Una negociación pendiente de la gran empresa francesa

Los ganaderos han mostrado síntomas de división, pero las industrias y la distribución también


SANTIAGO / LA VOZ

Las respuestas ofrecidas por la industria y la distribución a lo largo de las últimas jornadas de plena parálisis del sector en Galicia vuelven a evidenciar uno de los grandes males endémicos de la cadena de valor de la leche en esta comunidad: su enorme desestructuración. Los ganaderos han mostrado síntomas de división, pero las industrias y la distribución también.

En aras de reconducir la crisis, Mercadona, cuyos proveedores están entre los que mejor pagan la leche en Galicia, se descolgó el pasado lunes con el primer gesto: una subida directa a los productores de dos céntimos, sin repercusión en el lineal de venta. Luego llegó Vegalsa, sociedad participada al 50 % por Eroski, anunciando un incremento de precios al público de dos céntimos por litro con la intención de que ello repercuta en el productor. Y ayer mismo, la cadena Dia irrumpió con un comunicado en el que emplaza a la industria láctea a que traslade ya a los ganaderos el alza de precios que les aplicó desde junio a agosto. Por vez primera, una firma de distribución señala con el dedo a otro eslabón. Entre los proveedores de Dia están, entre otros, Feiraco, Leche Celta o Corporación Alimentaria Peñasanta.

Papel mojado

Grandes cadenas como Alcampo, Carrefour o Lidl aún no se han pronunciado. Y desde la Federación Rural Galega (Fruga) informaron ayer de que Gadisa, líder en la distribución en Galicia, les había anunciado una subida de cuatro céntimos en el lineal de venta, extremo que no confirmó la empresa gallega a este diario.

Más allá de que las estrategias de concertación están penalizadas por las autoridades de Competencia, el goteo y la variedad de soluciones ofrecidas por los distintos agentes de la cadena, dan cuenta de un rocambolesco proceso negociador. Y de una divergencia de intereses entre la propia industria y la distribución, dependiendo de sus vínculos geográficos, que ha contribuido a alimentar entre los productores el temor a que la firma de un acuerdo poco tardaría en convertirse en papel mojado, tal y como ya ha ocurrido en otras ocasiones. La tensión llegó ayer a tal punto que el sindicato Asaja Galicia amenazó con emprender acciones judiciales contras las industrias por las pérdidas causadas ante la no recogida de leche.

Identificación de los culpables

La organización instaba a las empresas a justificar los motivos del incumplimiento de los contratos y a identificar, en su caso, a los responsables directos de la situación.

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