Nuevas condiciones del FMI obstaculizan el acuerdo con Grecia

Cristina Porteiro
cristina porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

ECONOMÍA

JULIEN WARNAND

Tsipras exige a cambio un alivio de la deuda, pero la eurozona se resiste

25 jun 2015 . Actualizado a las 00:55 h.

La tensión y el nerviosismo dominaron la reunión de urgencia que mantuvieron ayer en Bruselas el primer ministro griego, Alexis Tsipras, el presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker, el jefe del Banco Central Europeo Mario Draghi, y la directora del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde.

El encuentro entre el líder heleno y los gerifaltes de la troika se produjo después de que el FMI se mostrase contrario a firmar un acuerdo sobre las bases de la propuesta griega que tanto entusiasmo despertó a principios de semana a sus socios del euro. «Hay dos posibilidades: o que no quieran un acuerdo o que estén sirviendo a intereses específicos en Grecia», denunciaba Tsipras de camino a Bruselas.

Las discrepancias del FMI aparecieron en torno a la posición helena sobre las pensiones y el IVA. Lagarde había puesto sobre aviso a todos con su silencio tras el Eurogrupo del lunes pero Tsipras no contaba con encontrarse encima de la mesa de negociación un nuevo texto en el que apenas podía reconocer vestigios de su propuesta.

Siete horas ininterrumpidas de negociación fueron insuficientes para poner de acuerdo a las dos partes que accedieron a reunirse de nuevo por la noche y aplazar para hoy la reunión del Eurogrupo. «Estamos dispuestos a continuar el trabajo durante toda la noche si hace falta», indicó su presidente, Jeroen Dijsselbloem, al finalizar la reunión de ayer. «Nada nuevo sobre la mesa y mucho trabajo por delante», aseguraba apesadumbrado el ministro austríaco de Finanzas, Hans Schelling. Su homólogo belga, Johan Van Overtveldt, pidió mesura para dar una solución a Grecia. «Tenemos una obligación moral con el pueblo griego. Su sufrimiento es inmenso».

Para aliviar esa carga, Tsipras ha exigido a los acreedores que acepten un alivio de la deuda (180% PIB). El FMI no lo ve con malos ojos pero sus socios europeos se resisten ya que absorberían todas las pérdidas: «Soy escéptico sobre cualquier reestructuración de la deuda por ahora», aseguró el ministro de Finanzas finlandés, Alexander Stubb.

Tsipras no puede volver a Atenas con una propuesta más dura y sin un compromiso de alivio de la deuda. Corre el riesgo de que los amotinados de Syriza echen por tierra el acuerdo. El ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, reconocía antes del Eurogrupo que la cuestión de la reestructuración de la deuda sería una cuestión a debatir pero la última decisión la tendrán los líderes europeos que se reúnen hoy y mañana de forma paralela en Bruselas.