¿Puede sostenerse un territorio con el 30 % de su población pensionista?

Galicia, con 806.000 perceptores, lidera la ratio de prestaciones públicas


Redacción / La Voz

El debate reabierto esta semana por el Gobierno sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones -planteando esa posibilidad de que se financien con impuestos las prestaciones de viudedad y orfandad- impacta de lleno en Galicia, territorio en el que las prestaciones sociales tienen un impacto como en ningún otro en España. Los datos publicados la semana pasada por la Seguridad Social revelan que un 30?% de la población gallega vive de alguno de esos ingresos: de jubilación, orfandad, invalidez... Suman 806.000 gallegos. Semejante peso solo encuentra cifras parejas en Asturias; el resto de comunidades están dos o tres puntos por debajo. O más: en Andalucía apenas se supera el 20 %; y en Castilla y León (que comparte problemas de envejecimiento parecidos al gallego) se queda en el 25 %.

Si se sumaran, además, los perceptores de prestaciones por desempleo (tanto las contributivas como las asistenciales), el porcentaje sube hasta el 33 %. Y en Lugo y Ourense, hasta superar el 40 % del total de la población cobrando prestaciones públicas; es un dato sin comparación en el resto de España.

Por todas esas prestaciones (excluidas las del paro) el Estado desembolsó en el último mes contabilizado (mayo) algo más de 581 millones de euros. Prácticamente 400 se los llevan los jubilados, cuyo gasto se ha incrementado un 3,2 % en los últimos doce meses. Es esta, además, una partida que no parará de crecer por varios motivos: porque se incorporan al sistema más de los que se van (fallecidos); porque los nuevos jubilados perciben más que los anteriores, gracias a que contaban con bases de cotización mayores; y por el aumento de la esperanza de vida, que hace que se perciban estos pagos durante más años.

El contraste es evidente cuando se ponen en relación esas cifras con las de los trabajadores afiliados, los que cotizan para que se puedan mantener esas prestaciones. Si a los 806.000 gallegos que cobran pensión se les suman los parados con prestación (otros 113.000), se llega a un total de 920.000 ciudadanos dependientes de la hucha pública. En ese mismo mes de mayo había en Galicia 937.000 cotizantes. Apenas 17.000 de diferencia. Insostenible. Las cifras de afiliados a la Seguridad Social en Galicia van mejorando (una subida interanual de un 2,41 % en los meses analizados), pero no logran hacerlo con la misma rapidez con la que crece el gasto en pensiones de jubilación (ese 3,2 % apuntado). El resto de prestaciones, en cambio, sí va encogiendo, pero su impacto es menor.

¿Qué significa esto? Que hay una mayor dependencia de la caja única del Estado, que tampoco está para especiales alegrías porque, pese a la recuperación, los ingresos son insuficientes.

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