La sala secreta del TTIP: custodiado en una caja fuerte y de consulta restringida

La eurodiputada gallega Lidia Senra revela como consultó el documento que regulará el mercado UE-Estados Unidos


Santiago / La Voz

En los grandes museos que albergan los mayores tesoros patrimoniales siempre hay extremas medidas de seguridad. Y algunas de las piezas más valiosas están custodiadas en urnas. Como si de una corona de diamantes se tratara, los documentos del controvertido Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversión -TTIP, por sus siglas en inglés- se hallan desde hace algunos meses en la llamada reading room (cuarto de lectura en inglés), una pequeña sala de algo más de seis metros cuadrados. Allí está el acuerdo para liberalizar las relaciones entre Estados Unidos y la UE que negocian Bruselas y Washington.

Ante las críticas de falta de transparencia, provinientes de la izquierda, la Comisión que ahora lidera Juncker decidió en enero que cualquiera de los 751 diputados podría acceder a ese espacio para consultar el contenido del tratado. Lidia Senra, eurodiputada de Anova, fue la primera representante gallega en acceder a lo que ella, irónicamente, le llama «o cuarto escuro», una denominación compartida por otros colegas en Bruselas. Fue en junio.

Según su relato, para acceder al contenido del TTIP hay que pedir vez y aguardar turno. Cada representante tiene un tiempo máximo de dos horas para consultar los papeles. Y puede solicitar entrar a verlos las veces que quiera. Lo más sorprendente es que los documentos están custodiados en una caja fuerte, donde hay una unidad de funcionarios que los vigilan. Los europarlamentarios están obligados a firmar un documento de confidencialidad que tiene más de diez páginas. «Non podes levar nin teléfono, nin cámara de fotos, nin bolígrafo, nin papeis... É sorprendente», recuerda la eurodiputada gallega.

A la sala solo se puede acceder con la compañía de un funcionario, el único que conoce el código de entrada. Y mientras el representante de los ciudadanos ojea la documentación, está permanentemente vigilado por el personal de seguridad. Estas extremas medidas de seguridad han generado un clima de estupefacción en parte de la clase política de Bruselas, que se cuestiona si este modus operandi, propio de una entidad financiera que resguarda su dinero, no colisiona con los principios básicos del parlamentarismo y la democracia. «Eu teño claro que o que podemos consultar, os documentos, non recollen todo o que se está negociando entre Estados Unidos e a UE; é unha pantomina para tapar a falta de transparencia que hai», argumenta la eurodiputada gallega. Y recuerda que el Tratado de Lisboa está perfectamente claro que en todo lo que tiene que ver con los acuerdos internacionales los eurodiputados deben de estar perfectamente informados.

A su juicio, lo que está en juego con el TTIP es muy serio porque va a imponer un modelo neoliberal con consecuencias muy directas sobre la vida de las personas. «Non temos información suficiente sobre un asunto no que está en xogo, por exemplo, a privatización de servizos públicos esenciais», recuerda Senra, quien advierte que se está escondiendo la información relevante porque «canto máis se sepa, máis contestación social vai haber».

Del megáfono en el campo a la moqueta de la UE

A lo largo de la década de los ochenta y los noventa, el sindicalismo agrario nacionalista estuvo vinculado a una persona: Lidia Senra (A Pobra de Brollón, 1958). Secretaria general del SLG durante casi 20 años, ideológicamente vinculada durante mucho tiempo a la UPG, partido mayoritario dentro del Bloque, Senra ha defendido la lucha del campesinado gallego contra los abusos de las industrias, el modo de vida digno en el medio rural y una estrategia sindical enfocada a enfrentarse a los intereses de la gran industria y de la gran distribución. Con el tiempo se fue distanciando de la UPG hasta el punto de que lideró una lucha interna dentro del sindicalismo agrario que acabó en escisión.

Parte de los problemas tuvieron lugar en la etapa del bipartito. Medio Rural estaba en manos del Bloque, con Alfredo Suárez Canal al frente, y Lidia Senra mantuvo un enfrentamiento abierto con esta consellería. Mientras ella defendía que su posición obedecía a la defensa de los principios y demandas sindicales, sus detractores veían una lucha de intereses políticos, que tenían más que ver con cuestiones internas del sindicato.

En el 2009 se integró en el Encontro Irmandiño de Beiras, corriente escindida del BNG en el año 2012. Cuando Anova decidió concurrir a las europeas con Izquierda Unida, Beiras la propuso como candidata. Fue de número cinco en una lista que logró seis escaños. Así es como una sindicalista que ha estado siempre del lado de la trinchera, sin tocar moqueta, logró alcanzar la representación institucional por vez primera en la Cámara europea.

Transcurrido más de un año desde las elecciones europeas, son muchos los que se pregunta a qué se dedica Lidia Senra en la Bruselas. Suele estar en la capital comunitaria de lunes a jueves, y actualmente es titular en la Comisión de Agricultura y suplente en la de Pesca. Ha presentado más de cien preguntas en todo este tiempo y su trabajo se ha desarrollado en varios campos: la modificación del reglamento de agricultura ecológica, la defensa del sector lácteo, la defensa de las artes artesanales (xeito) en la pesca y la revisión de las cuotas de pesca, la nueva estrategia forestal y la sobreexplotación del mar. Ha defendido a los carteros rurales y a los jubilados de Noruega por su pensión.

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