Leche Río deja de recoger a granjas alegando que incumple la calidad

Lence asegura que son solo 22 explotaciones y que ya habían sido avisadas

Uno de los ganaderos afectados, de Teixeiro (Curtis), abriendo ayer sus tanques al no recoger la empresa la leche.
Uno de los ganaderos afectados, de Teixeiro (Curtis), abriendo ayer sus tanques al no recoger la empresa la leche.

santiago / la voz

El conflicto está servido. Tras finalizar la limitación europea de las cuotas lácteas el pasado 1 de abril, ha trascendido el primer caso de leche que queda sin recoger en Galicia. Hasta 22 explotaciones de las zonas de Curtis (A Coruña) y Terra Cha (Lugo), algunas con un volumen de 90.000 litros mensuales, se verán obligadas a tirar la materia prima después de que su comprador, Leche Río, decidiera no recogerles la leche.

El empresario lucense Jesús Lence, propietario de esa industria, atribuyó ayer la decisión al incumplimiento de los estándares mínimos de calidad en el producto. «Nosotros estamos trabajando ahora con mil explotaciones y estamos hablando de 22 casos; por tanto, es un porcentaje mínimo: estas granjas fueron apercibidas ya varias veces a lo largo del último año; si yo tengo que vender un cartón de leche entera con un 3,5 % de materia grasa, no la puedo comprar en origen al 2,8, al 2,9 o al 3,1 %; es así de claro», explicaba de forma tajante el empresario.

En contra de esta versión, el sindicato Unións Agrarias anunció ayer que exigirá la compensación de daños y perjuicios a la empresa láctea por abocar a los ganaderos a vaciar sus tanques de frío cuando en los contratos que tienen firmados con Leche Rio no consta ninguna exigencia de materia grasa. Sí se recogen, en cambio, modificaciones del precio en función del contenido de dicho concepto, tal y como denuncian los ganaderos afectados. Unións Agrarias asegura que por una decisión unilateral de Río se genera un perjuicio que no tiene amparo en la relación contractual. «O xeito de actuación desta industria de Lence supón superar todas las liñas vermellas da legalidade e da moralidade, posto que os produtores afectados teñen contrato en vigor», dicen los sindicatos.

El conflicto propició que las quejas llegaran hasta la propia conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, que fue avisada del problema. La Xunta mediará en el conflicto, pero el propio Lence aseguró ayer que nadie se ha puesto en contacto con él desde la Administración. «Nosotros no vamos a recoger esa leche porque no cumple la normativa; no sé si es un problema del ganado, si está alimentado a base de maíz, pero esas granjas a nosotros no nos están vendiendo leche, sino un líquido blanco», zanjaba ayer Lence ante la posibilidad de reconducir la situación. Las organizaciones agrarias lamentan el paso de Leche Río, sin previo aviso -en contra de lo que sostiene el dueño de la empresa-, y condenando a un grupo de productores a enormes pérdidas.

«Respectamos a liberdade das empresas de esixir os niveis de calidade que consideren, pero pedímoslle a Río que paralice as medidas e que volva recoller o leite de todos os gandeiros: moitos profesionais víronse sorprendidos e non puideron acadar ese novo requisito do 3,5 % esixido, que non se logra dun día para outro», sostiene Asaja Galicia.

Nuevas movilizaciones por la crisis del sector

Ganaderos de leche de toda España se movilizarán a mediados de julio por la situación de mercado, que está condenando a muchas explotaciones a sobrevivir como pueden con números rojos. La situación es especialmente grave en la comunidad gallega, pero afecta también a la cornisa cantábrica y a Castilla y León. «La tensión en el campo es muy alta», aseguró ayer Román Santalla, secretario xeral de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), la organización convocante de las movilizaciones. Los ganaderos, según los sindicatos, están denunciando inseguridad por las amenazas de algunas industrias y cooperativas de no recogerles la leche. Y eso está hundiendo los precios en origen, con cotizaciones por debajo incluso de los 0,24 euros el litro.

Pese a aprobarse un nuevo paquete lácteo, que regula las relaciones entre los ganaderos y las industrias, el fin de las cuotas, con un mercado de producción libre, ha vuelto a evidenciar que el sector lácteo sigue sufriendo los mismos problemas estructurales. A ello se une un contexto internacional que tira los precios a la baja, pero las relaciones contractuales entre productores e industrias se caracterizan, igual que antes, por una posición de dominio de los compradores de materia prima, que siempre fijan las condiciones.

Situación crítica

Unións Agrarias denunció ayer que el sector lácteo gallego nunca había vivido una situación tan desesperada como la que padece en la actualidad. «Se está arrasando a capacidade produtiva galega con prezos entre tres e catro céntimos por debaixo do custe de produción; hai unha incautación inmoral de renda que se basea na chantaxe e as ameazas de borrar da ruta de recollida a aquelas granxas que non se sumen ás ofertas de contratos leoninas», sostiene la organización, que denuncia que los diferentes actores de la cadena de valor siguen actuando por libre, con la distribución utilizando el cartón de leche en brik como un producto reclamo.

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