Cuatro años de Draghi, el salvador

El giro de 180 grados en el BCE ha rescatado al euro y también a España


bruselas / corresponsal

La España de los recortes, la del rescate financiero y la congelación de las pensiones, esa España atenazada por la Troika que ahora se examina en las urnas en plena resurrección liderando el crecimiento de la Eurozona, le debe mucho a una persona. Italiano, de 68 años: Mario, Súper Mario Draghi. Porque si lo sufrido durante los años de gran depresión ha sido duro, las dimensiones de lo que podría haber supuesto un rescate total habrían sido devastadoras.

Se evitó. Y fue en gran parte al arriesgado papel que Draghi tuvo al frente del hasta entonces germanizado BCE. Se la jugó y hoy, cuando se cumplen cuatro años de su llegada al eurobanco, el título es sencillo y compartido por todos los expertos: Draghi, el salvador de España y del euro.

Desde aquel 1 de noviembre del 2011 todo han sido tsunamis en la eurozona. Pero si uno repasa lo ocurrido en estos cuatro años, hay notas más que positivas, como el giro de 180 grados que Draghi ha dado al timón del BCE. Porque si alguien dice en noviembre del 2011 que la institución está inmersa en un histórico programa de compra masiva de deuda pública, que lo quiere ampliar y que tiene los tipos de interés al 0,05 %, como mínimo le tacharían de loco.

«Se le llama Súper Mario de forma merecida porque ha tenido un papel determinante para resolver la crisis de deuda soberana. Su célebre frase de hacer todo lo necesario para salvar el euro fue vital y, de paso, alejó a España de un posible rescate», asegura Joaquín Maudos, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia.

En efecto, el 2012 fue decisivo. Aquel 26 de julio, un mes después de que el Gobierno español pidiera formalmente el rescate, Draghi dio una conferencia en Londres y allí, en casa del enemigo, pronunció el discurso que ya forma parte de la historia. Bastaron 23 palabras. «El BCE está dispuesto a hacer todo lo que haga falta para salvar el euro. Y créanme, será suficiente». Lo fue.

Las primas de riesgo cayeron, las bolsas respiraron y los países con el agua al cuello, como Italia y España, comprobaron que el BCE había mutado para siempre. El efecto balsámico de Draghi fue tal que el polémico programa de compra de deuda soberana que había anunciado meses atrás ni siquiera tuvo que ponerse en marcha, para consuelo de una Alemania que comenzaba a tirarse de los pelos.

Con la ayuda de Alemania

Guste o no, en la UE siempre se termina hablando de Angela Merkel. Es uno de los secretos del éxito de Draghi, como asegura Miguel Otero, investigador principal del Real Instituto Elcano: «Es muy inteligente y desde la persuasión, ha sabido ganarse la confianza de Merkel, convencerla de lo que había que hacer. Si tras el discurso de Londres ella dice que no lo comparte, quizá todo habría sido diferente. Es decir, que Draghi sí salvó el euro, pero también Merkel».

Silvia Merler, analista del prestigioso think tank bruselense Bruegel, asegura que el BCE ha sido «la institución del euro que ha reaccionado con más determinación» en esta crisis de tintes existenciales y ahí está la unión bancaria para demostrarlo. Pero en los éxitos también hay sombras. «A veces se ha reaccionado tarde», lamentan los expertos.

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