El fin de las cuotas lácteas destapa las carencias de la industria gallega

Las plantas, enfocadas al «brik», son incapaces de vender más producción

El precio de la leche en Galicia El precio de la leche en Galicia

santiago / la voz

En una situación de mercado libre desde el pasado 1 de abril, en la que los ganaderos pueden producir la leche que quieran sin el límite de las cuotas, Galicia empieza a encontrarse con algunos problemas. La mayoría de las industrias están emplazando a las explotaciones a que frenen la producción porque tienen dificultades para darle salida al producto en los lineales de venta.

¿Por qué ocurre esto?

La industria en España se dedica casi en exclusiva al envasado de leche en brik, lo que merma su capacidad para transformar más leche del campo. Dicho de otro modo: el tejido transformador, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, no está diversificado hacia otros productos de más valor añadido, como los quesos y las mantequillas. Esto significa que su capacidad para absorber ahora mayor producción de leche de las explotaciones está muy condicionada por su orientación al brik, un mercado con poco margen de recorrido para crecer. España ya consume 4,5 millones de toneladas anuales de leche en cartón. Y hay un hueco de mercado de 1,5 millones de toneladas que están en los quesos, producto que se importa.

¿Cuáles son los riesgos?

Antes de que finalizaran las cuotas, algunas voces alertaban de un desequilibrio. Los ganaderos habían hecho los deberes reduciendo sus costes de producción y modernizándose. Pero la industria, a grandes rasgos, apenas había emprendido nuevas inversiones, lo que la dejaba en una posición de debilidad frente a sus competidores europeos en un mercado libre. Las llamadas a limitar la producción (como la hecha por Feiraco) para evitar problemas de venta constituyen el primer síntoma de este desequilibrio, que parece evidenciarse mucho más en Galicia que en el resto de las comunidades.

¿Cómo afecta a la cadena de valor?

De forma muy significativa. Si las empresas transformadoras están enfocadas a los derivados más simples esto significa que la gran distribución tiene mucho mayor poder. Es lo que ocurre con las llamadas marcas blancas o enseñas del distribuidor. Y esto tensiona a la baja los precios en origen porque hay mucho menor valor añadido. Un ejemplo es lo que ocurre con Leyma Natura, una leche producida de manera más cuidada, en explotaciones en las que al ganado pasta y se alimenta con semilla de lino. Son granjas que cobran el litro en origen entre tres y cuatro céntimos por encima de la media. La leche destinada a una marca blanca se paga más barata.

¿Cuál es la gran paradoja gallega?

La debilidad del tejido industrial en Galicia, con excepciones, arroja algunas conclusiones paradójicas. Una parte importante de la producción gallega, un 25 % y con tendencia a aumentar, sale de la comunidad en bruto (en cisternas) hacia otras autonomías. Como apunta el profesor Edelmiro López, de la Universidad de Santiago, «Galicia produce case o 40 % do leite de España, pero a industria láctea supón so o 10% da española, medido en valor engadido bruto e emprego». El tejido industrial lácteo de la comunidad destina el 30 % de lo que produce a cubrir la demanda gallega, el 65 % al mercado español y solo el 5 % a la exportación al resto de la UE. Se trata fundamentalmente de leche líquida. Y esto evidencia que tiene colocados casi todos los huevos en el mismo cesto.

¿Qué dice la industria?

Lejos de poner el foco en la menor diversificación como causa de la incapacidad para absorber mayor demanda de leche del campo, algunas industrias se refieren a los problemas de comercialización. «La solución no es decirle a los ganaderos que frenen la producción sino que las autoridades, a través de campañas, fomenten el consumo de leche gallega, propia, lo que frenaría la entrada de producto de fuera: nosotros podemos transformar un 60 % más de leche si pudiéramos venderla. Por tanto, no hay un problema de capacidad industrial: hemos perdido cuota de mercado», sostiene Jesús Lence, propietario de Leche Río.

¿Cuál es la situación en la comunidad gallega?

Muy crítica. Los datos apuntan a que unas 2.000 explotaciones, el 20 % del total existente, corren serio riesgo de cierre a corto plazo como consecuencia de los bajos precios en origen. La aplicación de la normativa que regula las relaciones entre ganaderos y industrias, y en la que se establece la obligatoriedad de los contratos con una duración mínima de un año, se sigue incumpliendo. Y los tres sindicatos (UU.AA., SLG y Asaja Galicia) se reúnen mañana con la Xunta para abordar la situación.

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