Esperando que la niebla se disipe


China se enfría, y esto que puede parecer una novedad para los inversores españoles no es ni un secreto a voces. Es simplemente una realidad ignorada en esta parte del mundo en la que vivimos usted y yo. El gigante asiático crecía en el 2010 a tasas del diez por ciento; hoy lucha por mantenerse a ritmos del siete, lo cual no evita que tenga pleno empleo. Antes de una década la veremos crecer a tasas más propias de una economía madura que de una nación emergente. Es decir, China está ante una crisis de cambio de modelo económico, pero esto tampoco es ningún secreto, ya ha sido abordado y debatido internamente. Entonces, ¿cuál es el problema? La niebla, la eterna niebla que atemoriza a los inversores, la cual se acrecienta por las excesivas dificultades económicas que están pasando las administraciones locales dependientes de Pekín. Más de las deseables, ya no reciben crédito por parte de su banca pública. Saben lo que ha ocurrido en Detroit. Hay, por tanto, excesiva incertidumbre y esto está provocando una fuga de capitales, que sin llegar a parecerse ni de lejos a la que sufrió España en el 2012, desgasta a su banco central. No olvidemos que la fluctuación del yuan la debe sostener su supervisor a pecho descubierto, y además dando imagen de que no le supone esfuerzo atender a una demanda creciente de moneda extranjera. Por ello, un poco de ayuda le vendrá bien y esta provendrá de la devaluación del yuan.

Esta pérdida de valor de la moneda generará un plus de inversión extranjera, más demanda de yuanes, y con ello disipará alguna de las incertidumbres que en estos momentos genera el crecimiento chino. ¿Llegarán más devaluaciones? Si así fuera, preocúpese. Tienen demasiado crédito en divisas. En la medida en que estas se encarezcan, se pondrá en riesgo su salud financiera y no toca.  

¿Debemos preocuparnos? Sí ¿Asustarnos? Aún no.

La primera oleada de la ralentización económica china ya ha llegado a América Latina y a África, y además acompañada de una caída del precio del petróleo. Países como México, Colombia, Brasil, Ecuador o Argentina sufrirán el doble shock. Por tanto, podemos empezar a hablar de la amenaza de una crisis conjunta de las economías emergentes. ¿Lastrará a la nuestra? Los motores de crecimiento de España son el turismo y la confianza del consumidor, que en teoría son ajenos al devenir asiático. Pero eso es, valga la redundancia, solo lo que dice la teoría. Si China cae, se van a enterar hasta los niños de la guardería de la esquina.   

Presidente de la Escuela de Finanzas

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