Los menores de 30 años solo ocupan uno de cada diez empleos en Galicia

La crisis se llevó a la mitad de sus trabajadores más jóvenes, de los que hay cien mil afiliados menos a la Seguridad Social desde el 2008

La población activa en cifras La población activa en cifras

redacción / La Voz

El mercado de trabajo envejece. Y lo hace no solo por los cambios en la pirámide poblacional que, especialmente en Galicia, encienden todas las alarmas ante lo que algunos expertos han dado en llamar el suicidio demográfico, sino por los desiguales efectos de la crisis en la fuerza laboral de la comunidad.

Vamos con los datos. Septiembre cerró con 948.341 afiliados a la Seguridad Social en Galicia, lo que supone que hay 123.359 cotizantes menos que los que estaban dados de alta en el mismo mes del 2008, ese en el que Lehman Brothers se declaró en quiebra y la economía mundial entró en barrena. Si entonces había en la comunidad 208.999 trabajadores menores de 30 años, ahora solo quedan 113.054.

Es decir, que en solo siete años el número de jóvenes gallegos con empleo ha caído casi a la mitad: un 46 %. Si al principio de la crisis, casi dos de cada diez asalariados (un 19,5 % del total) no llegaban a la treintena, la proporción actual es sensiblemente inferior, ya que no representan ni siquiera un 12 %. Todo lo contrario de lo que ha pasado con los mayores de 50, que al inicio de la recesión eran la cuarta parte del mercado laboral de la comunidad y que ahora suponen ya más del 30 % de los afiliados a la Seguridad Social. No en vano, hay 18.146 cotizantes más en ese tramo de edad que hace siete años.

Pero no es solo eso. Enrique Negueruela, técnico de empleo e investigador en la materia, insiste en que, más allá de las cifras de afiliación, es necesario atender la evolución de las horas trabajadas, ya que puede ocurrir que, además de haberse destruido empleos, se hayan sustituido puestos con jornadas completas por otros a tiempo parcial. Y los datos de la última encuesta de población activa le dan la razón. Así, en el tercer trimestre de este año, los gallegos entre 16 y 29 años hicieron una media de 4.192.799 horas a la semana, frente a las 9.696.967 realizadas por los ocupados de ese tramo de edad en el mismo período del 2008, lo que supone un descenso del 56,8 %. Las jornadas caen así once puntos más que el número de empleos, de forma que no solo se destruyen puestos de trabajo, sino que se precarizan los que quedan.

Dos mercados de trabajo

Contrasta la situación laboral de los jóvenes gallegos con la que se da en otros tramos de edad, donde las horas de trabajo se reducen con menos virulencia (caen un 19,4 % entre los ocupados de entre 30 y 44 años y un 2,1 % en el colectivo de 45 a 54) o incluso aumentan, como en el caso de los trabajadores más próximos a la jubilación, entre los 55 y los 64 años, que trabajan incluso más ahora que antes de la crisis. Los 5,95 millones de horas semanales que hicieron estos entre julio y septiembre son un 6,1 % más que las realizadas en el verano del 2008, repunte que corresponde exclusivamente al empleo femenino, ya que entre las mujeres de ese tramo de edad se registra un alza superior al 29 % en el tiempo de trabajo.

Un fenómeno, el del envejecimiento del mercado laboral, que preocupa a los expertos. En su último informe sobre la EPA, el Observatorio Laboral de Fedea remarca que el descenso de la ocupación entre los jóvenes es «reflejo por una parte de que la crisis ha destruido mucho empleo temporal, que recae fundamentalmente en trabajadores de menor edad», aunque añade un segundo elemento de análisis: el demográfico, al explicar que «se debe no solo al descenso de la natalidad, sino también a la emigración de muchos de sus jóvenes».

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