Los autónomos españoles son los que más pagan de casi toda Europa

En Portugal no abonan cuotas, ni IVA, solo declaran el 24,5 % de los ingresos


redacción / la voz

El autoempleo se ha convertido en una vía de escape para millares de españoles a los que la crisis ha negado un puesto de trabajo. Las cifras de afiliación al RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) no paran de crecer. Superan los tres millones en España y en Galicia el colectivo crece a una media de 300 altas al mes, hasta casi los 218.000 al cierre de mayo de este año.

Emprender un negocio no es tarea fácil en casi ningún sitio, pero en España la tarea se complica todavía más por las elevadas cargas tributarias y cotizaciones sociales que superan la media de lo que soportan los autoempleados de la mayoría de los países del entorno.

Por proximidad, la comparativa con Portugal revela que los autoempleados gallegos sufren una presión fiscal que triplica a la que afrontan los lusos, que solo pasan por Hacienda una única vez al año, ya que no abonan IVA ni tienen cotizaciones sociales; y declaran el 24,5 % de lo que ingresan anualmente.

Mayor presión fiscal

A diferencia de lo que ocurre al otro lado de la frontera, todos los trabajadores autónomos en España tienen obligación de pagar mensualmente a la Seguridad Social al menos el 29,8 % de su base de cotización que puede oscilar (en el 2015) entre 884,4 y 3.606 euros al mes. El resultado es que el coste social mensual asciende a un mínimo de 264,44 euros, con excepción de las tarifas bonificadas temporalmente. Además han de afrontar pagos periódicos de IRPF y de IVA.

La revista Forbes analizaba recientemente el coste de ser autónomo en diversos países del mundo y España salía mal parada.

En Italia, autónomos solo pagan una cantidad en función de sus ganancias, que suele ser de un 20 %.

En Francia, las cuotas también varían en función de las ganancias. El autónomo tiene derecho a las prestaciones sociales habituales, tales como la asistencia sanitaria, la incapacidad temporal o la jubilación.

En Holanda, este colectivo abona una prima de 100 euros mensuales a modo de seguro privado, la cuota de autónomos depende de los ingresos y la primera declaración de IRPF se realiza cinco años después del alta en Hacienda.

Pagar por ingresos

En Reino Unido, los autónomos pagan en función de sus ingresos, pero aquellos autónomos cuyas ganancias sean inferiores a 7.775 libras al año, abonan una cuota fija a la seguridad social de 2,7 libras a la semana. Si un autónomo factura entre 7.775 y 41.450 libras al mes, pagará una contribución a la seguridad social inglesa del 9 % de sus ingresos anuales fijos. Y solo será a partir de las 79.000 libras cuando se tienen que registrar en el VAT (el IVA español) que, además, no se liquida trimestralmente como en España, sino que se paga a final del ejercicio.

En Alemania, la cuota a la Seguridad Social está alrededor de los 300 euros al mes, pero si la facturación no alcanza más de 1.700 euros al mes, no existe obligación de abonar la cuota.

Fuera de Europa, vale la pena destacar el caso de EE.UU. en donde el trabajador por cuenta propia paga únicamente por lo que se produce (un 15 %). La tramitación del alta es especialmente rápida. Eso sí, es obligatorio contratar un seguro médico.

Cotizar por rendimientos y liquidar impuestos una vez al año

Las organizaciones que representan al amplio colectivo de trabajadores autónomos españoles se felicitan por las mejoras que se han ido conquistando en los últimos años, como el derecho a la prestación por baja laboral o desempleo; y la consecución de otras medidas de apoyo, como las bonificaciones para emprender (la tarifa plana de 50 euros) o las facilidades para capitalizar el paro y emprender un negocio.

Pero queda mucho camino por recorrer para equiparar las condiciones laborales de este colectivo con las que disfrutan la mayoría de los países del entorno.

Existe consenso en lo que hay que hacer. Dos son las prioridades ahora: adecuar las cotizaciones sociales a los rendimientos netos del autónomo y reducir los trámites de liquidación de los impuestos una o, como máximo, dos veces al año.

El debate no es fácil ya que no solo hay que tener en cuenta lo que se paga, sino también lo que se percibe, lo que está claro es que si que es mejorable.

El presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos ATA, Lorenzo Amor, valora el acuerdo alcanzado en la Comisión de Empleo del Congreso para avanzar en la adecuación de las cotizaciones de los autónomos a sus ingresos. «Se trata de una reforma urgente porque en la actualidad hay autónomos cuyas rentas se sitúan incluso por debajo del salario mínimo que están sobrecotizando», afirma.

Mínimo exento

Reclama además mecanismos para que estos trabajadores puedan modificar de forma más ágil la base por la que cotizan, de forma que se alinee a sus ingresos reales. También pide que se establezca un mínimo de ingresos exento.

La presidenta de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores UATAE, María José Landáburu, llama la atención sobre el siguiente dato: más del 85 % de los autónomos cotizan por la base mínima. «Si no se toman medidas, estos mismos trabajadores serán en el futuro más pobres que los asalariados», asegura.

Reclama además al Ejecutivo más bonificaciones en las cuotas que afrontan los autónomos, avales públicos y mayores facilidades para obtener un préstamo.

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