El caramelo amargo del crédito fácil

Adicae alerta de hasta 40 prácticas abusivas, incluidos intereses de usura, alentadas por la ausencia de control y supervisión


madrid / la voz

¿Quién no ha tomado alguna vez un caramelo relleno de pica-pica? Pues una sorpresa similar es la que esconden muchos de los préstamos rápidos, fáciles y aparentemente en condiciones ventajosas. Así lo advierte la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae) en su último informe, en el que, tras analizar contratos, condiciones, precios, tipos de interés, publicidad y legislación de una amplia gama de créditos al consumo, ha detectado «al menos 40 abusos distintos», alentados por la ausencia de control y supervisión.

Se cumple la máxima de que «la banca siempre gana», y con la campaña navideña se dispara la tentación de pedir un préstamo rápido que puede acabar haciendo que, como con el pica-pica, se nos salten las lágrimas.

El más común de los abusos en este tipo de financiación no hipotecaria (engloba desde los préstamos al consumo, los rápidos, los microcréditos o las tarjetas, hasta el descubierto en la cuenta corriente) es, según Adicae, el cobro de intereses que «rozan la usura».

La organización destaca que «a pesar de adquirir el dinero en el mercado interbancario a un precio mínimo (menos del 0,1 %), imponen tipos muy caros a un consumidor que acude a esta vía porque está en dificultades».

Subrayan que las entidades «se aprovechan» de que no hay límites a los intereses y de que la legislación no define la usura, estimada por la jurisprudencia cuando los intereses superan el 25 % o quintuplican el precio del dinero en el momento de obtener el préstamo.

Las más agresivas para un bolsillo con telarañas son las firmas de créditos exprés y las de microcréditos (préstamos de menos de 200 euros), que inundan de publicidad la televisión y cuyos intereses pueden llegar a superar el 3.000 %, al hacer el cálculo a un año con el tipo (de hasta el 35 %) que aplican en una devolución a 30 días.

Pero estos nuevos competidores no están solos. Adicae también señala a la banca tradicional, al detectar «posible concertación de precios» en los créditos al consumo: «Se confirma la existencia de un oligopolio».

Publicidad engañosa, malas prácticas en la comercialización, falta de transparencia o cláusulas abusivas que limitan los derechos del consumidor son parte del rosario de las deficiencias para las que la organización de consumidores reclama «regulación y supervisión». Y un consejo: financiarse con responsabilidad.

Denuncia a Unicaja por cobrarle cláusula suelo sin que su hipoteca la tuviera

Al juzgado acaba de recurrir el malagueño José Antonio Gómez. Acusa a Unicaja, entidad con la que suscribió en el 2004 una hipoteca a interés variable, de «apropiación indebida y/o estafa». «El primer año pagaba un 3,75 % de interés, pero pasaron los años y el euríbor bajaba, pero su cuota no», relata Carlos Cómitre, letrado de Ley 57 Abogados.

Molesto, acudió a su oficina, donde le informaron de que su hipoteca tenía cláusula suelo, cosa que «nunca» le habían explicado. Lo sorprendente de la historia -que hasta aquí es común a decenas de miles de ciudadanos- es que, después de revisar el contrato con sus abogados, descubrieron «que su hipoteca no tenía tal cláusula y que llevaban años cobrándole de más», explica Cómitre.

Tras varias entrevistas con el banco y una carta entregada en mano notificándole a la entidad lo sucedido, Unicaja siguió cobrándole de más en los siguientes recibos. «No quedó otra opción que denunciar», añade. La pasada semana, «sin explicación alguna, le devolvieron 1.500 euros, que es menos de lo cobrado indebidamente, por lo que la demanda seguirá adelante».

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