Amancio Ortega es ya el mejor cliente para un millar de empresas gallegas

Estos proveedores le facturan a Inditex más de 2.000 millones de euros cada año


redacción / la voz

La historia siempre se repite. Desembarco en Roma, Nueva York o Shanghái. En el corazón de la ciudad, en uno de los edificios más emblemáticos de cada capital. Inditex está a punto de abrir las puertas cuando se escucha fuerte el acento gallego. Están trabajando representantes de empresas de mobiliario, aluminio, suelos... con sede en la comunidad gallega. La multinacional arrastra a un relevante grupo de sociedades siempre, eso sí, que cumplan las reglas de un mercado globalizado y altamente competitivo.

Inditex, cuyo peso directo en la economía gallego se sitúa en torno al 2,4 % del PIB de la comunidad, dispone de más de mil proveedores en Galicia de todos los sectores. Desde el transporte, hasta el etiquetado, pasando por las abotonaduras. En conjunto le facturan a la multinacional de Arteixo alrededor de dos mil millones de euros cada año. Y prácticamente todos dan servicio a su cliente más preciado en los cinco continentes.

En el conjunto de España, la compañía cuenta con 6.000 suministradores, que le venden por valor de otros 2.000 millones (es decir, la misma cantidad que aporta a los mil gallegos).

52 años de historia

La historia de los proveedores, según explican en la compañía, tiene 52 años, igual que Inditex. La mayoría son empresas que la han acompañado en el tiempo. Responden a las demandas y exigencias de la firma textil y no trabajan para ella de manera exclusiva. La multinacional exige y, normalmente, lo que exige los proveedores lo cumplen. Incluso aquello de no hablar demasiado a los medios de comunicación. Aguantan el ritmo y, «poco a poco, han sabido generar confianza, como ocurre en la propia casa de uno», dicen desde la multinacional. Y están en «la primera liga mundial».

Buena parte de ellos se han internacionalizado y su trabajo debe medirse con las empresas de las plazas en las que se instala la compañía de Amancio Ortega, «lo que se hace por competitividad».

En la lista están, por ejemplo, firmas como al de Cándido Hermida, en Narón, que a los 45 años se quedó sin trabajo y hoy tiene medio millar de empleados, más de 120.000 metros cuadrados de instalaciones y otros 50.000 dedicados a fabricación (madera, metal, rotulación). Su equipo ha trabajado en más de 70 países y en más de 500 ciudades. Entre sus otros clientes, Guess, Loewe y Tiffany. También jeques árabes.

Desde Inditex se asegura que, si no se responde con el trabajo, de nada sirven los enchufes ni los amigos para entrar en esta rueda de proveedores. Aceptar esta actitud iría en contra de la competitividad que se exige. «Es una forma de hacer -explican-, de trabajar. Se compara permanente todo, y, por supuesto, las empresas contratadas para hacer un trabajo».

En Inditex se reconoce que «no se soporta eso de '...abrimos al público y después ya lo arreglaremos'. Exigimos al proveedor un 10 y no basta con llegar a un 9».

Otro caso: la fábrica de botones Hisla, de la familia De Pinho Moreira. Trabaja desde la provincia de Pontevedra. El perfil de esta empresa es llamativo. No tiene página web, ni presencia en redes sociales, pero su resultado operativo respecto al nivel de facturación se puede estar situando en torno al 27 %, a la vista de los últimos datos presentados en el registro mercantil.

Uniter es responsable del etiquetado de las prendas. Esta sería la definición de su negocio. Pero hay otra: «Nosotros no ofrecemos la etiqueta en sí, sino una solución integral al servicio del etiquetado, aportándole a esta un valor añadido». Con sede en A Coruña, donde cuenta con un centro de producción de 5.000 metros cuadrados, Uniter tiene presencia en Portugal y en Shanghái. Su capacidad de fabricación solo en la planta coruñesa es de medio millón de etiquetas al día, que van dirigidas a grandes empresas del textil y complemento de todo el mundo.

Detrás de Inditex hay verdaderos monstruos económicos. Sin embargo, poco se conocen. Por distintas razones: por política de empresa, por no querer hacer ruido, por entender que ese segundo plano que mantiene Amancio Ortega debe de ser respetado... Lo cierto es que quien entra en este engranaje de proveedores tiene, hoy por hoy, el futuro de su producción asegurado.

No a los regalos

¿No se puede llegar a ser proveedor de Inditex a partir de las llamadas técnicas de clientelismo? No, niegan con rotundidad en la compañía. No funcionan los regalos, dicen. Los empleados de Inditex no pueden recibir ningún tipo de presente que supere los cien euros. Cuando llegan, no se aceptan, se devuelven o con ellos se organiza algún rastrillo solidario como es el caso de Tempe.

Se funciona de otra manera. Responsables de la multinacional aseguran que, si alguien llama a su puerta, lo escuchan, porque jamás descartan nuevas opciones. Si la entrevista con el proveedor fructifica, le exigirán criterios de transparencia y conducta. A partir de ahí, hay que empezar a rodar.

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