores de vigilancia o de rescate en situaciones climáticas adversas.

Al abrigo de la industria naval

Industrias Ferri es una empresa que nace para alimentar al sector naval. La llegada de la crisis a los astilleros le obligó a buscar nuevos mercados. Su modelo actual es, según explica la compañía, como un globo. Cuentan con una oficina técnica y unos operarios fijos, cerca de sesenta personas, que aumentan a través de la subcontratación de empresas para sus proyectos más arriesgados.

El último fue la construcción de una supergrúa y molinos para el parque eólico marino de Wikinger, Alemania. Este es el mismo plan en el que trabaja Navantia. Encargado por Iberdrola, la empresa gondomareña diseñó y construyó esta máquina de 43 metros de largo que permitirá a los equipos de mantenimiento del parque acceder a los molinos para su cuidado y revisión.

El emplazamiento cubre un área de unos 34 kilómetros cuadrados en los que Iberdrola instalará 70 aerogeneradores de 5 megavatios y una subestación marina. En total, casi un año de trabajo para un macroproyecto que dio trabajo a 150 personas.

Es también a través de Iberdrola que la compañía pelea por acceder a un contrato con Siemens para el suministro de equipos para nuevos proyectos de eólica offshore. Las negociaciones del grupo, avanzan aunque por ahora no aclaran si ya hay un compromiso firmado.

La compañía ha diversificado su mercado en los últimos años. Sus potenciales clientes se encuentran ahora en los países bálticos. Entre otras, han trabajado para grupos como Petrobras, Svitzer, Aker Solutions, Jan de Noul o Esvagt. Tienen presencia en 110 países y han colaborado en la construcción de cerca de 1.000 buques. Cuentan con 50 años de experiencia.

La empresa busca un buque en el que probar el sistema y crear así un prototipo

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