La tortilla se pone por las nubes, pero tenemos el gasoil más barato en cinco años

La caída del IPC camufla el encarecimiento de la cesta de la compra, que sube casi un 2 % en un año en Galicia y registra repuntes de hasta el 33 % en el aceite


Redacción / La Voz

Circula desde hace unos meses por las redes sociales la propuesta de un grupo de economistas y expertos en estadística que, medio en broma, medio en serio, proponen la creación de lo que han dado en bautizar como el índice de la tortilla. Aunque pueda parecer una chanza, la cosa tiene su miga. Porque, al contrario de lo que da a entender el IPC, abonado a las tasas negativas (-0,7 % en octubre) por el desplome del precio de los combustibles, la cesta de la compra se ha encarecido sensiblemente en el último año.

En concreto, los precios de los alimentos han repuntado en Galicia un 1,8 % en doce meses mientras que las bebidas no alcohólicas han subido un 1,2 %, una y dos décimas menos, respectivamente, que las alzas registradas en el conjunto de España.

De las 21 grandes rúbricas de alimentos cuyos precios mide el Instituto Nacional de Estadística, solo seis se han abaratado en el último año. La mayor caída la registra el azúcar, que en septiembre -último dato desglosado que facilita el INE- costaba en la comunidad un 17,8 % menos que en el mismo mes del 2014, para felicidad de reposteros. Los que no estarán tan contentos son los ganaderos, que han visto cómo la leche ha perdido un 4,3 % de su valor en los estantes de los supermercados, que llevan con asiduidad el producto a sus folletos de ofertas, aunque los últimos pactos entre todos los agentes de la cadena de valor del lácteo tratan de evitar esas prácticas y subir el precio de la leche. Los derivados del oro blanco, como yogures, caen también, aunque con menos fuerza: un 0,2 %.

Bajan asimismo las carnes más consumidas: el pollo y el cerdo, un 2,5 y un 0,3 %, respectivamente, mientras que la de vacuno, antes de ser sacrificada ante el altar de la Organización Mundial de la Salud, aún subía dos décimas.

Pero volvamos al ejemplo del inicio. La tortilla como termómetro. Todos los ingredientes del alimento nacional por excelencia han subido de precio en el último año, a excepción de los huevos, que han caído un 1,1 %. Claro que el ahorro que llega por ahí se va, con creces, por el aumento de las patatas (cuestan casi un 11 % más que hace doce meses) y, sobre todo, del aceite, que es el alimento que más se ha encarecido, nada menos que un 33,5 %, entre otras causas por una mala cosecha de aceituna. Hasta la cebolla, para aquellos que se la echen a la tortilla -ese es otro debate-, también es más cara, ya que se encuentra dentro del grupo de hortalizas, que han subido un 5 %.

Y es que no son buenos tiempos para los practicantes de la dieta mediterránea. Al menos para sus bolsillos. Porque además del aceite de oliva y de las ensaladas, también se han encarecido los pescados (2,3 %) y las frutas frescas (2,1).

Los alimentos, un 19 % del IPC

Que la subida de los alimentos no repercuta en las tasas de inflación tiene una explicación sencilla: en la fórmula utilizada para calcular la variación general del coste de la vida en Galicia, solo el 19,3 % del gasto computado corresponde a alimentación, mientras que los grupos de transporte y calefacción (los que se benefician de la caída del precio del crudo) representan casi un 25 % del IPC total.

...?Pero tenemos el gasoil más barato en cinco años

Claro que no todo son penas para el consumidor que, aunque tiene que rascarse más el bolsillo en el mercado o en el súper, se lleva una pequeña alegría a la hora de pasar por la gasolinera. Y es que, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio actual del gasoil de automoción en España es el más bajo de los últimos cinco años, tras haber registrado un nuevo descenso del 1,1 % en la última semana.

En concreto, el litro de diésel cuesta de media 1,051 en los surtidores y se sitúa no solo por debajo de su anterior mínimo anual de 1,056 euros, que marcó en enero, sino en el nivel más bajo desde marzo del 2010.

En cuanto a la gasolina, se vende a 1,151 euros por litro de media, tras abaratarse un 1,2 % en los últimos siete días y caer a niveles que no se veían desde el primer mes del año.

En los últimos doce meses, ambos combustibles registran caídas superiores al 10 % (13,33 en el caso de la gasolina y 16,52 el gasoil).

De esta forma, llenar un depósito medio de 55 litros con gasolina cuesta en la actualidad 63,3 euros, unos diez euros menos que hace un año, mientras que en el caso del gasoil ha pasado de casi 70 euros en septiembre del 2014 a menos de 58 euros en la actualidad.

De hecho, los carburantes cuestan en España menos que en la media de la Unión Europea, donde el precio de venta al público del litro de gasolina se sitúa en 1,324 euros, mientras que el de diésel cuesta 1,168. Una diferencia que se explica por la menor presión fiscal que sufren los combustibles en España, a pesar de las subidas del IVA y los nuevos gravámenes implantados. Diferencias en la fiscalidad que también se dan dentro de España, ya que en Galicia los carburantes son entre 3 y 4 céntimos más caros que en otras comunidades por el tramo autonómico del impuesto de hidrocarburos.

La caída de los combustibles se da a conocer en un momento en el que los precios del petróleo parecen haberse estabilizado tras varias semanas a la baja.

Por su parte, el INE comunicó ayer también el dato adelantado del IPC de octubre, mes en el que los precios subieron dos décimas, pero siguen en terreno negativo, en un -0,7 %. De los últimos 16 meses, en catorce se han registrado caídas de la inflación.

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