Si yo fuera el empresario


Amancio Ortega es nuestro icono vivo. Raro quien algún día no dijo en alto, si yo fuera Ortega? Esa frase la hemos pronunciado todos, empresarios, presidentes, millonarios e indigentes. Y todos nos hemos quedado en eso, en un brindis al sol, en un momento de ensueño del que pronto despertamos. Algunos, en un exceso de confianza, le habrán dicho, «Si yo fuera tú?», y los entiendo, si me lo encontrase de frente, también caería en esa tentación. Pero él solo es él, si fuera los otros, no sería quien es, por ello me da la impresión de que a pocos les habrá prestado atención.

En todo caso, lo que sí sabemos es lo que ha hecho por Galicia, y lo primero ha sido transmitirnos la idea de que lo imposible es posible. Quizás no sea consciente de ello, pero reitero, es el icono vivo, el nuestro, el propio.

Su ambición empresarial, visión estratégica, sentido del mercado y del cliente, es tan poderosa que en el espacio de una sola vida, habrá creado cuatro grandes espacios económicos.

Camino del liderazgo mundial

El primero, el conocido como Inditex del que ya está casi todo escrito. El segundo, su cinturón industrial, que lo acompaña lealmente en todo el proceso de expansión, y que en estos momentos, y solo en Galicia, ya mueve seiscientos millones más de lo que facturaba Pescanova en sus mejores tiempos. Dentro de una década, siguiendo estos ritmos de crecimiento, estará invadido de holdings empresariales con facturaciones superiores a los cien millones de euros. Y lo más importante, con una base tecnológica capaz de llevarlos al liderazgo mundial. El tercero, su fortuna personal, poseedora de un patrimonio inmobiliario equivalente el 70 % del presupuesto autonómico y con estructura humana y financiera capaz de tener vida propia al margen de su principal inversión, Inditex. Y el cuarto, pero no menos importante, es su Fundación, inmersa en un proceso vertiginoso de consolidación del que nos beneficiamos todos. Lo último, los casi veinte millones donados el jueves al Sergas y que permitirán que cerca de 200.000 gallegas accedan a los últimos avances tecnológicos en la lucha contra el cáncer de mama.

Ya ve. Si fuera Amancio? no sería capaz de hacer nada de esto, así que lo mejor es que Amancio sea Amancio y no yo.

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