Hacienda sospecha que Rato disfrazó 20 millones en sociedades ficticias

Usó entre seis y ocho firmas para enviar fondos al extranjero a través de paraísos fiscales


madrid / colpisa

Rodrigo Rato ha ido tejiendo, cual Houdini de las finanzas, un entramado complejo de sociedades que tendría como fin último ocultar la propiedad real de gran parte de su patrimonio que, según los datos de la Agencia Tributaria se aproximaría, al menos, a los 27 millones. Y su sospecha es que cerca de 20 millones habrían sido disfrazados ante el fisco.

El que fuera vicepresidente económico del Gobierno ya contaba, no obstante, con una madeja nacional de sociedades que movía tanto parte del patrimonio de la familia como el suyo. Son varias decenas de firmas, con objetos variopintos (comercio, energía, inmobiliario...) y que en su mayoría tienen la sede en su propio domicilio o en su despacho profesional, ambos en Madrid. La vinculación de Rato con ellas es directa (como administrador, apoderado o dueño) o indirecta (por el lugar de su sede social) y figuran también distintas personas de su entorno, desde familiares hasta colaboradores.

Aunque es a raíz de su imputación en el caso Bankia (en el 2012) cuando Rato empieza a montar otro ovillo de firmas instrumentales (entre seis y ocho), para desviar fondos al extranjero a través de paraísos fiscales. En noviembre del 2013 crea la instrumental Lilac Trading Limited, domiciliada en Londres y clave para los movimientos de fondos que haría luego desde España con el fin de ocultar su patrimonio. Vinculada a la anterior está Gateway Management, radicada en las Islas Vírgenes.

Otro hilo de este ovillo engarza con Gibraltar, dado que allí tiene su sede una compañía de servicios fiduciarios contratada por Rato para ayudarle con sus movimientos opacos al fisco español. De esta forma pudo disponer de la instrumental VivaWay Limited y también de Kradonara, una filial española fundada en 2002 y con sede en un bufete de abogados de la urbanización gaditana de Sotogrande hasta que el exministro la cambió hace pocos meses a su despacho de Madrid. En diciembre del 2013 se convirtió en su accionista único e ingresó 7,5 millones en la matriz. En Hacienda sospechan que este dinero no lo declaró en la amnistía fiscal a la que se acogió a finales del 2012. Rato usaba a Kradonara para compensar ingresos y gastos a título fiscal, lo que reducía su tributación al mínimo.

También les resulta incongruente a los investigadores que, frente al patrimonio millonario que ha amasado, en su última declaración de IRPF (2013) su rendimiento por intereses, dividendos y seguros apenas llegara a 3.000 euros. Tampoco les cuadra que no declarara los importantes movimientos que realizaba desde sus cuentas o las de sociedades bajo su control a países como Suiza, Luxemburgo y Reino Unido, amén de Gibraltar, superiores a los 11 millones en tres años.

Rato lo niega casi todo

Desde el entorno de Rato niegan, en general, las imputaciones que hace Hacienda en su escrito, como la de que su patrimonio ascendería a 27 millones o que sus ingresos entre 2012 y 2013 fueran bastante más altos de los declarados, como sostiene el fisco para imputarle una diferencia de 1,4 millones. Lo mismo dicen respecto a sus sociedades, donde la Agencia ve un posible fraude cercano al millón de euros sumando las cuotas de 2011 a 2013.

Fuentes de la investigación, sin embargo, sostienen que disponen de indicios suficientes (como la donación simulada de 2,6 millones en acciones a sus hijos a través de Gibraltar) para creer que Rato perseguía evitar embargos por el caso Bankia. De ahí el presunto alzamiento de bienes que se le atribuye, aparte de fraude y blanqueo.

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