Industria y distribución pagarán más por la leche para atajar la crisis de precios

El bloqueo a las fábricas le cuesta a todo el sector 12,6 millones en pérdidas en tres días


santiago, lugo / la voz

La presión de los ganaderos gallegos con el bloqueo a las plantas de la comunidad y a algunos centros logísticos, una movilización sin precedentes y que suma ya tres jornadas consecutivas, empieza a dar los primeros frutos. La completa parálisis de toda la cadena de valor y las perspectivas de que pueda prolongarse empujaron ayer a la industria y a la distribución a mover ficha con el objetivo de poner fin a una situación que genera cuantiosas pérdidas. Leche Celta y Corporación Alimentaria Peñasanta (que opera con las marcas Larsa y Central Lechera Asturiana) anunciaron su intención de renunciar a los últimos contratos firmados a la baja con los productores, de forma que se puedan ir recuperando progresivamente los precios. Los interproveedores lácteos de Mercadona, que trabajan con unos 800 ganaderos en Galicia, han anunciado una subida de dos céntimos en el litro, sin que ello tenga repercusión en el consumidor. Vegalsa, sociedad participada al 50 % por Eroski, comunicó ayer que también subirá dos céntimos, pero en este caso al cliente, con la intención de que indirectamente repercuta en otros eslabones de la cadena, sobre todo en el ganadero.

Ante los anuncios de una parte de la distribución de subir precios, Jesús Lence, propietario de Leche Río -uno de los mayores compradores de leche en Galicia- se mostró también partidario de hacer lo propio con sus ganaderos. «Hay margen para subir a los productores en la medida en la que la distribución incrementa el precio en los lineales de venta», explicó. Hoy repartirá 3.500 kilos de leche en el Banco de Alimentos desde las fábricas que tiene paralizadas desde el sábado, con permiso de los piquetes.

Aún falta por concretar qué harán otros importantes compradores, como Lactalis (President, Lauki, Flor de Esgueva) o Feiraco.

¿Acuerdo la próxima semana?

Todos estos movimientos se producen a la espera de ver cómo evoluciona la mesa de negociación abierta en Madrid, donde las tres partes (industria, distribución y productores) volverán a verse estos días. Es posible, apuntan algunas fuentes, que la próxima semana se pueda firmar un acuerdo, en una cita con ministra Isabel García Tejerina.

Los ganaderos que mantienen paralizado el sector en Galicia con el bloqueo a la actividad exigen garantías para firmar el acuerdo. No se fían de la industria ni de la distribución. Y apelan a los precedentes históricos. De ahí los pasos dados ayer, los primeros gestos en la crisis encaminados a rebajar la tensión acumulada y a valorizar la leche. Porque este bloqueo tiene un coste para todos. Cada día que pasa con toda la cadena de valor totalmente paralizada se pierden, según cálculos del sector, algo más de 4 millones de euros. Es el resultado de multiplicar los casi siete millones de litros diarios por un precio medio de 0,60 euros.

La Plataforma en Defensa do Leite estima que desde el pasado sábado se han tirado ya 21 millones de litros de leche en Galicia, lo que deja las pérdidas directas acumuladas en más de 12,6 millones de euros.

La radiografía que ha elaborado el Gobierno central sobre la estructura de la cadena de valor de la leche mostraría que al sector productor le correspondería el 37 % de esas pérdidas millonarias, a la industria el 39 % y a la distribución el 24 %. Es decir, con esta situación, todos salen perdiendo, aunque algunos más que otros. Mientras la distribución puede compensar con otros productos alimenticios los contratiempos con la leche, la industria y los productores se enfrentan a una situación ruinosa.

Históricamente, la distribución venía utilizando la leche como producto reclamo, sin ganar dinero y en ocasiones perdiéndolo. Sin embargo, en esta ocasión, las grandes cadenas no han llegado a colocar ofertas tan bajas como en crisis precedentes, con leche a 0,42 y 0,44 euros.

Unións recuerda que el «precio sostenible» no se referencia a baremos objetivos

El preacuerdo propuesto para poner fin a la crisis del sector lácteo no sirvió a finales de la semana pasada para detener las movilizaciones. Al contrario. Se recrudecieron hasta dejar a toda Galicia bloqueada. El secretario xeral de Unións Agrarias, Roberto García, explicó ayer por qué, a su juicio, ha ocurrido esto. «Nosotros estaríamos encantados de poder firmarlo [el documento], ya que resulta descorazonador que los ganaderos tengan que tirar su leche y su trabajo: si no nos vale es porque le faltan garantías, claridad y voluntad de cumplirlo por parte de la industria y la distribución». El responsable de Unión Agrarias denuncia que no se establecen mecanismos sancionadores para aquellos que incumplen, y porque la figura del «precio sostenible», tal y como la define el Gobierno central, no está referenciada a nada ni se fija un baremo objetivo para poder concretarlo.

¿Desgaste político?

Ante estos argumentos, centrados exclusivamente en los problemas del sector, Unións Agrarias considera que ni la Xunta ni el Gobierno central ni el PP puede fundamentar la tesis de que las movilizaciones actuales busquen desgastar a los gobiernos actuales. «Los ganaderos están saliendo a la calle por su dignidad y para denunciar una situación que se puede llevar por delante su modo de vida», sostiene García. En este sentido, Unións Agrarias reconoce que la propia crisis del sector también ha supuesto un desgaste para las organizaciones sindicales agrarias de corte tradicional en la que medida en que hay productores que canalizan también su malestar en los representantes y buscan nuevas formas de organización, como se ha visto en Lugo.

Sin embargo, García reconoce sentirse plenamente legitimado por los «14.000 afiliados al corriente de pago que cada día fiscalizan nuestro trabajo» en un sindicato agrario que ha sido capaz de impulsar una Organización de Productores Lácteos, llamada Ulega, que cuenta «con 3.000 ganaderos».

Europa comienza a negociar los 500 millones

Mientras en España algunas industrias y empresas distribuidoras empiezan a mostrar con gestos su voluntad de llegar a un acuerdo que permita subir los precios, en Europa se empieza a negociar el reparto de los 500 millones urgentes que a inicios de mes aprobaron los ministros de Agricultura de la UE para paliar las pérdidas. Ayer arrancaron de manera informal esas negociaciones, y podría desvelarse el reparto país a país a lo largo de esta semana. Algunas fuentes creen que los países del Este serán los más beneficiados, y atendiendo a precedentes, hay escepticismo entre los ganaderos.

En Galicia, la crisis láctea azuza el debate político. La oposición reclamó a la Xunta un mayor compromiso. El portavoz nacional del BNG, Xavier Vence, denunció que la situación se sigue agravando y pidió a la Administración gallega que use sus competencias para evitar la posición de dominio de las industrias. «Feijoo debería preocuparse por este país, en lugar de estar pendente do goberno de Cataluña», ironizó, recordando la presencia del presidente gallego en la campaña catalana. El portavoz del PSdeG en el Parlamento gallego, José Luis Méndez Romeu, pidió apoyo a un sector clave para el equilibrio territorial de Galicia. Y Pedro Puy, portavoz del PPdeG, llamó a los productores a unirse y ganar dimensión y señaló que el preacuerdo de Madrid es un buen punto de partida.

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